Valeria, la niña robada en Texcoco, iba a ser vendida en Europa
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El secuestrador de Valeria reveló a la Policía dónde iba a llevarla. La menor fue hallada porque una mujer la vio en TV y denunció que estaba con sus vecinos
La Razón reporta que la imagen de Valeria distribuida por las autoridades del Estado de México llegó hasta el televisor de la señora Quesada, en la provincia de Sonsonate, al oeste de El Salvador. Por eso cuando la mujer tuvo enfrente a esa niña de cuatro años, a la que después supo iban a vender en Europa y que estaba con su vecina, no tuvo duda de que era la misma que había visto en el programa Laura en América, y que habían raptado a miles de kilómetros de ahí.
De inmediato la mujer tomó el teléfono y llamó a su sobrino Faustino en Austin, Texas, pues creía que allá grababan el programa. Cuando habló con él le dijo que unos vecinos tenían a “la niña que salió en la televisión”.
La señora Quesada estaba segura de que era la misma que se habían robado el 1 de abril pasado en un mercado de Texcoco, con el engaño de que le iban a regalar un conejo.
Por eso, además de llamar a su sobrino, le pidió a la Policía Nacional Civil que fueran por esa pequeña, a la cual un hombre había “encargado” en casa de sus vecinos con la promesa de que regresaría al día siguiente por ella.
Los agentes la rescataron y al mismo tiempo detuvieron a Nelson Vladimir Valencia Masin, un salvadoreño de 42 años que tenía a la niña y que al ser detenido confesó que pretendía llevarla a Europa, donde ya tenía un posible comprador.
El Aviso en México. A las 5:00 de la tarde del viernes sonó el teléfono del secretario del Ayuntamiento de Texcoco, Horacio Duarte. Tenía una llamada desde Estados Unidos con información sobre Valeria, quien para ese momento cumplía 12 días desaparecida.
Quien hablaba aseguraba que había información de la niña cuya imagen y datos fueron distribuidos a través de la Alerta Amber, especializada en la búsqueda de menores robados o extraviados.
Faustino Quesada le dio la noticia: “La niña Valeria la tienen en Sonsonate, en el Salvador”, le dijo.
A prisa las autoridades de Texcoco se pusieron en contacto con las de aquel país. Hablaron con la policía y le pidieron que fotografiaran a la menor.
La imagen llegó por correo electrónico. Ahí estaba: tenía un peinado de dos coletas y estaba vestida con una blusa de tirantes y un short. Ya no llevaba la playera naranja con flores ni el pantalón negro que le puso su mamá el día que desapareció.
Las autoridades municipales llamaron entonces a su mamá, Ana Cecilia; le mostraron la fotografía y junto con ella se enlazaron por videochat hasta El Salvador.
Para confirmar que era ella le hicieron tres preguntas:
—¿Cuál es tu dulce favorito?
—El Pelón de chile.
—¿Qué caricatura te gusta?
—El Miky.
—¿Cómo se llama tu abuelo?
—Pedlo.
Al escuchar esa respuesta las lágrimas invadieron a la mamá de Valeria. Escuchar de nuevo que su hija no puede pronunciar la letra “r” y que por eso le decía Pedlo a su abuelo Pedro, la hizo llorar.
No había duda, la menor en esa pantalla era su hija. Estaba a miles de kilómetros, pero sana y pronto estaría de regreso. Ayer por la tarde las autoridades federales y estatales entregaron a Valeria en su casa de Texcoco.