Continúa Coloquio de Cosmovisiones Indígenas en Antropología BUAP
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Más del 80 por ciento de los 50 millones de indígenas de América Latina viven en condiciones de pobreza y ésta encuentra su justificación en la narrativa mítica transmitida de generación en generación entre los grupos étnicos, en un proceso de evidente búsqueda de sentido a su condición actual, comentó el doctor Miguel Alberto Bartolomé Bistoletti, investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia, delegación Oaxaca.
Durante la conferencia magistral “El mensaje político de los mitos: La mitología de la privación en Oaxaca, México y América Latina”, el especialista en fenomenología, analizó las contradicciones que se presentan en una sociedad integrada por grupos con diferencias históricas y contrastantes, donde por una parte están los indígenas y en otra los “blancos”.
Ante estudiantes y académicos asistentes al Cuarto Coloquio de Cosmovisiones Indígenas, organizado por el Colegio de Antropología Social de la Facultad de Filosofía y Letras de la BUAP, Bartolomé Bistoletti, a través de diversos mitos que manejan los grupos mijes, tzotziles, chamulas, o’odam mazatecos, raramuris y caduveos, entre otros, explicó cómo a través de la culpa, buscan encontrarle sentido a la ancestral pobreza en la que viven y la riqueza de los otros.
Puso como ejemplo las narraciones míticas que ha encontrado entre los grupos indígenas de México y de países como Brasil, Paraguay y Argentina, donde las deidades dependen de un intercambio que si es justo recompensa y si no castiga. Ello, afirmó el investigador del INAH, muestra que en muchas culturas se desarrolla lo que denomina “mitología de privación” donde se muestra un origen compartido entre indígenas y blancos.
Habló del mito que tienen los o’odam de Sonora que señala que “un águila raptaba a la gente y la llevaba a su cueva amontonándola en una gran pila, el miedo hizo que los o’odam pidieran a su Hermano Mayor, el héroe I’itoi, que los ayudara y éste, transformado en mosca, se introdujo en la cueva, recuperó su forma y derrotó al águila para después sacar a la gente del montón.
“Los primeros que salieron fueron los o’odam y los apaches. Finalmente salieron las personas de abajo, que habían quedado blancas y frías, quienes fueron los antepasados de los chúchikas (blancos), pero para compensarlos I’itoi les entregó las plumas de águila que dieron origen a las lapiceras, la escritura y, como consecuencia, el dominio cultural de los blancos”, indicó.
Lo anterior, concluyó el también escritor y autor de libros como: Gente de Costumbre y Gente de Razón, muestra una apropiación diferenciada de la riqueza que, a través de la narrativa, buscan encontrar algún tipo de sentido al colonialismo y explicación a la ancestral condición de privación en la que viven.