Uniones gays, “discriminación regresiva” contra el matrimonio: UPAEP
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Se pronunció por una legislación incluyente que permita las uniones entre personas del mismo pero bajo otra figura jurídica
En un comunicado dirigido a la comunidad estudiantil, la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) se pronunció por una legislación incluyente que permita las uniones entre personas del mismo pero bajo otra figura jurídica, como las sociedades de convivencia, para evitar la “discriminación regresiva” hacia una institución que “por naturaleza” sólo tiene cabida “entre un hombre y mujer”.
Con un discurso ambiguo, en el que se pronuncia por la no discriminación por preferencias sexuales pero señala la “invención de derechos humanos al margen de la naturaleza”, la UPAEP se inclina por una “legislación que garantice los derechos de todos” y por la construcción de dos figuras jurídicas separadas en la propuesta presidencial del matrimonio igualitario:
“Construyamos juntos una legislación que garantice los derechos de todos: los de las parejas del mismo sexo para proyectar la vida en común en las llamadas sociedades de conveniencia u otras semejantes; y los derechos del matrimonio y de la familia. En vez de ignorar o lastimar las convicciones y el aprecio de la ciudadanía por estas instituciones, generemos condiciones para que cada una despliegue su potencial en aras de aportar lo mejor de sí para la persona y la sociedad”.
El comunicado divulgado por la UPAEP fue suscrito por otras 20 universidades del país en las que predomina el pensamiento católico.
Pronunciamiento universitario respecto de la iniciativa presidencial sobre “matrimonio igualitario”
Como Universidades e Instituciones de Educación Superior exponemos a la sociedad nuestros puntos de vista en relación a la iniciativa de ley sobre matrimonios igualitarios, con el genuino afán de contribuir al fortalecimiento de la pluralidad y la democracia en nuestro país. En los tiempos aciagos que vivimos hoy en día, nos sentimos seriamente comprometidos con la regeneración del tejido social tan lastimado por la violencia, la corrupción, la impunidad y los atropellos a los derechos humanos.
Consideramos, sin reserva alguna, que el respeto a la vida y dignidad de cada ser humano es un valor fundante y esencial para la convi-vencia social. Nadie debe ser objeto de desprecio o discriminación en razón de raza, credo, o preferencia sexual. Asumimos que, para construir juntos una mejor sociedad bajo los principios de participación y de gobemanza, todas las voces deben ser escuchadas.
Consecuentemente pedimos que en el tema de los llamados matrimonios igualitarios, la ciudadanía sea ampliamente consultada; que se promuevan foros para el diálogo y que se atienda a lo que la antropología, la ética, las ciencias sociales y de la salud aportan al respecto. Estimamos que la reforma propuesta, al promover que las uniones de parejas del mismo sexo sean jurídicamente equiparables al matri-monio, provocaría una discriminación regresiva hacia una institución que por naturaleza y sentido común, sólo tiene cabida en la unión entre hombre y mujer.
Distinguir no es discriminar. No vemos que esté justificada la supuesta incompatibilidad entre el reconocimiento legal para el matrimonio natural y otras formas legales apropiadas para las uniones de parejas del mismo sexo, ni que se deba considerar la diversidad como dis-criminatoria. Por el contrario, nos parece más justa una legislación que permita convivir en la riqueza de la pluralidad, y no sucumbir ante la imposición de una uniformidad forzada y artificial.
Construyamos juntos una legislación que garantice los derechos de todos: los de las parejas del mismo sexo para proyectar la vida en común en las llamadas sociedades de conveniencia u otras semejantes; y los derechos del matrimonio y de la familia. En vez de ignorar o lastimar las convicciones y el aprecio de la ciudadanía por estas instituciones, generemos condiciones para que cada una despliegue su potencial en aras de aportar lo mejor de sí para la persona y la sociedad.
Hay muchas preguntas, y la búsqueda de respuestas a todos nos concierne: ¿Qué sociedad nos imaginamos?¿Cómo queremos enfrentar los retos que tenemos los mexicanos? ¿Qué modelos de familia, matrimonio, comunidades y educación queremos inspirar y promover?
Reiteramos que el respeto a los derechos fundamentales de todos debe ser el principio-guía del diálogo entre la ciudadanía y el gobierno, lo cual supone no inventar “derechos humanos” al margen de la naturaleza, que a su vez conculcan o distorsionan otros derechos.
Finalmente, en congruencia con la misión universitaria de buscar la verdad y la unidad desde la diversidad, ofrecemos contribuir con las mejores aportaciones de nuestras comunidades, así como propiciar espacios para el encuentro y diálogo con miras a generar propuestas sólidas y pertinentes, encaminadas a lograr la efectiva construcción del bien común de nuestro querido México.
http://www.upaep.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=13746&Itemid=4