jueves, 04 junio 2026
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El problema de llamarse Soancatl Amatitla

Fernando Maldonado

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Fernando Maldonado FERNANDO MALDONADO 8 de enero de 2010

Fernando Maldonado

El 16 de diciembre, cuando apenas acababa de descender del avión que la traía de la Cumbre de Copenahgue a donde asistió en su calidad de oyente, la presidenta municipal Blanca Alcalá se dirigió a un hotel localizado en la 31 Poniente y bulevard Atlixco, en Puebla.

Ahí encabezaría la entrega de 94 cheques para beneficiarios del programa Casas de Salud, a cargo de la Secretaría de Desarrollo Social en el municipio. Se trataba de uno de los últimos eventos de alto impacto social, organizado por la administración capitalina, antes de que el 2009 agonizara.  

Dispuesto ya el escenario, abarrotado el lugar con gente que había llegado de las distintas juntas auxiliares, la mayoría de ellos en pobreza extrema, la presidenta municipal tuvo que retrasar el arranque de la ceremonia oficial con un último propósito: ganar tiempo para que los documentos bancarios llegaran a sus manos, y proceder a la entrega.

Fue entonces cuando un colaborador se acercó a la alcaldesa para contar la verdad: los cheques nunca llegarían. No habían sido emitidos, y mucho menos firmados.

Alcalá Ruiz acusó recibo del despropósito cometido por su equipo de trabajo, giró sobre sus talones y decidió iniciar la ceremonia sin los cheques de apoyo a personas de escasos recursos que había llegado del sur de la ciudad, de San Miguel Canoa y de otros de los puntos más depauperados de la mancha urbana.

Hiló una historia medianamente creíble que le permitiera salir del brete en el que había caída a su regreso del periplo por el viejo continente. Palabras más, palabras menos, excusó a su equipo de trabajo, que según diría, había distraído mientras ella realizaba una gira de trabajo fuera de nuestro país.

Los ojos de incredulidad del público oyente se fueron transformando en los del desasosiego al momento en el que la funcionaria se empeñaba en explicar la inexistencia de los 94 cheques. Los invitó a asistir a las oficinas de la Tesorería en el curso de la semana que corría y más aún, de la siguiente. Todo se arreglaría, según aseguró. 

Mientras eso sucedía en el sitio del encuentro aquél 16 de diciembre, lejos, en la avenida Reforma el entonces director presupuestal y órdenes de pago, Pedro Soancatl Amatitla disfrutaba de la comodidad de su asiento, complacido por que una vez más, había conseguido un propósito perenne: meter el pie a su víctima en turno, el titular de Sedesol municipal, Víctor Manuel Giorgana.

Metido en su pequeño imperio de papel, no fue capaz de advertir entonces que su negativa para emitir los 94 cheques metería en un problema de dimensiones incalculables a la propia presidenta municipal, Blanca Alcalá Ruiz, ajena al pleito bizantino de uno contra el otro.

De todas formas, el daño ya estaba hecho. Hoy que Soancatl Amatitla llora las penurias del despido y hace esfuerzos mayúsculos para cumplir con el ritual de la burocracia, el proceso de entrega-recepción. Ya no tiene si quiera fuerzas para sugerir favores sexuales al personal femenino que lo rodeaba. Así acabó su historia.

En corto…

El acuerdo político entre el virtual precandidato del PRI al gobierno de Puebla, Javier López Zavala y el ex diputado federal, Jesús Morales Flores se produjo desde los inicios del mes de diciembre, unas vez que el resultado de todas las encuestas arrojaban como aspirante indiscutible al hombre que despacha aún en desarrollo social en el estado.

De ahí que la beligerancia del aspirante a la candidatura priista al gobierno estatal y miembro de la dinastía de los Morales se fuera con el periodo de asueto. 

Ya se supo que el cuento aquel del “Tigre es 100 % tricolor” que se puede observar en distintos espectaculares de la periferia de la capital, no es una estrategia de desgaste encaminada a minar el capital político del senador panista Humberto Aguilar Coronado.

Los anuncios forman parte de la herramienta que el empresario Iván Mange encontró para comenzar su camino en la búsqueda de la candidatura a la presidencia municipal de San Andrés Cholula, que parece reservada por el ex conductor de televisión y actual legislador, Luís Alberto Arriaga. Esa es la verdad.

No lo ponga en saco roto pero el alcalde panista de Huejotzingo, Alberto Espinosa Guevara está por tirar la toalla. Médico de profesión, dice a sus cercanos que está desanimado de la administración pública y de “los sapos” que se tiene que tragar en la actividad política.

Así que el huejotzinga podría no terminar su gestión al frente del municipio tras los sinsabores de la política que a muchos hombres y mujeres cautiva, pero a otros asquea. Un alfil menos para el panismo poblano.

La inquieta Marcela Jiménez Avendaño, coordinadora municipal del Instituto Poblano de las Mujeres obtuvo ayer el documento que la acredita como ciudadana poblana. Así que ya está en condiciones de competir para dar cumplimiento a sus aspiraciones políticas.

Fernando Maldonado
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