Vándalos de la UNAM dañan mural de Siqueiros
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La obra Las fechas de la historia de México presenta manchas y desprendimiento de pintura. Las afectaciones, por fogatas de vándalos; experta afirma que pueden ser irreversibles
La Razón revela que al cumplirse 11 días de la toma de la Rectoría de la UNAM, por una veintena de encapuchados, empiezan a brotar enfrentamientos a gritos y manotazos entre estudiantes que están en contra del secuestro del inmueble y alumnos que lo apoyan.
Frente al inmueble, estudiantes de diversas facultades se concentraron para exigir la liberación de la Torre, pero un grupo a favor de la toma, los increpó y casi llegaron a los golpes.
Los alumnos reclamaron a los encapuchados por sus actos vandálicos y el daño al patrimonio universitario. Explicaron que tal comportamiento genera una mala imagen a la institución que podría repercutir al momento de buscar trabajo.
Quienes apoyan la toma, por su parte, acusaron a los estudiantes de ser unos acarreados y reprobar la toma de Rectoría con argumentos de organismos internacionales como la UNESCO.
Al ser cuestionados sobre el daño al mural de David Alfaro Siqueiros, los defensores de los encapuchados afirmaron que si el muralista y activista político viviera, estaría con ellos.
“Si vamos a crucificar a los compañeros, también sacrifiquemos a Narro”, dijo un muchacho que sólo se identificó como estudiante de la Facultad de Ingeniería.
El diálogo acalorado terminó cuando Primitivo Oceguera, ex trabajador de la máxima casa de estudios leyó un pronunciamiento en el cual reprochó la toma de Rectoría de la universidad:
“No apoyo a lo que ustedes han hecho, pero de ninguna manera estoy de acuerdo que la Policía intervenga en el conflicto, me sumo a las justas demandas de ustedes, pero estoy en desacuerdo con el método al que han recurrido para alcanzarlas”.
Los alumnos también reclamaron a los embozados el daño causado al mural de Siqueiros en el edificio de Rectoría, el cual ya muestra deterioro debido al humo que sale de las fogatas que prenden por las noches los encapuchados justo debajo de la obra.
“El humo (que sale de las fogatas que encienden los encapuchados) ocasiona daños en los componentes de la pintura, lo que provoca que se desprenda con mayor facilidad y que se manche”, dijo la académica de la facultad de arquitectura de la UNAM, María Rosa Alonso de Florida.
En entrevista con La Razón, alertó que el mural corre el peligro de deteriorarse y que la pintura se bote, lo que ocasionaría daños irreversibles sobre la obra, añadió que cuando estas personas desalojen el edificio se tendrá que hacer una valoración de los daños.
Comentó que el edificio también está en riesgo, ya que en cualquier momento se podría quemar el inmueble, “es inadmisible que estas personas que no son estudiantes defequen y pinten en la fachada de esta sede”.