La realidad laboral en México
joomla.2014j25
Pocas, muy pocas cosas son tan desafortunadas para un hombre de bien como no tener trabajo, máxime cuando ese hombre es casado y tiene hijos. El desempleo es una de las peores experiencias jamás vividas por ente humano alguno, es denigrante, punzante, surrealista, agobiante y hasta kafkiano. El desempleo pone a prueba los cuatro mil millones de años de evolución que cargamos en el lomo al momento de buscar un nuevo empleo; para un desempleado, las dos grandes guerras mundiales son un paseo por el parque. Pero, eso no es lo triste… Lo verdaderamente triste es que sí hay trabajos… o algo parecido
“Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”.
Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.
Pocas, muy pocas cosas son tan desafortunadas para un hombre de bien como no tener trabajo, máxime cuando ese hombre es casado y tiene hijos. El desempleo es una de las peores experiencias jamás vividas por ente humano alguno, es denigrante, punzante, surrealista, agobiante y hasta kafkiano. El desempleo pone a prueba los cuatro mil millones de años de evolución que cargamos en el lomo al momento de buscar un nuevo empleo; para un desempleado, las dos grandes guerras mundiales son un paseo por el parque. Pero, eso no es lo triste… Lo verdaderamente triste es que sí hay trabajos… o algo parecido.
Quien se atreva a afirmar que en México no hay empleos desconoce el mercado laboral por completo. Por supuesto que hay empleos disponibles, quien quiera trabajar puede hacerlo hoy mismo, si está lo suficientemente desesperado o si sus entrañas no soportan mas el aterrador pincho del hambre. El mercado laboral, como cualquier otro mercado, se rige por la ley de la oferta y la demanda, las empresas, saben que hay un ejército de trabajadores esperando una oportunidad de volver a ser “hombres”, los trabajadores que actualmente tienen trabajo saben que allá afuera hay diez mil personas dispuestas a tomar su puesto por la mitad de lo que están percibiendo; quien tiene experiencia… está viejo, quien no tiene experiencia…la necesita, quien tiene estudios… está sobrecalificado, quien no tiene estudios… no cubre el perfil; quien fue abusado en un empleo anterior y se quejó… tiene manchadas para siempre sus referencias laborales; pero, por encima de todo, quien tiene dignidad y valores… está totalmente fuera del mercado laboral.
La Ley federal del Trabajo compite palmo a palmo con La Carabina de Ambrosio, los muertos de Cananea y Río Blanco se ríen a carcajadas de nosotros desde sus sulfúricas moradas de ultratumba. El burro aquél que acarrea leña en la sierra durante el día, descansa plácidamente en su establo, mientras hay millones de personas todavía a estas horas de la noche laborando. Las ocho horas, el descanso dominical, la hora de comida, el buen trato, la garantía de salario devengado, el reparto de utilidades, las horas extras, las vacaciones… todos esos conceptos parecen antiguas importaciones parisienses de reclamo, resabios de una época anterior al terrorismo laboral en vigor, ocurrencias de una época en que podías encontrar estacionamiento en cualquier calle, historias arcaicas que cuentan nuestros padres sobre la época en que se hicieron de casa y coche.
Actualmente, la Ley Laboral en Vigor, es la Ley del empleador… como lo fue alguna vez la palabra omnipotente del hacendado henequenero en Yucatán o en Valle Nacional, ninguna otra legislación o norma de conducta es aplicable a una relación laboral en la actualidad. Frases como: “Hoy produjiste 20… mañana necesito que produzcas 30”, “el día tiene 24 horas”, “debes venir el fin de semana a acabar el trabajo”, “si te da tiempo sales a comer, si no…”, “o despedimos a fulano o a ti, pero uno sólo puede con ambas funciones”, etc. son del diario bregar de los trabajadores mexicanos. Ya no hablar de los abusos y acosos a que están sujetas las mujeres por los empleadores… en este punto, hago una pausa y, agradezco que soy hombre y no tengo que defenderme como rana en un estanque lleno de sapos en brama, sapos capaces de aparearse con una piedra, tan solo porque, esa es su naturaleza.
A manera de guía, he aquí algunas frases y su verdadero significado para quien emprenda la tarea titánica de conseguir empleo, útil para los noveles en éstas lides, frases que encontrarán en los avisos clasificados de empleos:
“Disponibilidad de tiempo”, significado: no hay horario, son mínimo 12 horas si es en oficina, si no, significa literalmente todo el día, con suerte, dormirás cuatro o cinco horas al día.
“Salario competitivo”, significa literalmente cuatro mil pesos al mes, a los que hay que descontar impuestos, transporte y comida.
“Excelentes comisiones”, significado: si vendes 40 trillones de pesos al mes, tendrás tu comisión (y puedes ganar mucho), si no cumples con el objetivo, sólo recibirás tu salario base, tus cuatro mil pesotes. Ya hay empresas que ni siquiera ofrecen salario base.
“Tolerante a la frustración”, significa que muy probablemente no cobrarás ningún salario.
“Proactivo”, significa que la empresa desea disminuir la plantilla laboral y necesita una persona que haga las funciones de cuatro o cinco personas, con un solo salario.
“Estabilidad laboral”, significa que firmarás un contrato mensual o trimestral con una empresa de outsourcing radicada en Tamaulipas, la cual nunca tiene ganancias, por lo que no tendrás reparto de utilidades y, además, te pueden despedir en cualquier momento porque no generas antigüedad en el puesto.
“Empresa familiar”, significa que serás “usado” por todos los miembros de la familia del empleador de maneras que están más allá de tu imaginación, además todos serán tu jefe… sí, serás abusado.
La realidad laboral en México es tan brutal, tan triste, que actualmente se están poniendo de moda entre los empleadores ciertas prácticas destinadas a obtener hasta la última gota de “productividad” en los empleados, con la firme intención de exprimirlos y después botarlos, como quien escupe un chicle sin sabor, para, posteriormente contratar a otro, y a otro, y el ciclo se repite indefinidamente. Entre éstas prácticas encontramos el cambio del día de descanso del Domingo a un día entre semana, generalmente un Martes o Miércoles, porque los domingos son más productivos para la empresa. La subcontratación mediante “empresas” de outsourcing no es nueva, pero ha tomado tintes dramáticos al obligar a muchos empleados de grandes empresas a “renunciar” para ser “recontratados” por el outsourcing, con todo lo que esto implica en menoscabo del trabajador, incluso hay outsourcing que se han disfrazado de “sindicato”, por inverosímil que esto pudiera parecer. La contratación “freelance” de trabajadores, generalmente bien capacitados y calificados, profesionales que no tienen otra opción que darse de alta en Hacienda para “trabajar” para la empresa, la cual ve con buenos ojos el no tener, de hecho, ninguna relación laboral con su “trabajador” y por ende, ninguna obligación. Actualmente, el mercado laboral mexicano se constriñe cada vez más a dos rubros específicos: vendedor o cobrador. En ambos casos, se le fijan al trabajador metas u objetivos absurdamente inalcanzables y se le engancha con la promesa (en potencia) de ganar jugosas comisiones, el salario base (cuando lo hay) roza dramáticamente los límites de lo ridículo y, generalmente, el trabajador pone las herramientas de trabajo (vehículo, teléfono celular o radio, gasolina, etc).
Aun así, aunque Franz Kafka frunza el ceño y muja en señal de incredulidad, hay personas dispuestas a tomar estos “empleos” simple y sencillamente porque… son mejor que nada, son mejor que el limbo, son mejor que aquella pregunta deprimente de nuestros hijos: “¿Ya encontraste trabajo, papá?”.
Finalmente, debo decir que nunca en mi vida he sentido tanto frío en mis huesos, como el día en que sentí el frío insufrible del desempleo.
Y, sin embargo… me muevo.
alejandro.cobac@gmail.com