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Colapsa relación en el PAN

Fernando Maldonado

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Fernando Maldonado FERNANDO MALDONADO 5 de enero de 2010

Fernando Maldonado

Cuando el próximo lunes el Comité  Ejecutivo Nacional del PAN haga publicar la convocatoria para elegir su candidato a gobernador, el senador Rafael Moreno Valle Rosas llegará a inscribirse con algo más que el expediente que lo acredita como militante y ciudadano en pleno disfrute de sus derechos políticos.

Bajo el brazo trae una buena cauda de agravios mutuos entre su persona y la del dirigente de su partido en el estado, Juan Carlos Mondragón Quintana, recrudecidos en diversos momentos y circunstancias, como es el caso.

La fracturada relación no es nueva. De hecho, quedó marcada por el desencuentro desde que algunos consejeros nacionales llevaron a la mesa el nombre de Mondragón Quintana como la carta viable para ocupar el cargo que dejaría vacante Rafael Micalco.

Desde entonces el senador panista y virtual precandidato a la gubernatura por expresó extrañeza, que mas tarde se convirtió en molestia. Así lo recuerdan algunos miembros de la dirigencia panista, testigos de los encuentros que sostuvieron con Moreno Valle para consensuar la candidatura única del ahora dirigente, en octubre de 2009.

Rafael Micalco dijo que la candidatura de unidad de quien lo sucedería en el liderazgo panista tuvo como mayor dificultad la oposición manifiesta de quien podría ser investido como abanderado a la primera magistratura de Puebla, una vez que hayan sido publicadas las reglas de competencia, en el inicio de la próxima semana.

La inconformidad manifiesta de Moreno Valle tenía sentido: el candidato de unidad a dirigente del panismo poblano traía como instrumento de legitimación actuar con escrupulosa imparcialidad en la interna para escoger al perfil más idóneo para competir por Casa Puebla en este año.

La relación del aspirante a esa posición con el ex dirigente Micalco había alcanzado un grado superlativo, lo que a los ojos de los otros competidores, constituía un signo inequívoco de favoritismo, pecado capital en un actor a quien se le debía observar absoluta verticalidad.

Ese fue el episodio que marcó la relación entre ambos talantes en el panismo poblano. Y acabamos de asistir al que definirá el derrotero de la muy probable candidatura de Moreno Valle: la diferencia de criterios respecto de la encuesta realizada por la empresa de cabecera del panismo nacional GEA-ISA.

Tal vez el dirigente panista quiso hacerle una mala pasada a Moreno Valle cuando admitió un empate técnico con Ana Teresa Aranda; también cabe la posibilidad de que hay sido un gesto de ingenuidad política mencionar la existencia de dos punteros en la víspera de la publicación de la convocatoria respectiva.

Como haya sido, cuando el senador asista a inscribirse deberá tener en cuenta que la influencia de la que gozó en el periodo en que el panismo fue liderado por Rafael Micalco se ha terminado; que la nueva dirigencia parece no estar dispuesta a caer en el constante exabrupto del ex priista y que la divisa en la interna panista es la competencia.

Fernando Maldonado
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