Mosquito transmisor de malaria ya se ubica en zonas de montaña
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Las temperaturas más frías en las tierras altas de las regiones tropicales habían proporcionado, históricamente, una protección contra el parásito Plasmodium que causa esa enfermedad, porque su ciclo de reproducción se hace más lento y el mosquito anófeles, que es portador, tiene problemas para completar su ciclo de vida
El Tiempo informa que el aumento de las temperaturas por el cambio climático expande la malaria a tierras más altas, según un estudio de casos en Etiopía y Colombia realizado por científicos de las universidades de Denver (UD) y Michigan (UM), entre otras.
Las temperaturas más frías en las tierras altas de las regiones tropicales habían proporcionado, históricamente, una protección contra el parásito Plasmodium que causa esa enfermedad, porque su ciclo de reproducción se hace más lento y el mosquito anófeles, que es portador, tiene problemas para completar su ciclo de vida.
Sin embargo, el estudio publicado en la revista Science, examinó los registros de casos de malaria en 124 municipios de la región de Antioquia, en el noroeste de Colombia, entre 1990 y 2005, y 159 distritos administrativos del área Debre Zeit, en el centro de Etiopía, entre 1993 y 2005.
Los investigadores analizaron la distribución de los casos de malaria por altitud, cotejando la incidencia con los datos climáticos. Ellos encontraron que, de hecho, en los años más cálidos se informó de casos de malaria a altitudes mayores que las habituales. En la región Debre Zeit, de Etiopía, en elevaciones entre los 1.610 metros y los 2.415 metros, unos 37 millones de personas (aproximadamente el 43 % de la población del país) vive en áreas rurales con riesgo de mayor exposición a la malaria en un clima más cálido.
En un estudio previo, los investigadores habían calculado que el incremento de un grado centígrado puede resultar en tres millones de casos de malaria adicionales por año en Etiopía y en la población de menos de 15 años de edad, esto a menos de que se fortalezcan los esfuerzos de control.
“Nuestros resultados muestran que, a pesar de hallarse en dos continentes diferentes, en estas regiones de tierras altas los incrementos de temperatura a lo largo de los años extendieron la distribución espacial de los casos de malaria a elevaciones mayores”, escribieron los autores. “La implicación es que el calentamiento global incrementará e riesgo de contraer malaria en las tierras altas”, añadieron.
Los investigadores han calculado que podrían ocurrir anualmente 2,8 millones de casos adicionales de infección con la malaria en la población menor de 15 años de edad que vive en altitudes donde se incrementaría la incidencia y donde los adultos ya tienen un cierto grado de inmunidad.
De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, de Estados Unidos, cada año más de 220 millones de personas contraen el mal, y más de 600.000 mueren por ella, principalmente en África.
Las personas con malaria experimentan fiebre, escalofríos y malestares parecidos a los de la gripe. Sin tratamiento, los pacientes pueden sufrir complicaciones y morir.