¿Qué vuelve loco a un hombre en la cama?
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Pensar que los hombres son unos seres básicos y elementales que responden a los estímulos sexuales con la velocidad de un resorte, mientras nosotras somos complicadas y difíciles de satisfacer, sería mantener una visión pedrestre y limitada del asunto
Freud llamó a la sexualidad femenina el dark continent y alguien dijo alguna vez que si el deseo del hombre tenía la simplicidad de un enchufe, el de las mujeres, algo más complicado, podía semejarse al cuadro de mandos de un avión.
Pero pensar que los hombres son unos seres básicos y elementales que responden a los estímulos sexuales con la velocidad de un resorte, mientras nosotras somos complicadas y difíciles de satisfacer, sería mantener una visión pedrestre y limitada del asunto.
MÁS COMPLEJO DE LO QUE PARECE
Si excitar a un hombre fuera tan sencillo como dejar la mayor superficie de piel a la vista y ser tan experta en el sexo oral que se podría escribir Fellatio para Dummies, el mundo sería mucho más fácil, pero me temo que no es así. Los hombres son, en el fondo, casi tan complicados como nosotras. Desean cosas que cuando las ven llegar les dan miedo; están cansados de llevar siempre la iniciativa pero, a menudo, cuando una mujer lo hace toman las de Villadiego y, en el fondo, muchos desearían que su pene no fuera la viga maestra sobre la que se apuntala una noche de sexo; pero explorar otras zonas erógenas, como por ejemplo su punto G —que se sitúa en el ano-, despierta en muchos el fantasma de la homosexualidad.
Según Santiago Frago, sexólogo y codirector del Instituto Amaltea, centro especializado en sexología, en Zaragoza, “el hombre sufre hoy una crisis erótica porque se ve obligado a cumplir unas expectativas muy altas. La mujer, más informada e interesada en el sexo que generaciones anteriores, tiene que sentir placer y eso genera mucha presión. En cierta forma, todavía existe la idea equivocada de que no hay mujeres frígidas sino hombres inexpertos. Además, seguimos teniendo un modelo de sexualidad muy centrado en la genitalidad, en donde la estrella sigue siendo la penetración, y por consiguiente, la buena disposición y funcionamiento del hombre es fundamental. En las consultas vemos que la mayor preocupación de ellos es conseguir que la mujer disfrute y que llegue al orgasmo, porque permanecemos centrados en este fin, cuando deberíamos estar más preocupados en obtener placer durante todo el encuentro sexual, no solo al final”.
LAS CINCO PREFERENCIAS MASCULINAS
A pesar de todas estas peculiaridades a tener en cuenta, todavía es posible hablar de ciertas inclinaciones que comparten los varones en cuestión de gustos sexuales, vengan del planeta que vengan. Valerie Tasso, apunta en su último libro, El método Valérie (Plaza y Janés, 2013), escrito con el propósito de que las mujeres vivan su propia historia erótica, sin necesidad de recurrir a las que nos proporciona la floreciente literatura de este género, cinco preferencias masculinas indiscutibles. El trío estaría en un primer lugar, claro que este debe estar compuesto por dos mujeres y un hombre; le sigue hacerlo en un lugar público, el sexo oral, el anal y las orgías.
Fuente: http://smoda.elpais.com/articulos/que-vuelve-loco-a-un-hombre-en-la-cama/4241