viernes, 05 junio 2026
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APUNTES (URGENTES) SOBRE LA TRÁGICA MUERTE DE EL NIÑO DE ORO

Arturo Luna Silva

Arturo Luna Silva

APUNTES (URGENTES) SOBRE LA TRÁGICA MUERTE DE EL NIÑO DE ORO
Arturo Luna Silva ARTURO LUNA SILVA 10 de noviembre de 2021

Las imágenes de la última monta de El Niño de Oro, el domingo pasado en Huilotepec, Atlixco, Puebla, son desgarradoras y prueban una gran cantidad de presuntos delitos y violaciones a normas de protección a los menores de edad, pero además pintan la estupidez y salvajismo que todavía ocurren en México, en actos que se escudan en los “usos y costumbres”.

No.

Se equivoca y evade responsabilidad quien así lo ve.

Hay todo un marco jurídico que protege a los menores, independientemente de las circunstancias en torno los jaripeos, que violan una decena de leyes y reglamentos.

La opinión que ofrece y la denuncia que hace el secretario ejecutivo de la Red Latinoamericana y Caribeña por la Defensa de Niñas, Niños y Adolescentes, Juan Martín Pérez García, en las páginas de Crónica Puebla, no es menor:

La muerte del adolescente debe ser investigada como homicidio, no como accidente, porque en las actividades taurinas no deben participar menores de 18 años.

Un video que está en Internet, cuya publicación misma configura muchas faltas, incluso penales, muestra al menor de 15 años rezando, antes de su suerte.

Una imagen dramática a la luz de lo que sucedería minutos después.

El Niño de Oro se encomienda a Dios poco antes de morir.

El toro de 500 kilogramos lleva, con trágica coincidencia, el nombre de Estafa Maestra.

La habilidad del muchacho es evidente.

Pareciera tan fácil lo que hace.

El video muestra también que él es experimentado.

Que no tiene temor.

Y que domina como pocos el oficio de domar a la bestia -porque lo hace desde pequeño-.

A su alrededor, familias enteras son testigos.

Es tan hábil, que quienes deben estar atentos a su seguridad, en caso de un percance, se confían.

No hay vaqueros suficientes a su alrededor.

El Niño de Oro monta con soltura.

Avienta el sombrero, como desplante.

En lo máximo del riesgo, hace la suerte sin asir las manos a las correas.

Levanta los brazos al aire

Exhibe orgullo, valentía, honor…

Y los presentes le aplauden.

El toro actúa con más furia cada vez.

En un súbito jalón del animal, el menor queda colgando.

Una pierna amarrada lo une al toro.

Una de las espuelas se ha atorado en el animal, no se logra zafar… y entonces viene la pesadilla.

Son apenas unos segundos, pero da la apariencia de que los vaqueros que deben intervenir para controlar al astado tardan demasiado.

El niño -más niño que nunca- queda debajo.

El animal a ratos lo pisa.

A ratos lo embiste.

Más y más vaqueros aparecen.

Pero ya es muy tarde.

Logran por fin controlar al animal y lo separan del muchacho.

Está inconsciente.

Ya no despertará.

“Los golpes fueron muchos”, dice un hombre al micrófono, que anuncia su fallecimiento minutos después, en el mismo video.

Un video tan duro, tan fuerte, que sin dudarlo podría dar pie a una película de Arturo Ripstein.

El narrador del lugar habla del “destino” que le toca a cada quien.

De la simpleza de la muerte.

Parecieran los organizadores, el narrador, el público mismo, no dimensionar la tragedia.

Da la apariencia de que se trata de lo más común en el jaripeo, en donde se toma alcohol, en donde hay “corrupción de menores”, en este caso y otros.

En este, en particular, no hubo medidas de prevención.

No hay paramédicos.

Ni ambulancia.

No hay cuidado.

No hubo capacidad de reacción.

No hay permisos de las autoridades.

Se equivoca la presidenta municipal de Atlixco, Ariadna Ayala, al buscar disminuir su responsabilidad en este caso, con el argumento de que estos espectáculos se dan “por usos y costumbres”.

Tampoco puede evadirse al denunciar que los organizadores no tenían permiso del ayuntamiento.

“Debe de haber una articulación muy responsable, entre salvaguardar la integridad de la gente, y el respeto de los usos y costumbres que también es un tema de normativa mundial

“En un ejercicio de ponderación, salvaguardar la vida en este tipo de eventos y las personas que practican este deporte o actividad. Tendrá que ser una responsabilidad compartida, así como incluir los temas ambientalistas, por el respeto animal”, argumentó Ayala.

Por todo esto, el caso es indignante.

Estremecedor.

Un trágico resumen de un México roto.

La triste metáfora de un país, este, donde todo pasa, incluso cuando nada pasa.

El doloroso testimonio -otro más- de la miserable realidad que nos ha tocado vivir como sociedad.

gar_pro@hotmail.com

Arturo Luna Silva
Arturo Luna Silva
Periodista desde 1990. Ha sido reportero de Televisa Puebla, El Universal de Puebla, La Jornada de Oriente y Síntesis. Fue coordinador editorial de El Universal de Tlaxcala y jefe de información de El Universal de Puebla. Dirigió la revista Síntesis Policiaca, el área de noticias de Marconi Comunicaciones - donde condujo el noticiario matutino de "La Tropical Caliente" durante cuatro años- y el periódico El Heraldo de Puebla. Desde 2001 ha publicado su columna "Garganta Profunda" en medios digitales, impresos y electrónicos. Es director general del periódico digital Puebla Online y del periódico Crónica Puebla. Trabajó durante 10 años en Televisa Puebla, donde condujo el noticiero nocturno -también el matutino y vespertino en distintas etapas- y fungió como gerente de Noticias por casi un lustro. En 1990 recibió el Premio Nacional de Periodismo Juvenil, en 1991 el Premio Estatal de Periodismo de Puebla en el género de reportaje y en 1996 el Premio Estatal de Periodismo BUAP-Froylán Manjarrez. Ha sido jurado del Premio Estatal de Periodismo del Estado de Tlaxcala. Realizó estudios profesionales en la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la UPAEP. <img class="alignnone size-full wp-image-7103" title="foto-perfil" src="https://www.pueblaonline.com.mx/archivo/wp-content/uploads/2024/02/arturo-luna5.webp" alt="foto-perfil" width="457" height="325" />