jueves, 04 junio 2026
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Orfise: La sombra de la sospecha

Fernando Maldonado

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Fernando Maldonado FERNANDO MALDONADO 15 de diciembre de 2009

Fernando Maldonado

El miércoles 25 de noviembre Parabólica estuvo dedicada al comportamiento sospechoso del director de Fiscalización Municipal, Juan Bonilla a quien aseguran fuentes consultadas, no le va mal en tiempos en que los munícipes tienen que hacer cuentas ante el Organo de Fiscalización Superior del Estado.

El título de la columna de aquél día decía Orfise: Dormir al velador porque en esa cercana fecha, era aún improbable que el auditor superior no se hubiese percatado de una serie de actividades presuntamente irregulares de parte de su subalterno, quien ya comienza a ser visto entre los servidores públicos de esa instancia como un apestado.

“Podría decirse que el responsable de vigilar el adecuado uso del erario en los 217 municipios vende caros sus favores, aunque más tarde incumpla con tratos oscuros y al margen de la ley”, se dijo entonces.

Nuevas circunstancias han robustecido la sospecha de que el auxiliar del contralor Víctor Hernández Quintana ha actuado con criterios poco claros en el otorgamiento del “perdón y olvido” a algunos responsables de manejar la finanzas públicas en no pocas cuentas de los ediles.

Una de las más fundadas es la de la cuenta pública del municipio de Tepeyahualco, en donde su alcaldesa Laura Zapata Martínez ha destinado a otros fines, recursos provenientes del  Subsidio para la Seguridad Pública Municipal (Subsemun),  ante la mirada “diligente” del aguerrido director de Fiscalización.

Según este esquema de participación entre la federación y los municipios, la alcaldesa de extracción priista debió haber destinado en el último ejercicio fiscal recursos al sostenimiento del Centro de Readaptación Social de Huejotzingo, por tratarse de una cárcel intermunicipal.

El recurso para contribuir a la manutención de los internos originarios de Tepeyahualco jamás llegaron a su destino. Como primera autoridad de su tierra natal, la alcaldesa prefirió obviar la obligación, pero su cuenta pública ya fue aprobada.

Una muestra más del comportamiento sospechoso del responsable de fiscalizar el uso adecuado del dinero público que llega a las arcas municipales.

En corto…

Los 16 diputados federales que llegaron a su curul mediante el voto de los electores poblanos saben ya de las mieles que supone ostentar un de los más anhelados cargos a los que pudiera aspirar cualquiera de los miembros de la clase política.

En la bolsa traen unos 244 mil pesos como pago a sus servicios a la patria y forma parte de las prestaciones contractuales que el Congreso de la Unión dispensa a cada uno de los 500 miembros de la Cámara baja. Nada mal para alguien que llegó  al cargo hace apenas cuatro meses.

A quienes tampoco les fue mal es a los diputados locales. A cada uno de ellos se le deposito un regalito de fin de año, disfrazado de aguinaldo que alcanzó los 95 mil pesos, por 46 días de trabajo. Multiplíquelo por los 41 legisladores que componen la Cámara y le dará la nada despreciable cantidad de 3 millones 400 mil pesos.

Ahora sí que habrá que citar al clásico aquél, el tlacuache Garizurieta que dijo “vivir fuera del presupuesto, es vivir en el error”. Cuánta vigencia tiene el aforismo, ya incorporado al refranero popular y a la picaresca.

Por cierto que ayer los legisladores de los distintos grupos parlamentarios del Congreso del Puebla se fueron juntos a echar un taco al restaurante Che Garufa de La Paz. Panistas y priistas, convergentes y aliancistas departieron en una comilona plural y cordial.

La invitación corrió a cargo del presidente de la Gran Comisión, Humberto Aguilar Viveros y el motivo fue desearse mutuamente felices fiestas de fin de año, un próspero 2010 y por lo pronto, todos depusieron las armas ideológicas o pragmáticas. Como dice el refrán: Lo cortés no quita lo militante.

Fernando Maldonado
Fernando Maldonado