Alumna de ex maestro de UDLAP asesinado, escribe carta en su memoria
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Adela Pineda Franco, es profesora de Literatura Latinoamericana, en Boston Univeristy, pero antes fue alumna del Dr. Edward Simmen Tolex, el ex catedrático de la UDLAP que, según la Procuraduría General de Justicia de Puebla, fue asesinado en un paraje del Camino Real a San Luis Tehuiloyocan por un trabajador y socio suyo, Eduardo Mixcoatl Tome, por un problema de dinero
Adela Pineda Franco, es profesora de Literatura Latinoamericana, en Boston Univeristy, pero antes fue alumna del Dr. Edward Simmen Tolex, el ex catedrático de la UDLAP que, según la Procuraduría General de Justicia de Puebla, fue asesinado en un paraje del Camino Real a San Luis Tehuiloyocan por un trabajador y socio suyo, Eduardo Mixcoatl Tome, por un problema de dinero.
Pineda Franco escribió una carta en memoria de su maestro, a quien recuerda como un gran mentor y profesor, “que, en gran parte, a él se debe el espíritu cosmopolita que alguna vez tuviera la Universidad de las Américas.”.
Estas son sus palabras:
7 de julio 2014
Con un profundo pesar y aún sobrecogida por el espanto al enterarme de la violenta muerte de Edward Simmen acaecida el pasado viernes, escribo estas notas breves a su memoria.
En aquellos, días, los días de mi formación universitaria, Edward Simmen y la Universidad de las Américas conformaban un todo indisoluble. El “Dr. Simmen” conocía a todos y era por todos conocido. Su popularidad no se debía únicamente a su gran sentido del humor, su vitalidad y su don de gentes, sino también a su inmensa labor como profesor, mentor y promotor de la universidad fuera de México. Gracias a su mediación institucional, la UDLA abrió valiosos intercambios. Preparó a innumerables estudiantes de derecho y relaciones internacionales que realizaron pasantías nada menos que en el Congreso de Estados Unidos. Me atrevo a afirmar que, en gran parte, a él se debe el espíritu cosmopolita que alguna vez tuviera la Universidad de las Américas.
Pero por sobre todas sus cualidades, yo admiré al profesor y al mentor. Como maestro, el Dr. Simmen me introdujo a la gran literatura norteamericana y me enseñó a escribir bien: con ritmo, con eficacia, con estilo, y en una lengua que no era la mía. Era un profesor riguroso; no dejaba pasar una frase mal escrita. Con él supe que en inglés también se escribían ensayos y no solamente “ready-made academic papers”. Sin duda, a él le debo mi genuino aprecio por la lengua de Shakespeare. Tal vez la cualidad más sobresaliente de Ed. Simmen fue su gran intuición para descubrir las habilidades de sus estudiantes mexicanos y su gran determinación para hacer de ellos mujeres y hombres de voluntad, y “de mundo”. Fue él quien me instó a proseguir estudios de posgrado en literatura y fue él quien me apoyó en el proceso de admisión en la Universidad de Texas, Austin. Al pasar de los años, el “Dr. Simmen”, mi profesor, pasó a ser “Ed.”, mi colega y amigo. En su vejez, Ed. se volvió frágil, sobre todo cuando la UDLA le dio la espalda, despidiéndolo arbitrariamente, ya siendo Profesor Emérito, y relegándolo al olvido. Esa terrible ingratitud ensombreció sus últimos años. Pero, a pesar de ello, no perdió nunca su buen sentido del humor, ni su amor por las letras, ni su buena charla, ni su cariño por sus estudiantes, aquellos que seguimos frecuentándolo, aunque ya solo fuera de vez en cuando. Cada vez que yo venía de Boston a Puebla a visitar a mi madre anciana, me sentía obligada a dedicarle por lo menos un día. Para Ed. era un día de fiesta: la fiesta de compartir un almuerzo, unos gratos recuerdos y algunos buenos chistes, en mi compañía y la de su perrita, primero Citlali y luego Maya, a quienes consideró “su familia”.
Que descanse en Paz, mi entrañable profesor, mentor y amigo, Ed. Simmen.
Adela Pineda Franco
Profesora de Literatura Latinoamericana, Boston Univeristy