¿El alto consumo de proteína es benéfico para un deportista?
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En el mundo del deporte la ganancia de masa muscular, el incremento en el rendimiento, y la mejoría general del deportista con base en la alimentación se ha convertido en un asunto de interés popular.
De aquí que el consumo de proteínas está causando gran controversia, pues se ha visto que muchísimos deportistas, en su búsqueda por aumentar masa muscular y mejorar su rendimiento, apoyándose en la información proporcionada por quienes publicitan suplementos proteicos, incrementen su consumo habitual de proteína por encima de las recomendaciones máximas (2g por kg de peso al día), esperando ver cambios rápidos y significativos sin conocer en su totalidad los efectos secundarios que pueden padecer.
Si bien se sabe que el consumo de proteínas por medio de la dieta (alimentación) es fundamental para obtener los elementos necesarios para construir y reparar tejidos corporales, mejorar rendimiento, compensar el desgaste producido por un exceso de ejercicio, y en general mantener un adecuado equilibrio y funcionamiento del cuerpo, debe recalcarse que actualmente no existe evidencia que justifique el aumento en el consumo de proteína por encima de las recomendaciones.
Durante la realización de deportes extenuantes y principalmente de deportes de fuerza, la utilización de energía y de proteínas aumenta en comparación con las necesidades de los sujetos que se encuentran en reposo, sin embargo estas necesidades no se elevan indiscriminadamente y el exceso puede ocasionar efectos secundarios nocivos para la salud de un individuo.
Cuando se ingieren alimentos ricos en proteínas, estos se comienzan a digerir en el estómago, el proceso continúa en el intestino delgado y finalmente se absorben. Las proteínas digeridas (aminoácidos) se transportan por medio de la sangre y llegan al hígado que después de transformarlos los repartirá a sus sitios de acción, y enviará los desechos de dicho proceso a los riñones quienes se encargaran de filtrar y eliminar lo que no sea necesario.
El exceso de proteínas consumidas en la dieta implica una sobrecarga de trabajo para el hígado y en consecuencia par los riñones. Estos proceso de “sobre-carga” dan origen a la producción de ciertas sustancias denominadas “cuerpos cetónicos” que aunque se producen en el organismo resultan de gran toxicidad, por lo que el cuerpo se ve obligado a eliminarlas para evitar un mayor daño en el organismo, la eliminación de los cuerpos cetónicos se da en gran medida por la orina, lo que implica una pérdida de agua excesiva ,que de no ser repuesta adecuadamente puede llevar a una grave deshidratación.
En el año 2000, un grupo de investigadores estudiaron el funcionamiento renal de un grupo de deportistas (fisicoculturistas) con ingestas altas y medias de proteínas, y encontraron que los deportistas que ingieren proteínas por debajo del tope máximo recomendado no presentaron alteraciones renales a diferencia de quienes superaron las recomendaciones, por lo que es necesario que personas que padezcan otra enfermedad o disposición para desarrollar problemas de riñón vigilen estrictamente su consumo de proteínas.
Por otro lado, se sabe que la ingesta de proteínas de origen animal va de la mano con el incremento en el consumo de grasas malas (grasas saturadas) lo que puede ocasionar daños en los deportistas, riesgo en su función cardiovascular y alteraciones en los niveles de colesterol y triglicéridos sanguíneos.
La recomendación diaria de proteínas depende de las condiciones fisiológicas y biológicas de cada individuo, así como de su constitución física, edad, actividad física etc.; de manera general se recomienda que las proteínas constituyan del 10 al 15% de la dieta sin exceder los 2g/kg por día; sin embargo, un profesional de la salud debe determinar los requerimientos de cada persona pues calculará la cantidad de proteína adecuada evitando la sobrecarga de los órganos que puede ocasionar alteraciones en la salud.
Finalmente, la ingesta calórica adecuada de un deportista es la que le permite cubrir el gasto de energía, mantener la fuerza, incrementar la resistencia, mantener la cantidad de masa muscular, reponer pérdidas de electrolitos y nutrimentos y en general mantener una adecuado estado de salud; los requerimientos correspondientes se deben establecer en función de sus características individuales: sexo, edad, peso, talla ,índice metabólico etc., así como también de las características del deporte realizado, frecuencia, intensidad, duración etc.
La autora es alumna de la Universidad Iberoamericana Puebla.
Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com
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