Los mareros en Puebla
fernando.maldonado
Fernando Maldonado
Lejos del discurso oficial, debajo de las generalidades sobre las que hurgan los estrategas de la guerra contra la delincuencia y en los márgenes del desdén y el disimulo policial, las pandillas en la capital del estado cobran auge, ganan terreno y cobran altas cuotas de sangre.
Un alto funcionario del ámbito de seguridad en Puebla reveló hace unos días sobre la certeza de que la muerte de cuatro comerciantes el 9 de junio del año pasado, como saldo de un violento asalto en un autobús que viajaba de Puebla a San Martín Texmelucan, fue obra de miembros de la pandilla Mara Salvatrucha.
Los datos ilustran la especie: según un reporte del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), desde 2004 ya se había conseguido la detención de 6 “mareros” en Puebla; 8 en Tlaxcala; y 15 en Veracruz.
Los ejemplos menudean: la captura del narcomenudista Marco Jaime Lezama en la colonia la Popular el miércoles de la semana pasada en posesión de 50 dosis de cocaína y armas de fuego, no hace sino robustecer la hipótesis de la existencia en la capital poblana de miembros de pandillas altamente violentas como la Mara salvatrucha (MS13), Barrio 18 (M18), Hecho en México (HEM) y Mexican Mafia (MM).
En manos de autoridades de distinto rango en Puebla y del Ejército mexicano existen fotografías de miembros de pandillas, archivos y ficheros de los cabecillas de peligrosos grupos delictivos, documentos a los que este reportero tuvo acceso. Todos operan en territorio de Puebla.
Aunque alarma, el dato no es nuevo. Las organizaciones criminales “M 13”, “M18”, “HEM” o la “MM” han encontrado un espacio de acción natural en una de las zonas más populosas de la ciudad de Puebla, por el rumbo de San Felipe Hueyotlipan.
De acuerdo con información que posee el Centro de Comando, Control, Comunicaciones y Cómputo (C-4), en Puebla operan al menos dos “clicas” (células de las pandillas antes descritas) en barrios de la ciudad. No es un dato nuevo, no al menos para quienes son responsables de la seguridad pública.
De acuerdo con un informe especial de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, sobre las “pandillas delictivas transnacionales conocidas como Maras”, las principales zonas de concentración de “maras” están en los estados de Chiapas, Quintana Roo y Tabasco, principalmente.
Sin embargo, el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) detectó desde 2005 la presencia de los “maras” en 24, de los 31 estados de la República Mexicana. Puebla no escapa a esta realidad.
Según el reporte del ombudsman nacional, la incidencia criminal de este tipo de agrupaciones denominadas con “conductas antisociales”, amenazan la seguridad pública y la seguridad nacional. Sus principales actividades ilegales están relacionadas con delitos del fuero común, pero también federal.
En el ámbito estatal, estas mismas pandillas podrían estar cometiendo robos, asaltos, extorsión, portación de armas de fuego, lenocinio, privación ilegal de la libertad, homicidios o violaciones.
Pero al mismo tiempo, narcotráfico “en sus diversas modalidades” y tráfico de personas. Aunque la fuente consultada sostuvo que los miembros de estos violentos grupos no hace sino mantener un control “territorial”, lo cierto es que cada vez es más frecuente encontrar a los integrantes de estas clicas en actividades que rebasa en mucho, conductas sancionadas en el Código de Defensa Social.
En corto…
El delfín del marinismo, Javier López Zavala decidió posponer su salida de la Secretaría de Desarrollo Social en el estado para inscribirse como aspirante priista a la candidatura al gobierno de Puebla.
El impase obedece a la decisión del CEN del PRI de posponer unos días la publicación de la convocatoria en Puebla, para hacerlo de manera paralela a la de otros estados en donde igual habrá elección para gobernador en este año.
Una fuente allegada al senador Melquiades Morales Flores aseguró que tras la filtración sobre su eventual papel como coordinador de la campaña del delfín marinista hizo al ex gobernador montar en cólera en virtud de que su hermano Jesús aún anda en la búsqueda de la nominación.
La voz cercana al involucrado aseguró a este reportero que el senador Morales Flores se sintió comparado a Caín, el hermano incómodo del pasaje bíblico.
Los servicios de salud en el estado padecen una enfermedad que parece terminal: la volatilidad de sus titulares. Todo parece indicar que Alfredo Arango también hace maletas para irse en la búsqueda de una diputación por su natal Tehuacán.
Con él ya van tres. Primero fue Roberto Morales Flores, enfrascado siempre en un pleito sin fin con la nomenclatura que ejerce el poder dentro de la institución; después fue Antonio Marín y López, que con sus ocurrencias se convirtió a una especia de chivo en cristalería.
El eje del mal volvió a convertir en mártir a Luís Eduardo del Sagrado Corazón de Jesús Paredes Moctezuma con la cancelación de su registro como aspirante a candidato a gobernador por el PAN. El mito se desinfló, pero su verborrea ya apunta a los malosos de El Yunque. Al fin genio y figura.