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Voladores de Cuetzalan y el milenario ritual del tronco

Staff Puebla On Line 2017

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Voladores de Cuetzalan y el milenario ritual del tronco
Staff Puebla On Line 2017 STAFF PUEBLA ON LINE 2017 7 de septiembre de 2017

El ritual de sustitución del tronco inició a las 8 de la mañana, el traslado les ha llevado  prácticamente nueve horas

Son las 10 de la noche, la lluvia es fuerte y constante en el centro de Cuetzalan, las calles escurren prácticamente como ríos y a lo lejos se escucha el motor de un tractocamión mientras hombres mujeres y niños, turistas y locales salen a las calles para ser parte de esta experiencia: frente a sus ojos pasa el  nuevo mástil, aquel en el que los Voladores danzarán para la naturaleza y sus dioses.

El ritual de sustitución del tronco inició a las 8 de la mañana, el traslado les ha llevado  prácticamente nueve horas, al fin llega al atrio de la iglesia principal de Cuetzalan, todo está listo para iniciar su colocación pero la lluvia arrecia y luego de algunas maniobras finalmente los pobladores desisten y convocan al día siguiente para terminar la tarea.

Es martes 5 de septiembre, son las 9 de la mañana y todo esta listo. En torno al tronco de 33 metros de altura y 10 toneladas de peso que descansa sobre el tractocamión, se reúnen el sacerdote, el presidente municipal y los Voladores, allí el cura bendice el boquete en el que será colocado el nuevo mástil, destaca El Sol de Puebla.

Luego de la pequeña ceremonia religiosa es el turno de los Voladores, ataviados en sus característicos trajes colorados con bordados que dan cuenta de su riqueza cultural, entran por una puerta lateral a la parroquia de San Francisco de Asís, allí en una ceremonia casi privada en la que solo están ellos, el párroco y el edil bailan frente su santo patrono para presentarle sus respetos.

Reverencias y vueltas en círculo se combinan con el zapateado de su danza que junto con su música tradicional de tambor y flauta resuenan entre las paredes de la iglesia.

Es hora de salir y completar el rito, uno a uno los danzantes aparecen por la puerta principal de la parroquia y en fila llegan hasta el  orificio ubicado en el centro del atrio, ahí también danzan y entonces sobreviene una de las partes cruciales de la ceremonia, la ofrenda a la naturaleza que es sepultada junta con la base del nuevo tronco y que incluye un guajolote vivo.

“A cambio, se le da la vida de un guajolote para protección de todos nosotros”, dijo María del Carmen Ortiz García, una de las primeras mujeres a las que se les permitió formar parte de esta danza y quien detalla que la ofrenda consta de todos los ingredientes y condimentos del mole, además de colocar aguardiente, un sahumerio, flores y veladoras, todo quedará será triturado por la base del mástil al ser colocado.

Durante el ritual el guajolote pasa por  las manos de cada uno de los danzantes quienes con el hacen una cruz al aire, luego es entregado al edil, Oscar Paula Cruz, quien está al fondo del boquete para colocar uno a uno los elementos de la ofrenda.

Todo está listo, es momento de colocar el  tronco. Con tres retroexcavadoras y en una operación milimétrica, casi como si  se tratada de desarmar una bomba, poco a poco el mástil se coloca en su lugar; para logarlo se requiere un ejército de hombres quienes guían su caída mientras otros lo apuntalan con cuerdas que jalan desde cuatro puntos para finalmente nivelarlo.

Las complicaciones son varias, pero luego de prácticamente 28 horas, finalmente el ritual se ha completado y los Voladores de Cuetzalan tienen un nuevo mástil para volar por los aires.

Fuente: https://www.elsoldepuebla.com.mx/

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