Mentes maestras: Cuando robar dinero resulta estúpido
joomla.2015
Mentes maestras tiene el tono de comedias como El reportero: la leyenda de Ron Burgundy, Una pareja de idiotas o la misma Napoleon Dynamite
{plg_videos_json:num_orden}
En octubre de 1997 ocurrió uno de los robos de dinero en efectivo más grandes en Estados Unidos. $17 millones de dólares fueron robados de Loomis Fargo & Company en Jacksonville, Florida y más de 20 personas involucradas fueron arrestadas.
Todos estos sucesos impactantes –con algunas modificaciones, claro– fueron llevados a la pantalla grande a través de la película Mentes maestras, con escenas de acción y persecuciones, pero con una perspectiva muy diferente a la realidad: a través de la comedia.
David Ghantt (Zach Galiafianakis) trabaja para una empresa de camionetas blindadas que transporta grandes cantidades de dinero. Cuando su excompañera de trabajo, Kelly (Kristen Wiig), de quien está completamente enamorado, le propone robar una de éstas, él acepta con la idea de que acabará conquistándola. Owen Wilson, Kate McKinnon y Leslie Jones también son parte del elenco comandado por el director de Napoleon Dynamite y Nacho libre, Jared Hess.
Mentes maestras tiene el tono de comedias como El reportero: la leyenda de Ron Burgundy, Una pareja de idiotas o la misma Napoleon Dynamite donde las situaciones y detalles exagerados y ridículos son las que nos hacen reír. Es muy evidente que los acentos de los personajes son falsos o son excesivamente ingenuos, se caen y chocan todo el tiempo o, como en esta película, guardan cantidades enormes de efectivo debajo de la ropa, pasan por seguridad en el aeropuerto y nadie se da cuenta.
Zach Galiafianakis y Kristen Wiig son el mejor acierto. Sus actuaciones y momentos ridículos brindan muchos momentos chistosos sin volverse absurdos y penosos. Y es una gran combinación al mismo tiempo que vamos descubriendo la trama de la película y cómo acaba. Una mención especial a Kate McKinnon como la prometida de Zach pues se roba los pocos momentos que aparece en pantalla.
Esta película es más ágil y ligera que los trabajos pasados de Jared Hess, con el mismo tono bobo de comedia, pero sin la construcción irónica o pretenciosa en donde las cosas están intencionalmente puestas o “cuidadosamente descuidadas”.