César Vargas, el “dreamer” poblano, a punto de ser abogado en NY
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La Corte del estado de Nueva York alista la entrega de una licencia de abogado por primera vez a un mexicano ilegal
En pleno Mes de la Herencia Hispana, que se celebra cada año entre el 15 de septiembre y el 15 de octubre para rendir tributo y reconocer las contribuciones de los hispanos a la cultura de Estados Unidos, César Vargas -un joven poblano que llegó de manera ilegal a Estados Unidos- espera recibir su licencia de abogado, después de una lucha legal de 4 años.
La Corte de Nueva York alista la entrega de una licencia de abogado por primera vez a un mexicano ilegal, mientras continúan las declaraciones racistas contra esta comunidad por parte del aspirante a la candidatura del partido Republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, esta semana fue difundida la canción “We’re all Mexican” del escritor y productor Emilio Estefan, así como una carta del ex canciller mexicano Jorge Castañeda publicada en MILENIO al gobierno federal para que actúe contra las declaraciones de Trump.
La organización Dream Action Coalition informó a MILENIO que aunque esperaban que fuera en septiembre, será en diciembre cuando César Vargas reciba su licencia, en un acto que califican como “un momento histórico en Estados Unidos y para la comunidad mexicana en Nueva York”.
César Vargas es un joven de 31 años que nació en México pero que ha pasado casi toda su vida en Nueva York.
Vargas es uno de los millones de jóvenes conocidos como dreamers o soñadores, que nacieron en América latina pero llegaron a Estados Unidos desde pequeños. Nadie les explicó que ese cruce era ilegal y que su status migratorio estaría marcado de por vida.
Después de cuatro años de lucha, César Vargas se convertirá en el primer abogado de Nueva York con status de inmigrante ilegal.
“Mi historia depende de mi mamá, yo vine a los Estados Unidos después de que mi padre falleció. Vivíamos en Puebla en una colonia chica, fue muy difícil para mi mamá, éramos pobres. Mi mamá luchaba mucho para darnos de comer, con 4 niños chicos y viuda era muy difícil”, dijo en entrevista con MILENIO
Los hermanos de la mamá de César ya vivían en Estados Unidos. Les iba mejor. Por eso decidió emprender el viaje, con todo y sus hijos.
“El último día que estuvimos, estaba en el kínder yo y mi hermano. Nos fue a recoger con una mochila con poca ropa. Fuimos a la catedral, fuimos a comer unos churros, ella rezando pidiendo valor para ella. Yo tenía 5 años tengo foto de la última vez que estuvimos en México, yo 5 años, mis hermanos 9 y 10 años. Ese fue el último día, no pensaba que ese iba a ser mi último día en México. De ver el país que me vio nacer”, contó.
Vargas recuerda la aventura que fue cruzar la frontera, la oscuridad del desierto.
“No puedo pensar el valor que tuvo mi mamá cruzando la frontera. La pudieron haber matado, violado, con sus hijos. Ella fue el valor para darnos una vida mejor”, dijo.
Cuando César llegó con su familia a Estados Unidos estuvieron algunos días en California y después se fueron directo a Nueva York. En la gran Manzana César estudio la primaria, la secundaria y la universidad, donde decidió estudiar derecho.
“Nueva York, ha sido mi hogar me reconozco como neoyorkino. Fui a la universidad pública de Nueva York. En 2005 me gradué de la Universidad y en 2011 me gradué de la escuela de Derecho. Fue un momento muy bonito, porque mi mamá estuvo a mi lado. Ella siempre ha dicho que en nuestra familia tiene que haber un abogado. Y fue para mí algo muy importante para cumplirle”, contó.
Aunque César no tenía las mismas oportunidades ni los mismos recursos que el resto de sus compañeros, tuvo el apoyo de su familia y de su comunidad para seguir adelante en su búsqueda por convertirse en abogado.
“Aunque no sabía si me iban a dar mi licencia, necesitaba graduarme, necesitaba pasar el examen, uno de los más difíciles de Estados Unidos, para que mi mamá tuviera orgullo, para decirle que su esfuerzo y su lucha no fue en balde”, recordó.
Después de luchas legales, el 3 de junio pasado Vargas recibió la noticia de que el estado de Nueva York aprobó su aplicación como abogado, después de que la Corte de Justicia decidiera que su condición migratoria no le impedía ejercer su profesión.
“Fue una lucha muy grande que me enseñó el poder político de los soñadores aquí en Estados Unidos. Estamos esperando la fecha para la ceremonia oficial para jurar en la Corte para recibir mi licencia como abogado. La lucha ya pasó, esperé más de 4 años, me gradué en 2011, sometí mi aplicación en 2012. Fue una pelea larga de meses y meses que se convirtieron en 4 años. La lucha más grande ya pasó”, dijo.
César ya ha venido a México de visita, tiene un permiso de trabajo y de alivio del gobierno de Estados Unidos, pero solo puede venir en circunstancias especiales, por razones específicas, por temas educativos, por negocios o por alguna emergencia. Él quiere que su mamá pueda viajar también.
Una vez que César obtenga su licencia litigará a favor de los derechos de los migrantes y buscará a toda costa que su mamá, quien cruzó la frontera de manera ilegal con él y sus hermanos hace más de 25 años obtenga sus documentos para poder viajar a México, sin problemas para regresar a su hogar en Nueva York.
“El tema de la migración es algo personal, casi toda mi familia tiene documentos, pero mi mamá tiene casi 70 años y todavía no tiene sus documentos.
“No voy a parar hasta que mi mamá regrese a México a visitar la tumba de sus padres”.
Quiénes son los dreamers
Son los 2.1 millones de indocumentados que llegaron a Estados Unidos siendo niños.
Se estima que en Estados Unidos hay unos once millones de indocumentados, de los cuales 6.5 son de origen mexicano. Y el 48 por ciento del total de personas sin estatus legal en el país habrían llegado antes del año 2000.
De esos 11 millones, 1.7 son, en la actualidad, menores de edad. Muchísimos de estos niños y adolescentes indocumentados son los hermanos mayores de ciudadanos estadounidense, ya que hay 4.5 millones de niños ciudadanos nacidos de padres indocumentados.