SAN ANDRÉS CHOLULA, LA ÚLTIMA GUARIDA DEL MORENOGALISMO Y LA HERMANDAD
Arturo Luna Silva
En el Ayuntamiento de San Andrés Cholula, que encabeza Edmundo Tlatehui Percino, las acciones de seguridad son apenas simulaciones para llenar boletines de prensa. Bajo la presidencia del panista se han duplicado los asaltos violentos, el ordenamiento de bares y antros es una promesa incumplida, el cobro de piso es recurrente y la tranquilidad de los sanandreseños es cada día un anhelo más lejano. El gobierno municipal es, además, por muchas razones, pero señaladamente en esta materia, la última guarida que hallaron personajes oscuros del morenogalismo, quienes se empeñan en seguir lucrando con el servicio público.
Dentro de todas las deficiencias que tiene el gobierno de este municipio conurbado con la capital poblana, la inseguridad es la más notable.
Hay una explicación de fondo.
Al presidente municipal, que atiende temas rosas, deportivos y gasta en viajes al extranjero, cuando no ocupa los días en acatar sin chistar las órdenes de la “Primera Dama” -otra historia que contar-, lo controla uno de los últimos brazos de la siniestra organización conocida como La Hermandad.
Se trata de un grupo de negro, muy negro, historial, que controló la seguridad en el estado en la época de Mario Marín y que, luego, se incrustó en los gobiernos de Rafael Moreno Valle y Tony Gali.
Hay que hacer un poco de memoria.
Cuando rindió protesta Tlatehui Percino, el 15 de octubre de 2021, el secretario de Seguridad estatal era el varias veces señalado por su oscuro desempeño, Manuel Alonso García.
A él se le atribuye participación en La Hermandad, desde los tiempos del marinismo.
La organización, que controla y negocia con las catacumbas de los grupos delincuenciales en Puebla, luego encontró acomodo y una nueva piel en el morenovallismo y el galismo, de 2011 a 2018.
Luego, con Alonso a la cabeza, La Hermandad logró colocarse en muchos municipios y gobiernos en los cuales hizo de la “seguridad”, un negocio privado millonario.
El gobernador Miguel Barbosa lo ha señalado varias ocasiones por haber dado presunto encubrimiento a grupos delictivos.
Pues Alonso fue quien impuso en San Andrés al actual secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Humberto Rivera García.
Este personaje venía de ser el jefe de la Policía de la capital, en la fracasada administración de la morenista Claudia Rivera Vivanco, cuando todos los indicadores de delincuencia se dispararon: de percepción, las denuncias y los hechos.
Fue una terrible época para los poblanos.
Aun así, Edmundo Tlatehui Percino le entregó el tan delicado encargo a este personaje.
Los resultados están a la vista.
De acuerdo con los registros del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), en el primer trimestre de 2022 se duplicaron en San Andrés Cholula los asaltos violentos en este municipio, en comparación con ese periodo del año anterior, cuando todavía gobernaba Morena.
Fuentes del Ayuntamiento aseguran que Humberto Rivera García “es el segundo de a bordo de toda la vida” de Alonso García.
Aseguran que en el Ayuntamiento la seguridad “se maneja independiente”.
Incluso un metapoder, por encima de la Presidencia Municipal, que tiene discrecionalidad sobre su propio presupuesto.
También pone a sus proveedores.
Tlatehui lo consiente.
O es cómplice.
O las dos.
Ahí está el caso, por ejemplo, del cobro de piso a empresarios -con saldos funestos, como se vio en días pasados-, que sucede ante los ojos del alcalde del PAN, pero como la poderosa Hermandad manda en San Andrés Cholula, la delincuencia tiene vía libre.
El gobierno panista, que prometió subsanar los yerros que dejó la fugaz administración de Morena en ese municipio de tradición albiazul, ha resultado peor.
Al menos algo bueno: todo esto ya lo sabe quien tiene que saberlo.