Gobierno de Peña Nieto, “autoritario y de telenovela”: Bartlett
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El senador sostuvo que a un año del gobierno Peña Nieto, se ha instaurado un sistema autoritario de derecha, que pervierte las instituciones de la República
Apro informa que al fijar el posicionamiento del Partido del Trabajo (PT) hacia el Primer Informe de Gobierno de Enrique Peña Nieto, presentado por escrito por el sectario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, el senador Manuel Bartlett Díaz insistió que se pretende instaurar en el país un “sistema autoritario de derecha”, cuyo propósito a corto plazo es la desnacionalización del petróleo.
Quien fuera secretario de Gobernación en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari y que en 2006 se sumó a la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador y a la fecha se sigue oponiendo al sistema priista, calificó el discurso oficial como una telenovela cualquiera.
“A un año del gobierno Peña Nieto, se ha instaurado un sistema autoritario de derecha, que pervierte las instituciones de la República. Un gobierno espectáculo con apariciones cotidianas en escenarios televisivos, de cobertura nacional, presentando grandes proyectos retóricos, formas sin fondo, para cultivar esa imagen, que es el todo, indicó.
El legislador criticó, asimismo, la firma del Pacto por México entre el gobierno federal, el PRI, el PAN y el PRD porque ha suplantado las funciones del Congreso de la Unión, pues “sus iniciativas definidas en cenáculos cerrados de dirigentes partidistas, se aprueban mecánicamente en este que debería de ser Poder Legislativo, hoy oficialía de partes, con dictámenes prefabricados que nadie lee en sesiones en las que se impide sistemáticamente el debate”, se quejó.
Si a ese proceso adulterado se le suma el contubernio con los medios de comunicación hegemónicos con el poder presidencial, tenemos la concreción de una auténtica dictadura mediática, Debidamente expensada con abultados presupuestos para Comunicación Social aprobados por los diputados que alimentan así, la dictadura mediática”, señaló.
Bartlett criticó que el gobierno feral se guíe por las propuestas de reforma emitidas por la OCDE, como la laboral de corte patronal para asegurar una competitividad que no existe más que para favorecer la concentración del ingreso.
Otro ejemplo, añadió, es la reforma en telecomunicaciones, con la apertura total de este instrumento de dominio trasnacional y regalo del 49% de la televisión que será sin duda televisión extranjera, que acelerará nuestra desnacionalización.
Ademas, agregó que la llamada reforma educativa, sin serlo, que no es sino un injerto en el artículo tercero constitucional y criticó que después de haber negado durante un año los propósitos privatizado res y desnacionalizadores de su reforma energética, Peña Nieto presentó al Senado una iniciativa tramposa, cuyo único objetivo es eliminar de la Constitución los mandatos que establecen la exclusividad del Estado en el manejo del petróleo y la electricidad, indispensables para impulsar el desarrollo económico y social independiente de México.
“Se trata de un acuerdo evidente con los intereses extranjeros que han luchado sin descanso por eliminar del artículo 27 constitucional original de 1917, la propiedad nacional del subsuelo, hasta las reformas patrióticas de Lázaro Cárdenas cuya figura histórica falsifican para convertirlo en justificación de su ideología desnacionalizadora.
“Vergonzoso engaño del Ejecutivo. Esos intereses extranjeros pretenden borrar todo rastro de la Revolución Mexicana que aborrecen desde el primer disparo, por su carácter de revolución nacionalista y definitivamente social. La Iniciativa Energética de Peña Nieto miente en todas sus afirmaciones, en su escuálida exposición de motivos que todo deja a las leyes secundarias”, apuntó.
Para Bartlett dos motores impulsan esta apertura, la presión norteamericana y la corrupción de altos funcionarios que se preparan para participar en el festín del despojo de lo público por lo privado. Por eso, consideró que el gobierno federal ha fomentado una soez campaña mediática para manipular a la opinión y ocultar los efectos y propósitos de la desnacionalización y su debilidad argumental.
Por eso, pidió respetar la soberanía nacional.