Carnavales en México, un recorrido por los más destacados
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Estos festejos reflejan el espíritu alegre y burlón de los mexicanos
Los carnavales son un pretexto para divertirse y experimentar la abundancia. Se baila hasta el amanecer, se escucha música en vivo, se come mucho. Las calles de los pueblos y las ciudades se convierten en el escenario de una gran fiesta.
Sincretismo cultural, mezcla de tradiciones indígenas y europeas. Estos festejos reflejan el espíritu alegre y burlón de los mexicanos, en los que satirizaban a sus patrones españoles, mofándose de su forma de vestir, de hablar y de su estilo de vida.
Los carnavales mexicanos inician con la “quema del mal humor”, en la cual un personaje poco querido por la comunidad es reducido a cenizas. Con él se van también el mal humor y las preocupaciones.
Entre febrero y marzo, justo antes de la cuaresma, todo el país, de norte a sur, se llena de fiesta, con múltiples variantes que dependen del clima y la historia local. Demos una vuelta por los carnavales más destacados de México según la revista Impacto:
Carnaval de Tlaxcala: entre huehues y catrines
La fiesta comienza con un colorido desfile de bailarines, carros alegóricos y comparsas. Recorren las calles grupos de danzantes conocidos como camadas. A sus integrantes se les llama huehues, palabra que deriva de “huehuetéotl”, el dios náhuatl del fuego y la sabiduría. Los huehues o “viejitos” representan a los antiguos hacendados. Visten elegantes pantalones, chalecos, camisas de mangas largas, corbatas y zapatos pulidos. Llevan capas de colores brillantes, bordadas con lentejuelas y chaquiras. En sus sombreros portan plumas que simulan penachos indígenas, y sobre sus rostros colocan máscaras con rasgos españoles. A pesar de lo complejo y costoso de sus trajes, los renuevan cada año para realizar su danza con la mejor presentación posible.
A la coronación de la reina del carnaval siguen dos vistosos desfiles, llenos de carros alegóricos, disfraces, máscaras, música, formas y colores. Las calles se inundan con bailes colectivos, ventas de artesanías, muestras gastronómicas tradicionales y fuegos artificiales.
Durante la ceremonia de clausura, el jefe de cada grupo de catrines (es decir, de gente “bien vestida”) carga sobre la espalda una cruz que coloca en el altar de una iglesia, para después pararse frente de ella y rezar un par de oraciones. Cuando terminan las oraciones, los catrines se reúnen para protagonizar un baile acompañados por bandas musicales. Recorren las calles y terminan su alegre danza en el zócalo.
Carnaval de Mazatlán: al ritmo de la tambora
La fiesta máxima de Sinaloa es igual de alegre y pomposa que cualquier otra en el país, y a diferencia de otros carnavales, está cargada de cultura y tradición. El carnaval de Mazatlán tiene lugar los cinco días previos al miércoles de ceniza. Al son de la tambora, miles de visitantes y nativos son atraídos hacia la fiesta más representativa de Sinaloa. En estas fechas se escucha por doquier la música de banda, popular en todo el norte del país.
Esta celebración, que cuenta con más de 100 años de antigüedad y tiene como escenario hermosas playas, se distingue además por contar con una gran variedad de actividades culturales, como certámenes de poesía, premiaciones de literatura, conciertos musicales, presentaciones de teatro y otros espectáculos artísticos de gran calidad. Quienes buscan reír como niños pueden participar en las tradicionales peleas de harina y confeti (en las cuales nadie gana ni pierde; la finalidad es, simplemente, divertirse).
Carnaval de Campeche: danzas y tradiciones únicas
El carnaval más antiguo de México comienza con el paseo fúnebre y el entierro del mal humor. Éste es representado por un muñeco de trapo vestido como pirata, el cual es paseado por las calles y el malecón de la ciudad para posteriormente ser colocado en un ataúd y prendido fuego. Cuando el mal humor se ha ido comienza el festival de las flores, un desfile de carros alegóricos adornados con flores de papel, y se da inicio a bailes populares que duran día y noche (como El Baile del Sombrero y La Guaranducha). El “lunes de mojadera”, previo al miércoles de ceniza, los niños campechanos se arrojan globos llenos de agua. El “martes de pintadera”, los vecinos se reúnen y se pintan entre sí.
Durante el carnaval tiene lugar una tradición muy singular llamada el “baile de la cabeza de cochino”. Esta danza es protagonizada por hombres y mujeres ataviados con trajes típicos; uno de ellos carga sobre la cabeza una charola donde se asienta la cabeza de un cerdo.
De la charola, adornada con banderas de papel picado y flores, cuelgan listones de colores cuyos extremos son sostenidos por los danzantes. La comitiva baila al ritmo de la música y se dirige a una plaza donde se desarrolla la fiesta. Se toca la jarana, baila y come durante toda la noche.
El carnaval concluye con la quema de Juan Carnaval, representado por un muñeco.
Carnaval en Mérida: mambo, salsa y cumbia
De gran tradición, el carnaval de Mérida se lleva a cabo en medio de un ambiente familiar. Durante ocho días tienen lugar diversas actividades culturales y de entretenimiento, como la coronación de los reyes y la quema del mal humor. Este último evento se celebra en la plaza principal de la ciudad; comienza con la lectura en voz alta de una condena al mal humor, se prende fuego a una figura que lo representa y posteriormente se presenta un vistoso espectáculo de fuegos artificiales.
Siguen la divertida batalla de flores (en la cual los participantes se arrojan flores unos a otros), interminables desfiles temáticos (de disfraces, carros alegóricos, bachata y danzas regionales, entre otros) y bailes al ritmo del mambo, cumbia y salsa. Quienes se queden con ganas de bailar, pueden corear las canciones de los artistas nacionales e internacionales que se presentan en el palenque.
El carnaval de Mérida termina con el entierro de Juan Carnaval, durante el cual se lee un testamento y las “viudas” lloran su muerte. Se trata de una de las ceremonias más concurridas de todo el festejo.
Carnaval de Veracruz: desfiles y danzón
Este tradicional festejo data de tiempos de la colonia, cuando el emperador Maximiliano gobernaba el país. Se ha consolidado como el carnaval más importante de México debido a su folclor y a la gran cantidad de visitantes que recibe año con año.
Durante la quema del mal humor, que se lleva a cabo la primera noche en el zócalo de la ciudad, se prende fuego a personajes, acontecimientos e ideas. Se ha quemado a políticos, estrellas de la farándula y criminales, así como a la guerra, la crisis, los siete pecados capitales y el virus de la influenza. Mientras se lleva a cabo este ritual, se leen en voz alta versos o décimas picarescas que hacen alusión al personaje que será reducido a las cenizas.
Entonces comienza la fiesta, enmarcada por la coronación de los reyes infantiles, el rey de la alegría y la reina del carnaval. Se presentan espectáculos artísticos y seis alegres desfiles, los cuales recorren el Boulevard Manuel Ávila Camacho. En éstos participan comparsas, batucadas y bastoneras.
Por todos los rincones del puerto se escucha el sonido de marimbas, guitarras y arpas, y se baila al ritmo del danzón y las batucadas. El festejo concluye con el entierro de Juan Carnaval y la divertida lectura de su testamento, representación a la cual acuden los reyes del carnaval vestidos de negro en señal de luto.