VIDEOS: Corren a Isabel Miranda de su marcha anti Trump en CDMX
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En tanto, la presidenta de la asociación Alto al Secuestro, aclaró que se retiró de la marcha “Mexicanos Unidos”, por motivos de seguridad
A través de cuenta de Twitter, la activista abandonó la movilización porque había un hombre armado, disfrazado de mujer, no por las personas que la increparon, acusándola de vendida, corrupta e incluso algunos asistentes la llamaron ‘asesina’.
“Salí del evento NO por los gritos, salí porque había una hombre disfrazado de mujer armado muy cerca de mí y me retiraron por motivos de seg”, escribió en la red social.
La presidenta de Alto al Secuestro fue seguida por los medios hasta el interior de una tienda en la esquina de Reforma y Río Tiber, poco después fue sacada por una puerta que daba en Río Volga.
Miranda de Wallace abordó una camioneta tipo Pickup y se retiró del lugar.
https://www.youtube.com/watch?v=Xf5H-ETxKSM
“Con peticiones distintas”
Con apenas unas 500 personas, la marcha Mexicanos Unidos, que convocó la activista Isabel Miranda de Wallace, comenzó su trayecto desde el Hemiciclo a Juárez hacia el Ángel de la Independencia.
Aunque se tenía programado que el contingente saliera al mediodía, la marcha inició minutos antes, a las 11:45 horas. Los participantes observaron un ritual prehispánico, entonaron el Himno Nacional y desplegaron una bandera monumental sobre la avenida Juárez. “México unido jamás será vencido”, “¡México, México!”, “No al muro”, fueron las consignas que acompañaron el caminar de los participantes; niños, jóvenes y adultos mayores se unieron a la marcha. “No al muro de Trump” se leía en pancartas.
En su trayecto por las avenida Juárez y Paseo de la Reforma se sumaron al contingente más personas, para congregar mil 500, según reportó la Secretaría de Seguridad de Pública de la Ciudad de México (SSPCDMX). “Nunca habíamos estado amenazados como ahora, Donald Trump declaró una guerra frontal en contra de los inmigrantes, pero no sólo con los migrantes, sino contra México. Nos quiere poner un muro en lugar de conservar una relación bilateral pacifista, lo que busca es conflicto”, dijo Miranda de Wallace.
Ante la separación de las marchas Vibra México y Mexicanos Unidos, explicó que en la organización no coincidieron con las peticiones, por lo que prefirió separarse del movimiento liderado por María Elena Morera: “Ellos tienen otras peticiones que no suscribimos, creemos que ahorita nuestro único motivo es Trump, no los problemas internos del país, que son muchos, yo creo que vamos a tener tiempo después para poder hacer algo”, explicó.
Antes de llegar al Senado se registraron algunos empujones debido a que un señor se sumó a la movilización con una manta en la que se leía “Fuera Peña”, lo que ocasionó la molestia de quienes se encargaron de la seguridad de la presidenta de Alto al Secuestro: “Esta marcha no es política”.
En el lugar Miranda de Wallace fue recibida con el grito de “¡Fuera!” y “¡Asesina!”, lo que ocasionó empujones entre los asistentes, medios de comunicación y policías. La instalación de vallas alrededor del Ángel también causó la molestia de los participantes, quienes gritaban: “¡Derriben el muro!, y ¡los monumentos son públicos!”.
“No al muro”
Con las consignas de: “No al muro”, “Alto a las deportaciones” y “Fuera Trump”, unas 20 mil personas marcharon del Auditorio Nacional a la columna del Ángel de la Independencia de la Ciudad de México en contra de la política migratoria del presidente de Estados Unidos.
La protesta culminó en la escalinata del Ángel de la Independencia con la entonación del Himno Nacional, El Cielito Lindo y con la “caída” de un muro hecho con bloques de papel con los mensajes: “Injusticia, odio, racismo, intolerancia, discriminación, xenofobia, violación a los derechos humanos”, colocado por activistas.
La movilización Vibra México fue convocada por 87 organizaciones sociales, a las que se sumó la UNAM como una protesta pacífica en contra de las acciones adoptadas contra los connacionales mexicanos por parte del político republicano, aunque también los manifestantes protestaron en contra de los casos de corrupción y el clima de impunidad que se vive en el país.
María Elena Morena, presidenta de Causa en Común, una de las convocantes, dijo a EL UNIVERSAL que la asistencia fue de más de 20 mil personas, y la investigadora María Amparo Casar aseguró que fueron 20 las ciudades en donde hubo expresiones en contra de las políticas de Donald Trump.
El contingente salió a las 11:50 de las escalinatas del Auditorio Nacional y estaba encabezado por la investigadora María Amparo Casar, los activistas María Elena Morera y Alejandro Martí, los escritores Enrique Krauze, Homero Aridjis y Héctor Aguilar Camín, así como el encuestólogo, Roy Campos, entre otros asistentes.
A la vanguardia de los contingentes de la UNAM se sumó el rector Enrique Graue, la escritora Ángeles Mastretta y Eduardo Bohórquez, director de Transparencia Mexicana; Sergio López Ayllón, director del CIDE, y Emilio Álvarez Icaza, ex secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Graue Wiechers, quien caminó con camisa blanca y con una gorra azul con el escudo en dorado de la Universidad, dijo que pese a que México ha pasado por muchos agravios históricos, no es momento de ver hacia el pasado, sino hacia el futuro.
El rector lamentó que la marcha se haya dividido y señaló que hubo un grupo que no quería dejar avanzar a los universitarios: “No creo que debió haber sido una marcha dividida, pero así sucedió. Hubo un grupo que no nos dejaba avanzar. Yo creo que México tiene muchos agravios históricos: de inseguridad, corrupción, desigualdad, impunidad, inequidad y la situación de la gasolina. No es el momento de estar viendo al pasado, es momento de ver al futuro y mandar un mensaje que necesitamos de soberanía, fortaleza e igualdad hacia el país vecino”.
El historiador Krauze afirmó que esta protesta no era en contra del pueblo de Estados Unidos, sino “en contra del absurdo, la injusticia, y el atropello que nuestros paisanos en Estados Unidos y sus familias en México están siendo víctimas de este monstruo que por un accidente histórico ocupa la Casa Blanca”.
Expuso que se trata de un accidente histórico, porque eso es lo que es: “Espero que el mundo, los estadounidenses y nosotros los mexicanos tomemos conciencia y ayudemos a la remoción pacífica de este tirano que ocupa la Casa Blanca”.
El senador del PRD, Armando Ríos Piter, dijo que había marchado como ciudadano y reconoció que existe un malestar de los mexicanos en contra de los políticos, del gobierno federal, de diputados y senadores.
Indicó que no se sintió aludido cuando los manifestantes reclamaron la corrupción, impunidad y los abusos de la clase política a la que pertenece: “Por supuesto que no me sentí aludido. Critican la corrupción, la impunidad, no soy parte de eso. Habemos políticos que somos diferentes. Hay que tener capacidad clara de poderse identificar de manera distinta; sólo con la política se podrán hacer cosas diferentes y cambiarlas. Yo vine como papá, con mis hijos y mi familia”.
Al sumarse a la movilización Vibra México, la escritora Ángeles Mastretta declaró que desde 2012 no marchaba por una causa y está vez lo hizo porque los mexicanos que viven en Estados Unidos se sientan respaldados: “Se trata de que nos hagan caso los otros mexicanos, que se sientan acompañados y no desolados. Fundamentalmente es eso, que la gente de allá se sienta acompañada”, dijo.
La escritora marchó a lado de su esposo, el historiador Héctor Aguilar Camín, quien señaló que la marcha resulto un éxito, no sólo en la Ciudad de México sino en otras ciudades del país.
El ex diputado federal del PRD, Fernando Belaunzarán, fue uno de los pocos militantes de partido que se sumaron a la movilización. Detalló que es muy importante dar un mensaje de solidaridad a los mexicanos en Estados Unidos, muchos de ellos sin documentos: “El infame muro de la denigración, eso significa lo que quiere hacer Trump y que quieren hacernos pagar, es importante dar ese mensaje, pero también exigir al gobierno federal que haga las cosas bien en casa, que combata la corrupción y que sea firme ante el gobierno de Estados Unidos”.
El ex secretario de la CIDH, Álvarez Icaza, afirmó: “Sus amenazas las quiere convertir en política pública y eso es extremadamente peligroso, no sólo para México, sino para el mundo civilizado y fundado en los derechos humanos y la democracia. Hay una amenaza interior que es el mal gobierno: la corrupción, la impunidad, que nos debilita hacia el exterior y nos afecta en el ejercicio de nuestros derechos”.
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Fuentes. Milenio y El Universal