Mueren 12 personas al desplomarse la parroquia del municipio de Atzala durante bautizo
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En segundo término pasó el susto y el miedo del sismo de ayer por la tarde que dejó viviendas afectadas
El dolor se refleja en el rostro de los habitantes de Atzala que formaron dos vallas para retirar manual y mecánicamente las montoneras de piedra y escombro, pese al riesgo de exponer su propia vida en caso que termine de colapsar una torre y los muros que sostienen al débil inmueble religioso que data del siglo XVII, informa El Sol de Puebla.
En segundo término pasó el susto y el miedo del sismo de ayer por la tarde que dejó viviendas afectadas sin daños estructurales, pues el dolor está concentrado en la tragedia dónde perdieron la vida, oficialmente 12 personas, todas familiares.
LA TRAGEDIA
En esta comunidad aún buscan explicación del motivo por el cual decidió una familia bautizar a una pequeña en martes cuando normalmente este tipo de acontecimientos son realizados los días sábado o domingo, con la finalidad de compartir este tipo de acontecimientos con todo el municipio que está ubicado en la Mixteca poblana.
Conforme a versiones de los pobladores, un tanto reacios a comentar lo sucedido, la tierra se cimbró cuando sucedió el fenómeno natural que tuvo epicentro en límites de Puebla y Morelos.
El temor se apoderó de los habitantes al salir de inmediato a las calles para protegerse de posibles derrumbes de sus viviendas, algunas construidas de manera rústica con adobe, ladrillo y techos de lámina.
Algunos daños leves en inmuebles y el corte al servicio de energía eléctrica fueron los efectos primarios del sismo, pero inmediatamente vino lo peor: una densa nube de humo salió de la iglesia de Santiago Apóstol acompañado por un fuerte ruido. Al paso de unos segundos, los vecinos se dieron cuenta de la verdadera tragedia.
La cúpula se había venido abajo y sepultó a quienes escuchaban misa por el bautizo de una menor.
Curiosamente, el sacerdote que oficiaba la homilía fue el único sobreviviente, sin tener mayores datos que haya más personas que hubieran logrado liberarse de la caída de la cascada de piedras y escombro.
BUSCAN SOBREVIVIENTES
En medio del dolor de esta tragedia, la comunidad se empezó a organizar y con sus propias manos, palas, carretillas y el apoyo de dos máquinas excavadoras, comenzó la búsqueda de los cuerpos pues había pocas posibilidades que hubiera sobrevivientes.
Tras varias horas de ardua labor sin el apoyo del gobierno estatal ni del Ejército, encontraron 11 cadáveres, 10 colocados en el atrio de la iglesia y uno más en la presidencia municipal.
Más de una centena de hombres trabajaron, logrando sacar con vida a tres personas que fueron internadas en el hospital general de Izúcar de Matamoros aunque según versiones extraoficiales también perdieron la vida horas más tarde.
Los voluntarios se quejaron de que la autoridad estatal y el Ejército no enviaron asistencia para agilizar los trabajos, “solamente vinieron los ministeriales para realizar trámites de los cuerpos y fue todo”, señaló un señor mientras cargaba una cubeta con escombro.
Después del temblor y ya entrada la noche, el temor de otra tragedia seguía vigente pero no por las posibles réplicas del movimiento telúrico, sino porque terminara de venirse abajo una de las torres y parte de la cubierta que ha quedado expuesta.
La solidaridad por encontrar otros dos cuerpos, ha hecho que este municipio se haya sumado a los esfuerzos por quitar todo el escombro hasta comprobar que no quede otro cuerpo.
Alberto Ramos Morán, edil de esta demarcación, confió que este día tenga comunicación con alguien del gabinete estatal a efecto de coordinar esfuerzos en dos sentidos. El primero para realizar un censo de las viviendas afectadas y descartar que se puedan venir abajo y segundo, analizar que se hará con lo que queda de la iglesia aunque todo indica que será derrumbada.