Puebla suma 233 pozos petroleros abiertos mediante “fracking”
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Cada pozo requiere de nueve a 29 millones de litros de agua y el fracking utiliza 750 sustancias químicas diferentes
SinEmbargo reporta que el “boom” del fracking en México puede estar más cerca de lo que se piensa. Numerosos pozos son perforados ya en México, dice hoy un análisis del portal estadounidense especializado en energía OilPrice y firmado por Michael McDonald, doctor en finanzas.
De hecho, de acuerdo con la información dada a conocer, Coahuila, Nuevo León, Puebla, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz ya están desarrollando fracking. Los estados que más pozos tienen ya en funcionamiento son Veracruz, con 349, y Puebla, 233. Le sigue Nuevo León con 182 y luego el resto.
Como era de esperarse, dice OilPrice, dado el estado de los precios del petróleo y los recursos que México tiene a su disposición, hasta el momento el fracking aparece concentrado en el gas natural, en lugar del crudo.
De acuerdo con datos de la organización no gubernamental Cartocrítica, el fracking se está expandiendo en silencio en México, de forma no regulada y envuelto en la opacidad.
La organización asegura que al menos 924 pozos han sido perforados en seis de los 32 estados del país, incluyendo 349 de ellos en Veracruz.
Pero en 2010, el estudio “Proyecto Petróleo Terciario del Golfo. Recomendaciones y primera revisión”, realizado por la Secretaría de Energía (SENER) y la Comisión Nacional de Hidrocarburos situaron el número de pozos perforados mediante la técnica de fracking en mil 323 tan sólo en Veracruz y el estado de Puebla.
En el estado nororiental de Tamaulipas se han perforado 100 pozos, de acuerdo con Ruth Roux, director del Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT). Además, se encontró que los agricultores que han cedidos terrenos para fracking, no sabían nada acerca de la técnica o de sus efectos.
Cada pozo requiere de nueve a 29 millones de litros de agua. Y el fracking utiliza 750 sustancias químicas diferentes, algunos de los cuales son perjudiciales para la salud y el medio ambiente, de acuerdo con las organizaciones ambientales y académicos en los Estados Unidos.
La Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA) puso a México en el sexto lugar en el mundo para extraer gas shale (o gas de esquisto, gas pizarra), técnicamente recuperable, por detrás de China, Argentina, Argelia, Estados Unidos y Canadá, con base en el análisis de 137 depósitos en 42 países.
La industria considera que el desarrollo del gas shale es estratégicamente necesaria para mantener los niveles de producción, que en abril se situó en 6.2 mil millones de pies cúbicos por día.
Por el año 2026, según las proyecciones de Pemex, el país estará produciendo 11 mil millones de pies cúbicos de gas, el 45 por ciento de los cuales provienen de los depósitos no convencionales. Pemex ha identificado cinco cuencas ricas en gas shale en 11 estados.
El problema es que la mayoría de la población desconoce el tema, no sabe lo que es el fracking y existe poca preocupación por el tema porque todavía no es visible, debido a que falta mucha información al respecto.
De acuerdo con datos de la Alianza Mexicana contra el fracking el petróleo y gas natural que se encuentran atrapados en los poros de formaciones rocosas poco permeables denominadas lutitas bituminosas situadas en el subsuelo. Suelen encontrase a profundidades de entre mil y cinco mil metros.
Debido a la baja permeabilidad de las lutitas, la extracción de los hidrocarburos requiere la utilización de la fracturación hidráulica o fracking. Esta técnica parte de la perforación de un pozo vertical hasta alcanzar la formación que contiene gas o petróleo. Seguidamente, se realizan una serie de perforaciones horizontales en la lutita, que pueden extenderse por varios kilómetros en diversas direcciones.
A través de estos pozos horizontales se fractura la roca con la inyección de una mezcla de agua, arena y sustancias químicas a elevada presión que fuerza el flujo y salida de los hidrocarburos de los poros. Pero este flujo disminuye muy pronto, por lo cual es necesario perforar nuevos pozos para mantener la producción de los yacimientos. Por este motivo, la fracturación hidráulica conlleva la ocupación de vastas extensiones de territorio.