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Blanca Alcalá, contra viento y marea

Fernando Maldonado

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Fernando Maldonado FERNANDO MALDONADO 15 de febrero de 2010

Fernando Maldonado

Lejos de los círculos de poder, en medio de ambiciones personales, y sujeta a los vaivenes de los grupos de presión que medran al amparo de posiciones en la esfera gubernamental o sindical, la presidenta municipal de Puebla, Blanca Alcalá llega este lunes a su segundo informe de labores.

Esa condición constante, sistemática hace prever con mayor certeza que al arribo del día número 370 de la gestión gubernamental de la primera mujer como alcaldesa de una de las ciudades más importantes del país, solo está el final del trienio. Nada más.

Haber ganado con holgura la elección ante un inoperante candidato a la alcaldía por el Partido Acción Nacional permitió a Blanca Alcalá convertirse en una oferta electoral viable en términos de perspectiva de género, situación que terminó por agotarse más pronto que tarde.

Primero fueron las presiones que el grupo del ex edil Enrique Doger Guerrero imprimió en la relación de antecesor y sucesora, con el propósito de mantener cotos que rindieran dividendos políticos y económicos al propio ex alcalde, cuando ya se perfilaba como aspirante a Casa Puebla.

Casi de manera simultánea, los constantes amagos de un dirigente sindical como Israel Pacheco, que por el gesto tempranero de convocar a paros y bloqueos de las actividades y responsabilidades del gobierno citadino, parecían obedecer a mensajes cifrados del gobierno estatal, fueron desgastando de manera vertiginosa la capacidad de maniobra de un joven gobierno que por momentos parecía presa de la inexperiencia.

Más tarde se sabría que el gremio de trabajadores sindicalizados obedecía a la línea impuesta por el propio Doger Guerrero, que como alcalde permitió el crecimiento exponencial de la nómina sindical. A su llegada al gobierno municipal, los trabajadores de base no alcanzaban los 500. A su partida, llegaron a ser más de 2 mil.

Ausente la presencia de un hombre fuerte, con capacidad de diálogo y capacidad de interlocución, el gobierno de Blanca Alcalá tuvo que hacer frente a los problemas cotidianos de una ciudad con más de 1.5 millones de habitantes, pero también a los caprichos de los juegos de poder.

Al acercarse la fecha del primer informe de labores, un influyente funcionario marinista llamó a la alcaldesa para reprocharle la sobre exposición a medios y anuncios espectaculares en ocasión del ritual anual, que este lunes cumple un año (segundo en términos constitucionales).

La presidenta municipal arguyó  tener intenciones de ser una opción para su partido, el PRI, no al momento de decidir sobre el candidato a Casa Puebla, sino al Senado de la República. Las cosas parecieron no componerse como estaba previsto, sino al contrario: la distancia imprimió un gélido ambiente entre una y otro.

No fue sino hasta hace unas cinco semanas que la alcaldesa fue llamada a la sede de donde despacha el Ejecutivo. Parco el diálogo, la convidada a la reunión aquélla recibió  una tardía pero explicable felicitación por haber firmado ante notario el compromiso de campaña de concluir su periodo trianual.

El mensaje había sido suficientemente claro y la destinataria acusó recibo.

Todos estos episodios han estado aderezados por una constante intriga, deslealtad y falta de compromiso de los compañeros de gabinete de la mujer que este lunes arriba al día número 370 de gestión gubernamental, del que en las primeras horas de la mañana, sabremos de sus logros que no han sido pocos.

En el sótano…

Ante la inminente partida de Puebla del amable y atento vocero de la arquidiócesis Eugenio Lira Rugarcía para sumir un cargo de mayor envergadura en la iglesia católica, ya un grupo de poblanos prepara una cena en su honor.

Entre los asistentes estarían convocados el senador Melquiades Morales, el coordinador de los diputados del PAN, Eduardo Rivera y el candidato del PAN al gobierno del estado, Rafael Moreno Valle Rosas.

Que fueron dos las ausencias que se hicieron notar en la fiesta de 15 años de la hija de doña Coral Cañedo: la del gobernador Mario Marín Torres y la del bartlista Jorge Estefan Chidiac. En el caso del primero, llevó la representación el director de Comunicación Social y Relaciones Pública, Javier Sánchez Galicia.

Por cierto que fue el subsecretario de seguridad, Adolfo Karam Beltrán quien dispuso y supervisó personalmente el dispositivo para el cantante Alexander Acha, hijo de Emmanuel, a su traslado del Complejo Cultural Universitario a la fiesta organizada por la propietaria de Cinco Radio.

No hubo sorpresa en el resultado de la elección interna panista del domingo pasado. La ventaja de Rafael Moreno Valle Rosas sobre su oponente Ana Teresa Aranda era una bola cantada. Sorpresa será que “la doña” se suba a la campaña del ex priista.

Ayer por la noche regresó de la ciudad de México el coordinador de los legisladores panistas, Eduardo Rivera Pérez. Traía bajo el brazo un cúmulo de buenas noticias para el propósito que ahora anima su proyecto político. Parece tejer fino y conciliar voluntades. Ya veremos.

Fernando Maldonado
Fernando Maldonado