Una cueva, la última guarida de La Tuta en Michoacán
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Una pequeña cabaña de madera era el lugar preferido de La Tuta para pasar desapercibido
Excélsior mostró fotografías dadas a conocer por la Policía Federal de la última guarida de Servando Gómez, “La Tuta”, en la sierra de Aguililla, en Michoacán.
El líder de “Los Caballeros Templarios” fue obligado a dejar la finca conocida como La Cucha, enclavada en el corazón de esta zona serrana de la Tierra Caliente michoacana, donde el cabecilla se sentía seguro a pesar de las incomodidades.
Una pequeña cabaña de madera era el lugar preferido de La Tuta para pasar desapercibido en este lugar de difícil acceso al cual se llega por brechas, caminos de terracería o por aire.
“Nosotros detectamos su última actividad en la sierra, aunque, insisto, era sumamente volátil, se movía de un lugar a otro, pero al lugar que fuimos estamos hablando de que hace ocho, nueve meses, había presencia todavía en el rancho de La Cucha, en la sierra de Aguililla, se movía a pesar de un cerco policial y militar muy fuerte se movía en esa zona.
“Hace cinco o cuatro meses detectamos que había cambiado su forma de operación, su forma de comunicación también, y es cuando detectamos que se empieza a mover en Morelia”, explicó el comisario general de la Policía Federal, Enrique Galindo, quien encabezó un recorrido por la última guarida de La Tuta.
A pesar de contar con recursos producto de su actividad criminal y un fuerte dispositivo de seguridad, Servando Gómez pasó sus últimos días en libertad apartado de la civilización, en una austeridad completa, a pesar de ciertos lujos, como la televisión satelital y bebidas caras, así como algunas de sus comidas preferidas a base de mariscos, que se localizaron en la cabaña de madera de tres por tres metros, donde aún se observan cables y conexiones eléctricas.
Las cuevas
En los lindes de Tumbiscatío y Arteaga —este último municipio es la tierra natal de La Tuta— se ubica un cuerpo cavernoso que era utilizado por la organización delictiva como refugio, cárcel y bodega.
La entrada de la cueva es estrecha al inicio, sin embargo, conforme se avanza se puede llegar hasta un cuerpo de agua subterráneo en donde hay un lugar de descanso.
De acuerdo con testimonios de vecinos del lugar, durante años, La Tuta y su gente utilizaban este lugar para hacer de las suyas en la clandestinidad.
Fuente: http://www.excelsior.com.mx/nacional/2015/03/02/1011064