jueves, 04 junio 2026
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Javier Lozano: sonríe, ya perdiste

Fernando Maldonado

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Fernando Maldonado FERNANDO MALDONADO 2 de noviembre de 2009

Fernando Maldonado

El título de la columna que tiene frente a sus ojos rescata la frase lapidaria con la que los grupos conservadores y de ultraderecha recriminaron a los seguidores del ex candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador tras el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que tardíamente dio el triunfo a Felipe Calderón, dos meses después de la cita en las urnas e 2 de julio de 2006.

 Y es también el recurso rudimentariamente político con el que el cuarto de guerra del entonces abanderado presidencial del Partido Acción Nacional, a cargo entones del secretario de Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón cerraba el capítulo de la guerra electoral en contra del más formidable adversario que haya tenido en la arena política.

 En la recta final del proceso electoral con el que los mexicanos fuimos a las urnas, los seguidores del candidato oriundo de Macuspana, Tabasco habían hecho imprimir miles de pegotes en los que se podía ver el rostro de un Amlo sonriente, sellado con una frase ocurrente y llena de esperanza para millones de personas que confiaron en la propuesta de la izquierda aquélla: “Sonríe ya ganamos”.         

Conviene recuperar la historia por el episodio que el titular del área laboral del gobierno federal vivió en la Cámara de Diputados el pasado 22 de octubre, cuando acudió a la glosa del informe presidencial. 

Sin justificar los adjetivos de los que fue objeto a lo largo de su estadía entre los legisladores (megalómano, cínico, fascista, etc., etc.), podría decirse que al poblano le cobraron una vieja factura que acuñó intereses onerosos en el terreno político a lo largo de tres años de haber guardado los agravios del pretérito.    

Viene a cuento el contexto del episodio más agrio que un secretario de Estado haya vivido ante otro poder de la Unión porque en el inicio de la semana anterior, la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados federal  resolvió que la comparecencia del secretario de Trabajo y Previsión Social, el poblano Javier Lozano Alarcón no había sido desahogada.

La secuela de la una segunda ronda del poblano más cercano al presidente Felipe Calderón Hinojosa ante esa suerte de coliseo romano en que el pasado 22 de octubre se convirtió el recinto legislativo de San Lázaro, de suyo hace verlo más con curiosidad y morbo, que con un sentido legítimo por conocer en detalle la glosa del informe presidencial.

En su calidad de coordinador del Ward Room calderonista, coordinó, ideó e impulsó una campaña negra en contra del candidato de la Alianza por el Bien de Todos, integrada entonces por los partidos de la revolución democrática, del trabajo y convergencia.

Nadie podría hoy olvidar la campaña televisiva aquélla en la que López Obrador conmina a callar al locuaz presidente de México, Vicente Fox por su empecinamiento para opinar sobre el proceso electoral presidencial con un “cállate chachalaca”.

Los organismos empresariales afines a los grupos conservadores concertaron apoyos para la transmisión televisiva abusiva del mensaje, pero la idea de repetir hasta el cansancio la desafortunada frase vino del cubículo estratégico de Lozano Alarcón.

No solo eso: La similitud establecida entre Amlo y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez también fue idea al área del hoy secretario del trabajo federal. Al mismo tiempo Javier Lozano es el hombre que más cerca ha estado del mandatario de la nación.

Los grupos más combativos de la izquierda (o las huestes afines al lopezobradorismo) lo saben, como también conocen la añeja y bien cimentada amistad del funcionario mas vilipendiado en el recinto legislativo con su jefe, desde los tiempos en que ambos fueron compañeros de aula en la Escuela Libre de Derecho.

El funcionario federal que antes lo fue en el gabinete de Melquiades Morales Flores como mandatario de Puebla, sabe que no las tiene consigo.

No solo eso. Hombre de trato amable, dueño de una charla elocuente e inteligencia probada, debe saber a estas alturas que una nueva visita a San Lázaro haría sonreír al unísono a los hombres más poderosos de este país con los cuales mantiene sordos e irreconciliables conflictos: Carlos Slim, presidente del Grupo Carso; Napoléon Gómez Urrutia, líder del sindicato minero; Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del D.F.

Emilio Azcárraga, presidente del Grupo Televisa; y a Ricardo Salinas; de TV Azteca; y el propio Andrés Manuel López Obrador. Todos tendrían que recordar la frase aquélla: Sonríe, ya perdiste Lozano.

Fernando Maldonado
Fernando Maldonado