Costureras doblegan a maquiladora de Tehuacán; ahora las amenazan
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La semana pasada, unas 65 costureras de la ciudad de Tehuacán se anotaron un éxito sin precedentes en la historia de la industria maquiladora de este municipio del sur del estado de Puebla, al lograr que la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA) les concediera la razón y aplicara un embargo precautorio contra la empresa Exportadora de Pantalones.
La maquinaria textil resguardada servirá para garantizar el pago de las liquidaciones de estas trabajadoras despedidas injustificadamente, algunas con 25 y 30 años laborando, ya que el propietario, Mayer Cohen Fallena, decidió cerrar definitivamente este negocio sin aviso de por medio; sin embargo, la decisión de la JLCA provocó la ira de los empresarios maquileros de Tehuacán, ya que sienta un precedente para las obreras de esta industria textil que analizan el caso para retomarlo en otros conflictos laborales que existen en la región.
Pero tanto empresarios como la representación local de la central obrera priista FROC–CROC han emprendido una campaña de hostigamiento y amenazas, incluso de muerte, contra las obreras de Exportadora de Pantalones, agrupadas en el colectivo de defensa de derechos laborales Mujeres Insumisas, y contra sus asesores, particularmente en el caso de Rodrigo Santiago Hernández.
En entrevista telefónica que concedió a este diario, Santiago Hernández relató que esta textilera redujo la planta laboral de la fábrica de 600 a sólo 65 trabajadores en el último año; a quienes conservaron la plaza la textilera sólo les pagaba unos 200 pesos a la semana. A pesar de las quejas de las obreras por las situación irregular de la empresa, el dueño no accedió siquiera a escucharlas.
Fue entonces cuando se acercaron a Mujeres Insumisas y a Santiago Hernández para recibir su asesoría y se les ayudó en la formulación de un pliego petitorio, el cual las costureras intentaron presentar al dueño el pasado 4 de julio; sin embargo, lejos dialogar, se les dijo que el dueño no se iba a presentar y ese día las dejaron encerradas dentro de las instalaciones; los integrantes del colectivo y los familiares de las mujeres tuvieron que aplastar quesos para poderlos pasar por una rendija, junto con unas tortillas, a fin de que las obreras pudieran comer. Esta acción causó una gran indignación entre el gremio de obreros en Tehuacán.
Al día siguiente las mujeres regresaron para intentar abrir una mesa de diálogo y negociar que se les regresara la prestación de la seguridad social y la dignificación de su salario, pero sólo encontraron la empresa cerrada. Esta artimaña fue utilizada para que Exportadora de Pantalones justificara el despido de las 65 costureras argumentando que ese día no presentaron a laborar.
Santiago agregó que las obreras tuvieron que soportar las burlas del abogado de la empresa, Humberto Navarro Amigón, así como la estrategia que éste emprendió a través del desgaste que es una práctica usual entre los maquileros de Tehuacán: esperar que las huelgas, protestas de brazos caídos y campamentos de trabajadores afuera de las empresas se desgasten con el paso de los meses, y aprovechando el cansancio físico y la falta de empleo se debiliten hasta que sin problemas puedan sacar su maquinaria de las fábricas y desaparecer sin pagar un peso a sus obreros.
Además, también estaba la presencia del sindicato charro de Exportadora de Pantalones, a cargo de un hombre llamado Manuel Anaya, quien desde abril pasado había promovido un recurso de huelga en contra de la empresa y que había ido prorrogando sólo con el fin de darle tiempo a los dueños de ir retirando maquinaria.
Pero una estrategia discreta y la decisión de las mujeres permitió poner una demanda de embargo precautorio en la JLCA en la ciudad de Puebla, debido a que la oficina de Tehuacán guarda mucha “cercanía” con los empresarios y éstos rápidamente se enteran de las acciones que pretenden hacer los obreros, al igual que sucede en la oficina de la Procuraduría de la Defensa del Trabajador; debido a la prontitud e interés con que reaccionó esta dependencia, las trabajadoras y sus asesores mostraron desconfianza.
Las obreras desconocieron a la FROC–CROC y decidieron promover el embargo contra Exportadora de Pantalones, instalando un campamento a las afueras de la empresa donde la representación patronal apostó al desgaste de las mujeres, espetándoles que eran “mal asesoradas” por el colectivo y por Santiago Hernández.
Para sorpresa de costureras y asesores, la madrugada del pasado 15 de julio comenzó el embargo de la maquinaria a favor de las trabajadoras, luego de que la junta local les concedió la razón, tras la presentación de los argumentos necesarios y de testigos. Los diligenciarios rompieron el candado y dieron constancia del mismo; los equipos textiles fueron llevados a una casa que las trabajadoras consiguieron.
Cuando se estaba cargando el camión con esa maquinaria resguardada tres sujetos aparecieron exigiendo que les fuera entregado el equipo, pues supuestamente lo habían comprado a Cohen Fallena, un empresario de origen judío avecindado en la Ciudad de México, unos días antes, pero tras la explicación por parte de Conciliación y la presión de las trabajadoras para impedir que los hombres se llevaran la maquinaria, al final terminaron cediendo y se retiraron. Incluso el propio abogado de la empresa, desencajado, llegó al lugar, pero no pudo hacer más.
Aseguró que esta se trata de una primera victoria de las obreras maquiladoras, ya que por vez primera la autoridad laboral les concede la razón al obligar al patrón a demostrar que había cumplido con sus obligaciones, lo cual no fue así.
Indicó que será en los primeros días de agosto cuando habrá una respuesta definitiva por parte de Conciliación y Arbitraje, pero mientras el propietario de Exportadora de Pantalones tiene la orden de no salir del país y de presentarse a responder. Consideró que se trata de un avance en la búsqueda de condiciones de trabajo mejores y más justas.
También señaló que esto le ha provocado amenazas, incluso de muerte, lo mismo que a varias compañeras, ya que lo mismo le han dicho algunos enviados que lo van a “madrear”, mientras que en la FROC–CROC se han encargado de difundir entre las obreras que “a la cabeza de Rodrigo Santiago ya le pusieron precio”.