Líbranos del mal: terror del Cuarto Milenio
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El director no se ahorra ni un solo elemento que no hayamos visto antes decenas de veces
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¿Qué puede ofrecer hoy una película de terror después de tantos años de historia que acumula el género? Esta es, sin duda, una de las preguntas que atormentan a los directores que apuestan por explorar los rincones más tenebrosos del ser humano. ¿Cómo destacar entre tantos exorcismos, festines gore, apocalipsis zombis, dramas (o comedias) vampíricas, films de monstruos y thrillers sobrenaturales? Porque se trata de eso; de arrastrar al público con la promesa de ver algo diferente y estremecedor. Difícil, sí, pero he ahí el desafío.
A la media hora de metraje parece obvio que Scott Derrickson, firmante de la interesante Sinister, no se ha comido mucho la cabeza en elaborar una respuesta. De principio a fin, Líbranos del mal es una sucesión de tópicos y lugares comunes cuyo interés, en todo caso, podría ser precisamente esa dimensión enciclopédica del género. El director no se ahorra ni un solo elemento que no hayamos visto antes decenas de veces: el abnegado policía y padre de familia, el cura moderno que fuma y bebe, el poseído estigmatizado, las víctimas unidas por un nexo común, el exorcismo final, el clímax liberador… La lista podría llevarnos todo el día.
Esa incómoda sensación de sabernos cada escena, cada susto y cada giro de guion hiere de muerte a un film que prolonga hasta las dos horas una historia que cabe en un folio. La trama bélica en Irak, el violento pasado del protagonista o el embrollo dramático que afecta a las víctimas -un cul de sac en toda regla- no es sino una distracción para conducir el film a su previsible meta: el exorcismo del endemoniado. Bien filmada y con sentido del ritmo, la secuencia es indudablemente efectiva y perturbadora. Lástima que Derrickson rompa la atmósfera describiendo cada uno de los pasos rituales como si se tratara de un documental de Cuarto Milenio.
Fuente: http://es.ign.com/movie/80933/news/critica-de-libranos-del-mal-con-eric-bana