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Tlayúa, Puebla, paraíso paleontológico del continente: UNAM

Staff Puebla On Line 2014

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Tlayúa, Puebla, paraíso paleontológico del continente: UNAM
Staff Puebla On Line 2014 STAFF PUEBLA ON LINE 2014 14 de abril de 2015

En México existió un oceáno en la era Mesozoica, hace 100 millones de años, previamente a la aparición del Índico

Bajo nuestros pies hay mar. Probablemente estemos a un par de kilómetros del Tetis, un oceáno de la era Mesozoica que existió hace 100 millones de años, previamente a la aparición del Índico. Las evidencias se han asomado en lugares del centro del país, como Iztapalapa y Puebla.

El paleontólogo Luis Espinosa Arrubarrena cuenta que hace dos años, mientras se buscaba agua en un pozo en esta área de la Ciudad de México, se pudo observar en el fondo de la tierra el límite donde estaban las rocas marinas, volcánicas y sedimentarias que materializan una de las fronteras de tiempo y espacio sobre las que estamos parados.

“México tiene una historia geológica extraordinaria, es un país que por el tamaño y forma de su territorio, así como por el hecho de que ha estado cubierto por mar, tiene características sui generis. Hay historia por cualquier lado que vayamos”, comenta.

La Tierra se formó hace 4 mil 650 millones de años y probablemente la vida apareció mil millones de años después.

El también director del Museo de Geología de la UNAM explica que desde entonces nuestro planeta se ha convertido en una especie de escenario teatral que parece repetir escenografías, mientras los actores: plantas, hongos, animales y demás organismos vivos, han cambiado en estas representaciones sobre la vida en la Tierra.

Espinosa señala que desde el punto de vista de la paleontología de vertebrados, en los últimos 10 años se han encontrado muchas cuencas sedimentarias con depósitos de vertebrados como peces y reptiles que ha sido muy importantes en la reciente década.

Paraíso paleontológico

“En los tiempos modernos, en los últimos 40 años, ha habido un avance extraordinario en regiones como el centro de México. También han sido muy importantes en este tipo de hallazgos, estados como Guanajuato, Michoacan, Jalisco y el Estado de México”, señala el también académico de la Facultad de Ciencias.

El especialista comenta que los hallazgos en estos lugares han sido muy importantes para conocer mejor cuáles fueron las relaciones entre Norte y Sur de América, pues estas partes del continente estuvieron separadas durante más de 60 millones de años y hace alrededor de cuatro millones de años se unieron.

“Esta relación de las biotas que pasaron de sur a norte y viceversa fueron muy importantes y quedaron de alguna manera plasmadas en esta región”.

“Desde el punto de vista de localidades extraordinarias, está la Cantera Tlayúa, en la zona de Tepexi de Rodríguez, en Puebla, de gran importancia a nivel mundial”.

Tlayúa es considerada la localidad paleontológica más importante del continente, pues se han encontrado una gran cantidad de fósiles terrestres y marinos de la era mesozoica no vistos en ninguna otra parte del mundo y que mantienen buen estado de conservación.

Para el especialista no es necesario sólo hablar de un vertebrado de enormes dimensiones para que el hallazgo sea importante, plantas e invertebrados también ofrecen jugosas pistas de los ambientes del pasado.

En este sentido en Chiapas se han encontrado depósitos muy interesantes, mientras que desde el punto de vista de micropaleontología, la planicie costera del Golfo de México ha sido muy importante desde los años 50, con descubrimientos que además han impulsado la prospección petrolera.

“La Península de Baja California es quizás uno de los lugares más importantes del mundo porque aparte de que tiene muchos fósiles de gran diversidad, como troncos de árboles que demuestran que hace 20 o 30 millones de años había bosques con una vegetación impresionante, también la región da pistas sobre el proceso tectónico que ha sufrido la corteza terrestre”, dice y explica que hace alrededor de 10 millones de años la dorsal pacifica choco con el continente americano a la altura de lo que hoy es Bahía Banderas. Así, se empezó a abrir el Golfo de California y a robarse la Península hacia al noroeste. Todos esos elementos lo hacen muy atractivo para el estudio geológico y paleontológico”.

El paleontólogo platica que acaba de regresar de la Huasteca Potosina, de un lugar conocido como “El Madroño”, en la frontera entre Querétaro y San Luis Potosí, donde encontraron un floramiento de moluscos bivalvos rudistas del periodo cretásico. Un tesoro marino, bajo el cobijo de un bosque de pinos y encinos.

Para el especialista, todo nuestro país está lleno de vestigios prehistóricos, pero lo que probablemente ha faltado es visión para presumir este patrimonio y proyectarlo también con la popularidad que tiene nuestro legado prehispánico de ruinas arqueológicas y culturas mesoaméricanas.

“En este sentido, el Museo del Desierto de Saltillo es un caso que debería ser replicado y superado en diferentes partes del país”, señala Espinosa refiriéndose al museo de Coahuila abierto hace un par de años y que dio inicio con el hallazgo de un dinosaurio al que llamaron “Isauria”.

Este fue el pretexto inicial para crear, lo que el experto considera el museo de historia natural más importantes del país, que también sirvió para darle personalidad a una región sin los comunes atractivos turísticos como las playas o las zonas arqueológicas, pero que ha hecho del desierto y los vestigios encontrados en él, un protagonista esencial de nuestra historia.

Para Espinoza labor del paleontólogo al intentar “arrancarle los secretos a la naturaleza” es muy importante desde la trinchera de un laboratorio, una excavación o a través de la enseñanza, pues puede incluso ayudar a resolver cuestionamientos básicos del presente como el papel del hombre con las extinciones de otras especies.

“Hace 12 mil 900 años, cuando se da la extinción de la megafauna ya existía el hombre en el mundo, podemos atrevernos a cuestionarnos qué paso, ¿desde entonces ya acabábamos con los animales?”, señala el especialista enfatizando que al final la labor del paleontólogo es ayudar a mantener la memoria histórica, pero sin perder de vista el futuro.

Fuente: http://www.eluniversal.com.mx/ciencia/2015/secretos-prehistoricos-futuro-104089.html

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