Rumores sobre minera carcomen la paz en Ixtacamaxtitlán
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En municipios serranos de Puebla la molestia se siente en las calles, la población no está dispuesta a que el agua que consumen cotidianamente sea contaminada por la llegada de empresas mineras canadienses. En Ixtacamaxtitlán, Santa María Totoltepec y Tetela de Ocampo todo es incertidumbre, nadie ha hablado de manera oficial al respecto
Excélsior informa que en municipios serranos de Puebla la molestia se siente en las calles, la población no está dispuesta a que el agua que consumen cotidianamente sea contaminada por la llegada de empresas mineras canadienses. En Ixtacamaxtitlán, Santa María Totoltepec y Tetela de Ocampo todo es incertidumbre, nadie ha hablado de manera oficial al respecto.
Durante un recorrido de Excélsior por varias localidades poblanas se pudo comprobar que la molestia generalizada está gestando una sublevación ante la pasividad de sus ayuntamientos para atender la preocupación de la gente: el inicio de actividades mineras para extraer oro, plata y cobre.
Debido al hermetismo, los rumores abundan, la población asegura que nadie ofrece una explicación que dé tranquilidad o certidumbre sobre la exploración que llevan a cabo empresas mineras canadienses.
Apenas el pasado 16 de abril, en su página web, la empresa Almaden Minerals dio a conocer que el proyecto Tuligtic, a llevarse a cabo en México, es “económicamente viable”.
En el documento destaca que mediante una mina a cielo abierto podría obtener ganancias por más de 335 millones de dólares anuales, al extraer 3.6 toneladas de oro y 221 toneladas de plata durante cada uno de los 14 años que calcula de vida útil de explotación del yacimiento Ixtaca, ubicado en una porción de las 14 mil hectáreas de terreno que compone su proyecto en el municipio serrano de Ixtacamaxtitlán.
De acuerdo con estudios que la minera presume haber realizado, estima que el yacimiento está compuesto en 54 por ciento por oro y 46 por ciento por plata, “lo que hace de Ixtaca un significativo depósito dual de metales preciosos”.
Asimismo, afirma que se da empleo a 70 personas de Ixtacamaxtitlán, y durante la construcción de la mina se podría dar trabajo a otras 330, hasta llegar a 400 y durante la fase de explotación los puestos de trabajo serían apenas 430 en total.
Por último, pese al reclamo de la población, la minera afirma que tiene relaciones de armonía y transparencia con la comunidad, donde ha instrumentado “un programa comprensivo de relaciones comunitarias y educativas para los pobladores locales para explicar de manera transparente en qué consisten los trabajos de exploración, así como los posibles impactos y beneficios de una posible operación minera en Ixtaca”.
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En Ixtacamaxtitlán los habitantes ya no saben cómo actuar, en quién confiar o a dónde acudir. Esta región posee una extensa zona montañosa que colinda con Tlaxcala. Aquí la mayoría de la población se dedica al cultivo de maíz, frijol y ajo.
Cuando la compañía Almaden Minerals arribó al pueblo nadie hizo oficial el anuncio, lo que desencadenó mayor desconfianza.
Socorro García dice que los rumores carcomen la paz en el pueblo. “No estamos de acuerdo (con su instalación), somos campesinos y vivimos del campo, por lo que hemos sabido dicen que (con la actividad minera) las tierras quedan infértiles, no producen, el campo y los árboles se acaban cuando utilizan cianuro”.
Pese a estar conscientes de que el agua en la región escasea y la situación se podría agravar con la instalación de la minera, los habitantes acusan que las empresas canadienses intentan ganarse la aprobación de los nativos. “Ellos se aprovechan de nuestra ignorancia y falta de conocimiento. Llegan a las localidades y pueblos, ofrecen apoyos para sus fiestas, obras en escuelas, iglesias y canchas, pero a cambio de que la población se sienta comprometida con ellos”, dijo Agustín Rodríguez, otro de los pobladores.
Un ejemplo de esto es el auditorio municipal, recién remodelado y pintado en su fachada por cuenta de las mineras.
Fidel Pérez, campesino, reconoce que al principio había emoción por la llegada de inversión extranjera directa en sus comunidades o paseos turísticos. “Nos daba gusto de que llegaran por ahí con helicópteros; nos daba gusto verlos que llegaban por acá los canadienses o gringos, pero no sabíamos a qué venían y según era a visitar el pueblo de Ixtacamaxtitlán, ahora nos vamos dando cuenta que vinieron a hacer exploración”.
Hasta la fecha, las familias siguen esperando información por parte del Ayuntamiento, pero no ha llegado.
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