Madre Lupita, ¿quién es la nueva santa mexicana?
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La madre Lupita falleció en Guadalajara el 24 de junio de 1963, a los 85 años. Al momento de su muerte, mucha gente se congregó para venerar sus restos mortales, porque ya desde entonces se le consideraba una santa
Apro informa que en una ceremonia en la Plaza San Pedro, el Papa Francisco canonizó este domingo a la religiosa mexicana María Guadalupe García Zavala, conocida como la madre Lupita, quien auxilió a los combatientes enfrentados durante la guerra cristera de fines de los años veinte del siglo pasado.
En la primera ceremonia de canonización de su pontificado, el argentino Jorge Mario Bergoglio elogió a la santa por haber renunciado a una vida cómoda para trabajar con los enfermos y los pobres, incluso de rodillas sobre el suelo del hospital donde, destacó, atendió a los pacientes con “ternura y compasión”.
Asimismo, elogió la obra de la Madre Lupita a favor de los necesitados, pues la religiosa fundó la congregación de las Siervas de Santa Margarita María y de los Pobres.
El Papa Francisco indicó durante la ceremonia que esta nueva santa mexicana invita a amar como Jesús nos ha amado y ello, agregó, conlleva a no encerrarse en uno mismo en un mundito que nos hace tanto daño, sino a salir al encuentro de quien tiene necesidad de atención y ayuda.
Además de la madre Lupita, este domingo el Papa le dio a la Iglesia católica cientos de santos nuevos, entre ellos la primera santa colombiana y 813 italianos que fueron martirizados en el siglo XV por negarse a convertirse al Islam, según un cable de la agencia noticiosa AP.
La madre Lupita falleció en Guadalajara el 24 de junio de 1963, a los 85 años. Al momento de su muerte, mucha gente se congregó para venerar sus restos mortales, porque ya desde entonces se le consideraba una santa.
Después de 50 años de su muerte, el Vaticano finalmente la llevó a los altares.
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La cura “inexplicable y milagrosa” de una mujer de 81 años, atribuida a la beata Guadalupe García Zavala, elevará a esta religiosa a los altares este domingo.
El pontífice emérito Benedicto XVI aprobó en diciembre pasado que la religiosa, originaria de Jalisco y beatificada en 2004 por el papa Juan Pablo II, realizó al menos un milagro.
“Ella se santificó haciendo con gusto, con alegría, con amor su vida ordinaria el trabajo que a ella le tocaba hacer y de esa manera se santificó, que el llamado a la santidad lo percibamos todos y luchemos por ser santo”, dijo el cardenal y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Francisco Robles.
La cura, supuestamente milagrosa, de un hombre que estaba a punto de morir a causa de una pancreatitis la convirtió en beata, como se conoce en el catolicismo a las personas cuya vida fue marcada por “señales divinas”. Y la sanación de Wvintila Godoy Salas, de entonces 81 años, la puso a unos pasos de los altares.
Godoy Salas sufrió un derrame cerebral en abril de 2008 que la mantuvo al borde de la muerte, según sus familiares.
“Los médicos dijeron que era algo imposible de que se levantara mi mamá, por la gravedad del derrame, estaba totalmente invadido el cerebro de sangre”, dijo su hija Norma Rangel.
Un mes después del derrame y de que sus hijas Cecilia y Norma Rangel rogaran “fervorosamente” a la madre Lupita —como es conocida la beata nació en 1878—, que devolviera la salud a su madre, Godoy Salas fue sometida a una segunda tomografía que reveló la ausencia de hemorragia y que esta no causó consecuencias físicas.
“Ella tuvo una hemorragia grande, mortal y a parte se deja una secuela física adentro del cerebro que se llama encefalomalacia, un agujero; y no tiene eso, ni física, ni mental. La hemorragia pasó por ella como si nada”, dijo Odón Vera, radiólogo que atendió a Godoy Salas.
Ante la “sanación inexplicable”, los familiares de Wvintila Godoy comunicaron el “milagro” a las autoridades eclesiásticas de Jalisco para iniciar la investigación para comprobarlo.
El caso fue estudiado en Guadalajara por un proceso diocesano que envió a Roma a la Congregación para las Causas de los Santos toda la documentación del estudio.
Un equipo de médicos peritos, teólogos y cardenales en Roma, aprobaron que la curación era “una clara intervención de Dios por la intercesión de nuestra Madre Lupita”, notificó a principios de este año en un comunicado, el arzobispado de Guadalajara.
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La religiosa García Zavala nació en Zapopan, municipio de Jalisco al occidente de México, el 27 de abril de 1878 y falleció el 24 de junio de 1963 en Guadalajara, capital del Estado.
Con 23 años y recién consagrada monja cofundó la congregación religiosa de Siervas de Santa Margarita María de los Pobres que actualmente tienen 22 casas en México, Perú, Islandia, Grecia e Italia, de acuerdo con el Vaticano.
“Para nosotros es un regalo de Dios, una gracia muy especial tener a nuestra fundadora, y no solo eso, es un compromiso para nosotras dar testimonio y el vivir esa misma vida de entrega que ellos hizo como nuestro modelo a seguir”, afirmó la religiosa Raquel Rodríguez Aguayo, quien pertenece a la orden que la madre Lupita fundó.
García Zavala dedicó su obra de más de 60 años a la atención de los enfermos del hospital Santa Margarita en Guadalajara, que inició como un modesto hospital con la ayuda de unas cuantas religiosas y médicos voluntarios hasta convertirse en uno de los hospitales privados de mayor prestigio y tradición de la ciudad.
“Dios le ha concedido una gracia muy especial (a la madre Lupita) y es que sigue atendiendo (en el hospital), ella murió en 1963, pero testimonios de personas que hemos recibido nos aseguran que ella va y los sigue atendiendo personalmente”, relata Rodríguez Aguayo.
En el hospital al que consagró su labor hay un oratorio con una figura de tamaño real de la próxima santa. Ahí pacientes y sus familiares piden la intercesión de la moja para alcanzar la sanación.