Ética en los negocios y educación superior
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El rol que representan las instituciones de educación en la actualidad implica un importante peso en la formación de los estudiantes en todo el mundo, ya que es donde se forman a los futuros profesionistas, que con sus acciones contribuirán a la construcción y le darán forma a la sociedad del mañana. En estos tiempos, el crecimiento de problemáticas serias ligadas al aumento de la pobreza y el deterioro del medio ambiente o la falta de valores son, sin duda, problemas inherentes de la humanidad.
El rol que representan las instituciones de educación en la actualidad implica un importante peso en la formación de los estudiantes en todo el mundo, ya que es donde se forman a los futuros profesionistas, que con sus acciones contribuirán a la construcción y le darán forma a la sociedad del mañana. En estos tiempos, el crecimiento de problemáticas serias ligadas al aumento de la pobreza y el deterioro del medio ambiente o la falta de valores son, sin duda, problemas inherentes de la humanidad.
En el ámbito de la educación superior la simple transmisión de conocimientos, ha quedado rebasada por las necesidades exigidas por el siglo XXI, que más allá de demandar expertos en áreas específicas del saber, se busca formar a personas con valores y pensamiento crítico que construyan una relación más justa y equitativa, en lugar de reproducir los mismos sistemas obsoletos, que sólo han causado el deterioro de la sociedad y condiciones de vida cada vez peores para los ya de por sí menos favorecidos. Las universidades deberían aportar algo más que egresados capacitados profesionalmente, tendrán que aportar personas humanizadas, sensibles y comprometidas con el progreso de un mundo que logre superar la injusticia y la desigualdad social.
Parte fundamental de la doctrina Ignaciana de la Ibero Puebla, es considerar a la persona como un ser integral compuesto por diferentes dimensiones, las cuales deben de estar en armonía con el propio ser humano y con las exigencias del entorno. Es por ello que la formación de universitarios, debe ser entendida como un proceso de desarrollo sistémico que abarque diversas áreas del crecimiento personal y profesional.
El pensar lo que deba ser la formación de un profesional competente no es posible al margen de una formación ética y una educación para la comunidad. La formación profesional comprende una integridad personal y una conducta ética, como demanda la sociedad.
Bajo este contexto, el estudio y sobre todo la práctica de la ética debe tener un lugar preponderante en la educación universitaria, específicamente en el área de los negocios, en la cual la falta de una ética en su práctica cotidiana ha generado constantemente diversos problemas, desde la denigración de la persona humana en el día a día dentro de su trabajo, hasta las terribles consecuencias económicas y sociales ocasionadas por las crisis financieras globales. Mientras la selección de contenidos curriculares y el ejercicio de formación profesional continúen desarrollándose al margen de la realidad, se seguirá fomentando la fragmentación entre la percepción de lo existente y los problemas cotidianos.
Las problemáticas mencionadas tienen profundas implicaciones éticas; principalmente causadas por la falta de una consideración apropiada y pertinente de juicios éticos durante la formación brindada en la educación superior de los tomadores de decisiones en toda clase de organizaciones alrededor del mundo. “Las universidades deberían aportar cabales y naturales servidores de la sociedad y no aspirantes a procurar un lucro tan vulgarmente acreditado como fatuo.” (Carlevaro, 2012)
Con base en lo anterior, se asume que la falta de ética en los negocios actualmente es propiciada por el desconocimiento que sobre este importante campo se tiene.
Mientras los estudiantes y futuros profesionales no conozcan los conceptos éticos básicos necesarios, es imposible que se avance en la generación de actitudes concretas a realizar en la práctica real de los negocios y que contribuyan a la construcción de una sociedad más humana. “Puede afirmarse que la ausencia o deficiencia de valores socialmente aceptados en una persona joven induce una serie de comportamientos y problemas de tipo relacional que implican, además de fracaso escolar, una notable pérdida de capital humano”. (Franco & Losada, 2010).
Hoy en día no es suficiente contar con un código de ética bien estructurado dentro de las organizaciones, sino se debe aplicar a cabalidad para inducir un cambio real en la conducta de la organización y de esta manera, crear una ventaja duradera que forme parte integral de la estrategia para encaminar a la organización hacia horizontes más altos.
Por estas razones, se puede entender la importancia que tiene la educación ética dentro de la formación integral de los jóvenes universitarios, concretamente de aquellos pertenecientes al área de negocios. Es mediante la enseñanza de la toma de decisiones basada en principios éticos sólidos, aquellos que beneficien de manera justa a todos los involucrados en cada modelo de negocios, que los futuros profesionistas podrán contribuir efectivamente a la construcción de una sociedad más justa, equitativa y humana.
El autor es profesor de la Universidad Iberoamericana Puebla.
Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
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