Marion Cotillard regresa con Sueños de libertad
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Un melodrama femenino que ocurre en el Nueva York de la década de los 20
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No fue con una sonrisa o palabras dulces: Marion Cotillard “enamoró” al aclamado, pero poco productivo, director James Gray arrojándole pan en la cara.
El cineasta, quien no había visto ninguna película de Cotillard, cenaba con el director Guillaume Canet, novio de ella, y, en un momento de la charla, a la actriz de ‘La vida en rosa’ no le pareció un comentario de Gray. Entonces le arrojó unas migajas de pan.
“Eso me conquistó”, reconoció Gray en entrevista telefónica. “Además su cara, sus ojos. La habilidad suya para transmitir emociones sin palabras. Pensé que era alguien maravillosa. Me dije: ‘tengo que escribir una película para ella'”.
El resultado es ‘Sueños de libertad’, un melodrama femenino que ocurre en el Nueva York de la década de los 20.
La migrante polaca ‘Ewa’ (Cotillard) es salvada de ser deportada a Europa por ‘Bruno (Joaquín Phoenix), quien la conduce por diversas ocupaciones que finalizan en la prostitución. Pero el mago ‘Orlando’ (Jeremy Jenner), primo de Bruno, aparece en la vida para llenarla de esperanza… ¿o no?
Competidora en la Sección Oficial del Festival de Cine de Cannes, ‘Sueños de libertad’ fue aclamada por la crítica estadounidense. El New York Times aseguró que, comparadas con ella, “otras películas se sienten tímidas y pequeñas”.
Gray contó con un presupuesto de 16 millones de dólares para construir el largometraje de época y transportar al público a una época en la que sus propios abuelos migraron desde Rusia a Estados Unidos.