Román Lazcano: pecado venial
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Fernando Maldonado
En medio de la tempestad mediática, presa del fuego cruzado, el síndico municipal Román Lazcano Fernández deberá ser objeto de una llamada de atención de su jefa real y formal, la presidenta municipal Blanca Alcalá Ruiz. Más allá de eso, el pecado cometido es venial, no capital.
Y si acaso, ha mostrado un ángulo débil en un hombre que conoce con profundidad y holgura las leyes, pero no las reglas del juego mediático.
Desde que se conoció de su participación en el cabildeo en los pasillos del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, tomó la decisión de desaparecer de la escena, y cedió la plaza.
Poco favor hizo a su figura como actor de la vida pública con ese gesto; y más aún, con su silencio favoreció el crecimiento de una andana declarativa de los adversarios a la causa que defiende y estimuló de manera artificial un debate mediático alimentado por la mala prensa que ha acompañado al servidor público.
Hizo arrastrar a la presidenta municipal, Blanca Alcalá Ruiz en la vorágine de los medios en busca de información, que hasta que supo que el síndico andaba en tareas de facilitador de fallos favorables a la precandidatura del hasta ahora único aspirante priista a Casa Puebla, entendió que la excusa para ausentarse, tenía una intención política.
Si acaso es ese el único pecado: no haber hablado con claridad a la alcaldesa cuando anunció su ausencia de las tareas de síndico, durante la sesión de cabildo en la que se haría formal la dinámica de las comparecencias, como parte de la glosa del informe de Blanca Alcalá.
Los permisos sin goce de sueldo solicitados por Lazcano Fernández fueron leídos incluso en la sesión de cabildo de la que pocas veces se le presta atención debida, salvo cuando hay actos circenses propiciados por las necedades de los integrantes de ese cuerpo edilicio.
El error de Lazcano no es de formo, sino de forma. Cometió un error que en política suele cobrar facturas costosas: el que avisa no se equivoca.
Por lo demás, los regidores Enrique Chávez, del PRI; Jaime Cid, del PRD; y Pablo Montiel, del PAN podrán rasgarse el vestido y hasta pedir la excomunión del síndico, cuyo único pecado fue venial, lo que significa que es de una fácil remisión.
En el sótano…
Ayer que por la noche se mantenían las negociaciones en la mesa del Diálogo por la Reconstrucción de México, los partidos de la chiquillada no cedían a las pretensiones del Partido Acción Nacional por extender su dominio en la mayoría de las candidaturas dificultaba de manera notable el avance en la constitución de la coalición opositora en Puebla.
Y según el contexto de las negociaciones, los trabajos podrían ser destrabados hasta el viernes de esta semana. Al cuarto para la hora del término del plazo para el registro legal ante el Instituto Electoral del Estado.
Tan intensas eran las negociaciones que el dirigente del PRD, Miguel Angel de la Rosa sabedor de que en política es tan importante el hombre como la circunstancia que a cualquier llamado de quiel lo buscara expresaba: “El que se va a la Villa, pierde su silla”.
“Imprudentes” o “ingenuos” fueron los adjetivos que el día de ayer se ganaron en la dirigencia del Panal, los dirigentes de las secciones 23 y 51 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Cirilo Salas y Erik Lara por participar en un acto de precampaña del priista Javier López Zavala.
Sobre todo porque es justamente este jueves cuando sesiones el consejo estatal de los aliancistas, en donde ratificarán lo que aquí ya se adelantó: el apoyo al panista Rafael Moreno Valle Rosas.
Ahora que la imprudencia y el exceso de velocidad cobró la vida de una persona en el boulevard Bicentenario, a las afueras de Plaza Mazarik, convendría recordar que fue el secretario de Finanzas, Gerardo Pérez Salazar quien ordenó rescindir un contrato con la empresa Autograffic que permitía regular la velocidad de vehículos a través del cobro de multas, con el uso de tecnología de punta.