lunes, 15 junio 2026
Posted inPuebla

México incrementó 40% el consumo de refrescos en 30 años

joomla.2009

México incrementó 40% el consumo de refrescos en 30 años
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 25 de octubre de 2013
“La obesidad también es resultado de la escasa regulación publicitaria”, denuncia el investigador Simón Barquera Fernández
Excélsior informa que las enfermedades crónicas asociadas con la dieta, la falta de actividad física y el alto consumo de sodio, grasas y azúcares son la principal causa de muerte en México; sin embargo, de acuerdo con Simón Barquera Fernández, director del Departamento de Investigación en Política y Programas de Nutrición del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), esto no es sólo consecuencia de un descuido recurrente por parte del individuo, sino también de la deficiente regulación publicitaria y de la venta descontrolada de productos chatarra en las escuelas.
 
Así, el proceso de modificación de la dieta que a otros países como Estados Unidos le tomó 60 años, en México se llevó a cabo en 30. “De finales de los ochenta a la fecha se incrementó 40% el consumo de refrescos y bebidas azucaradas, mientras que en los últimos diez años se presentó 12% más la ingesta de alimentos refinados y snacks dulces y salados”, explicó el investigador.
 
***
 
“Si bien hay una responsabilidad individual, toda la discusión se ha centrado en ello, pero ese argumento ya está rebasado”, expuso Barquera Fernández, y aclaró: “el individuo vive en un entorno y si éste está distorsionado, no puede tomar las mejores decisiones”.
 
Es decir, si una persona tiene la intención de alimentarse adecuadamente pero no hay alternativas, por ejemplo recorre varias tiendas o puestos callejeros sin encontrar una opción saludable, o debe gastar más, cederá y se alimentará con los productos más accesibles.
 
De tal modo que la modificación en los hábitos alimenticios nacionales se debió a una combinación de factores: una publicidad agresiva escasamente regulada, venta de refrescos y snacks poco saludables en escuelas –lo cual impacta las preferencias de consumo durante la adultez–, mayor cobertura de las redes de alimentos procesados y la inclusión de grasas trans (aquellas que aumentan la perdurabilidad del comestible pero elevan los niveles de colesterol y triglicéridos), señaló el experto.
 
A esto se suma el crecimiento de la población urbana y los empleos de oficina, que trasformaron los estilos de vida tras volver cotidianas las comidas fuera de casa, que resulta –explicó Barquera Fernández– en “el peor alimento posible” porque los trabajadores buscan invertir poco tiempo y dinero.
Staff Puebla On Line 2009
Staff Puebla On Line 2009