Daño colateral
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Fernando Maldonado
En junio de 2008 un eficiente operador político de Mario Marín llamó a las más diversas expresiones del PRI a celebrar el cumpleaños número 50 de un compañero de militancia, hasta entonces marginado en la toma de decisiones y vetado para ocupar algún cargo público en la esfera gubernamental: Carlos Meza Viveros.
Era la señal que el festejado esperaba para entrar al círculo en el que solo un pequeño grupo de notables asiste. La reunión celebrada en Casa Puebla no podía pasar desapercibida porque en una clase política acostumbrada a fijar símbolos y emitir mensajes cifrados, el ágape aquél no podía ser cosa menor.
El ahora dirigente del PRI en el municipio tuvo a la diestra al anfitrión, el mandatario poblano y a la izquierda al tutor de la clase política en el poder y del mismo homenajeado en ocasión del onomástico: Manuel Bartlett Díaz.
Había más personajes de notable talla en aquélla velada, que una crónica simplona escrita por la reportera Adriana Urioles en el Organización Editorial Mexicana describió en un buen “ambiente que reinó durante la celebración fue agradable, ya que la música, las charlas y el buen humor fueron los ingredientes perfectos de una inolvidable velada”.
El entonces presidente del poder Judicial, Guillermo Pacheco Pulido; la presidenta municipal, Blanca Alcalá Ruiz; el secretario de Gobernación, Mario Montero; la delegada del PRI, Paloma Guillén; y el ahora candidato del PRI al gobierno del estado, Javier López Zavala.
El regreso del hijo pródigo, del hombre que había servido como secretario de Gobernación durante el mandato de Bartlett Díaz era cuestión de horas. No es preciso apuntarlo, pero cabe la hipótesis, además de las felicitaciones y el homenaje, Meza Viveros habría recibido un regalo difícil de soslayar: la dirigencia del PRI en el municipio de Puebla.
Ya Carlos Meza se había confrontado con Enrique Doger Guerrero cuando aquél fue alcalde de la ciudad. En lo que pareció la ruptura política, en realidad se trataba de un diferendo por un contrato de asesoría jurídica que el notario tenía con la comuna por un monto cercano a los 4 millones de pesos.
En corto y en privado, el ahora dirigente municipal tuvo palabras de denuesto para el entonces munícipe, para quien ahora es objeto de elogio por su intento por inscribirse en la interna priista para la alcaldía. Y no solo eso: dueño de un incendiario discurso en contra de la “reacción de la derecha” y de los “pirruris” del PAN, encuentra talento que antes no vio en el abanderado de ese partido al gobierno de Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas.
En la larga bitácora de agravios cometidos por Meza Viveros no solo hay actores de la vida política, sino empresarial y mediática. Hace dos semanas tuvo una conversación telefónica con el líder estatal del PRI, Alejandro Armenta Mier a quien emplazó a resolver a golpes el episodio que hoy se vive en el priismo poblano.
No ha sido mejor el trato dispensado a la secretaria general de ese instituto, Claudia Hernández; al síndico municipal, Román Lazcano Fernández; y menos al ex secretario de Gobernación y aspirante a la candidatura del PRI al municipio de Puebla, Mario Montero Serrano, así como un largo etcétera.
Con el comportamiento y las descalificaciones expresadas por Carlos Meza, Javier López Zavala, el eficiente operador que abrió las puertas de Casa Puebla al hijo pródigo priista en junio del 2008, debe saber que en el afán de cumplir con los cometidos de su jefe, a veces hay daño colateral.
En el sótano…
A marchas forzadas los operadores del rector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Enrique Agüera Ibáñez afinaban la elección del director de la Unidad Académica de Estomatología; de las escuelas preparatorias Lic. Benito Juárez García, de la capital; y de la Profr. Enrique Cabrera Barroso, de Tecamachalco.
Bajo la lógica aquélla que dicta que todo suma, las nuevas posiciones en los ámbitos académicos se convierten en puestos clave ante la proximidad de la sesión de Consejo Universitario programado para antes de la Semana Mayor, en este mes.
En esa sesión será presentado no solo el Plan de Desarrollo Académico para los cuatro años de rectorado de Enrique Agüera, sino los informes financieros y el proyecto de presupuesto, que será sometido a análisis y votación.