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¿A qué actriz le pagaban por engordar?

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¿A qué actriz le pagaban por engordar?
Staff Puebla On Line 2019 STAFF PUEBLA ON LINE 2019 29 de junio de 2020

 

Coincidiendo con su 40 cumpleaños, la actriz Rebel Wilson ha decidido cambiar su vida por completo. La intérprete australiana, conocida por su trabajo en comedias como Dando la nota, ha sorprendido al reaparecer públicamente con 25 kilos menos

Coincidiendo con su 40 cumpleaños, la actriz Rebel Wilson ha decidido cambiar su vida por completo. La intérprete australiana, conocida por su trabajo en comedias como Dando la nota, ha sorprendido al reaparecer públicamente con 25 kilos menos. Una transformación física que viene acompañada de una impactante confesión: las presiones para que mantuviera –o incluso incrementara– su sobrepeso (llegó a alcanzar los 105 kilos) con tal de seguir protagonizando comedias. “Tenía un trabajo en el que me pagaban muchísimo dinero por estar más gorda”, declaró en The Sun, corroborando después que el episodio le había afectado mentalmente. Su denuncia ha copado los titulares por ser una prueba fehaciente de la perpetuación del sobrepeso como una cualidad humorística en sí misma, un cliché que se remonta cien años en la industria cinematográfica y que, en pleno 2020, la meca del cine debería desterrar para siempre.

Si Hollywood se ha señalado históricamente por haber sometido a sus grandes estrellas a estrictos patrones para que lucieran siempre perfectas, la confesión de Wilson revela el doble rasero con el que la industria trata a sus comediantes, animándolas a mantener su sobrepeso con tal de estirar el cliché de ‘gordo gracioso’. “El cuerpo de estas mujeres se utiliza para risas baratas, como si una mujer con sobrepeso fuera un ser vulgar por naturaleza en su apariencia y comportamiento”, aseguró la periodista Sadaf Ahsan en Refinery29.

Rebel Wilson ha hecho carrera dando vida en repetidas ocasiones al mismo arquetipo, el de la amiga rellenita, torpe, simpática y desenfrenada de la atractiva protagonista. En Mejor… solteras con Dakota Johnson, en Timadoras compulsivas con Anne Hathaway o en la saga Dando la nota con Anna Kendrick, en la que interpretó hasta en tres ocasiones al personaje apodado sutilmente como Amy “la Gorda”. Como explica en un podcast el presentador televisivo James Corden, otra característica de estos personajes es que jamás conquistan o son conquistados sentimentalmente. “En la ficción nunca le pareces a nadie atractivo. Si llegara un alienígena y tuviera que hacerse una idea del planeta viendo solo películas o series, pensaría que si estás gordo o eres demasiado grande ni puedes enamorarte ni puedes tener sexo”.

Amy Schumer o Melissa McCarthy (Cuerpos especiales, La boda de mi mejor amiga, Espías) también han recogido el testigo de un arquetipo que se remonta cien años hasta los tiempos de Oliver Hardy en El gordo y el Flaco. Después llegarían los Benny Hill, John Belushi o John Candy y, más recientemente, los Zach Galifianakis, Jonah Hill o Seth Rogen. Este último, cuya reciente pérdida de peso viene acompañada de su transformación en galán romántico (Casi imposible), se sinceró con su sarcasmo habitual a este respecto: “Os habréis dado cuenta de que soy 5 kilos menos gracioso”. Un cliché tan rancio que incluso es homenajeado en series como La maravillosa señora Maisel, en la que la sofisticada intérprete Sophie Lennon (Jane Lynch) recurre a un disfraz de gorda para triunfar como monologuista sobre las tablas.

En una entrevista con el tabloide The Telegraph, la propia Wilson recuerda cómo entendió desde el comienzo de su carrera que su peso podía ser una ventaja a la hora de hacerse un hueco en la industria. En su primera obra de teatro como autora se dio cuenta de que su compañera de elenco –que pesaba más que ella– se llevaba todo el beneplácito del público: “No sé si fue de forma consciente, pero recuerdo pensar: ‘¿Cómo puedo conseguir más risas? Quizá si estuviera más gorda…’ Y de repente estaba más gorda y haciendo comedias”. Wilson defiende que su condición física fue un hecho diferenciador para destacar entre la normatividad de físicos en el cine y hacer carrera. “Cuando entré en la oficina de mi agente por primera vez me miró y dijo, ‘Wow, no tenemos a nadie como tú’. Y me firmaron al día siguiente”. La predilección de Wilson por este tipo de chistes, de los que ha hecho gala en diferentes entregas de premios, también le ha valido las críticas de la prensa por perpetuar arquetipos dañinos. “Este tipo de bromas caducan muy pronto y son muy incómodas”, publicó la revista Forbes. “Si la intención es crecer como actor y hacer que tu público madure contigo, es hora de que aparquen la ‘humorista gorda’ y sean únicamente humoristas que resulta que están gordas”, añade Ahsan.

Fuente: SModa

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