Los docentes en México: resultados de TALIS
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Recientemente se dieron a conocer los resultados de la “Encuesta Internacional sobre Docencia y Aprendizaje” (TALIS, por sus siglas en ingles), estudio que realiza la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), cuyo objetivo es aportar información respecto a las condiciones de trabajo de los maestros, sus funciones, creencias y percepciones sobre temas como el liderazgo y la gestión escolar, la evaluación de su trabajo, los procesos de formación y actualización, los apoyos que reciben, etc. Lo anterior, con el fin de complementar los datos que proporcionan otras evaluaciones –como PISA- y comprender de manera más integral los resultados y comparaciones internacionales de los sistemas educativos.
Recientemente se dieron a conocer los resultados de la “Encuesta Internacional sobre Docencia y Aprendizaje” (TALIS, por sus siglas en ingles), estudio que realiza la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), cuyo objetivo es aportar información respecto a las condiciones de trabajo de los maestros, sus funciones, creencias y percepciones sobre temas como el liderazgo y la gestión escolar, la evaluación de su trabajo, los procesos de formación y actualización, los apoyos que reciben, etc. Lo anterior, con el fin de complementar los datos que proporcionan otras evaluaciones –como PISA- y comprender de manera más integral los resultados y comparaciones internacionales de los sistemas educativos.
Este instrumento, diseñado por un grupo internacional de expertos, se aplica a los profesores de educación secundaria y a los directores de las escuelas en las que éstos trabajan, de los 24 países participantes, quienes son seleccionados al azar.
Así pues, ¿cuáles son los resultados que arrojó este estudio? Revisemos los datos más relevantes:
En cuanto a la formación docente, aspecto básico para un buen desempeño, 3 de cada 10 maestros no se sienten preparados para realizar su trabajo. Lo anterior resulta lógico si se considera que 72% de los educadores reportaron no tener acceso a programas formales de inducción y 60% dijo no contar con apoyo de tutoría como parte de su formación. Además, en el contexto tan complejo de nuestro país, marcado por la desigualdad y la pobreza, se identificó que casi la mitad de los maestros de secundaria trabaja en grupos en los que un 30% de los alumnos provienen de hogares socio-económicamente desfavorecidos. Lo anterior incluye factores como la desnutrición, la violencia intrafamiliar, el escaso involucramiento y apoyo de los padres de familia en el proceso formativo de sus hijos, entre otros problemas, que requerirían por parte del docente, una capacitación especial para hacerles frente. Y, ¿qué decir de la población indígena? Recientemente se publicó que el “Índice de Equidad Educativa Indígena” -elaborado por la Secretaría de Educación Pública y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo- señala que existe una brecha de al menos 20 años de rezago educativo ocasionada por la desigualdad histórica que padecen nuestros pueblos.
En otros temas, los maestros de secundaria en México tienen en promedio 16 años de experiencia pero carecen de seguridad laboral puesto que 60% de ellos no posee empleo de tiempo completo. Lo anterior, da origen al “profesor-taxi”, que es aquel que trabaja “por hora” en diversas instituciones, lo que dificulta desarrollar un trabajo colectivo entre el cuerpo de docentes y atender de manera más personalizada a todos los estudiantes, con el evidente impacto desfavorable en la calidad de los aprendizajes de los alumnos.
Respecto a la gestión, prevalece un problema de autonomía y liderazgo directivo pues sólo un 16% de los directores mexicanos informa tener responsabilidades en tareas como nombrar o contratar a maestros; 14% por ciento declararon no poder despedir o suspender profesores; y 6% señaló no tener la capacidad para establecer salarios iniciales, tabuladores salariales e incrementos de sueldo. Por tanto, sin capacidad para tomar estas decisiones, a menudo los directivos se sienten “atados de manos” pues no pueden consolidar una planta docente de calidad, estimular a sus buenos maestros y remover a aquellos que no lo son, lo cual les resta autoridad y dificulta su empoderamiento como líderes de una institución educativa. Así, muchos terminan sumidos en tareas burocráticas y en el cumplimiento forzoso de trámites, formatos y papeleo, olvidando su verdadero rol al frente de una escuela.
Por si lo anterior no fuera poca cosa, en México la violencia ha permeado en las aulas de manera escandalosa, situación que no debería extrañarnos; pues lo que sucede en la escuela es un reflejo de lo que como sociedad vivimos día a día. Nos ubicamos en el más alto nivel de bullying: más de la mitad de los directores mexicanos consideraron que el uso de drogas, la violencia física y verbal entre los alumnos y el robo, son problemas que dificultan enormemente el trabajo docente. 13% reporta que en sus escuelas los estudiantes comenten actos de vandalismo y robo de manera cotidiana, mientras que el promedio de los demás países es de 4.4%. En intimidación y abuso verbal, México obtuvo un lamentable tercer lugar. Como consecuencia de lo anterior, los docentes se ven obligados a invertir hasta una cuarta parte del tiempo en aula en mantener el orden en el salón de clases. Además, no cuentan con las habilidades necesarias para resolver los conflictos y manejar la violencia escolar de manera adecuada y asertiva.
Los datos antes expuestos nos dejan múltiples reflexiones. Especialmente en un sistema educativo tan complejo como lo es el nuestro. Los docentes, como pilares fundamentales del cambio educativo, enfrentan múltiples desafíos pues muchos de ellos – y por “ellos” nos referimos a los que sí están en aula, no a comisionados ni a quienes cobran por una plaza “fantasma”- se desempeñan en contextos muy adversos y sin herramientas suficientes: no sólo se trata de formación, liderazgo, violencia o seguridad laboral, sino además, la burocracia y corrupción han politizado desde hace ya muchos años a esta importante función, alejándola mucho de su verdadera razón de ser.
El reto es mayúsculo pues lo más importante en política pública que puede hacer nuestro país para mejorar sus resultados educativos es construir un sistema sólido que permita seleccionar, formar, evaluar y reconocer a los mejores docentes para sus escuelas. Sin ello, ninguna reforma será capaz de lograr la transformación que tanto necesitamos.
La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.
Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
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