jueves, 04 junio 2026
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Violencia en el Cereso de Puebla por purga contra Zetas

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 30 de noviembre de 2012
Si el gobierno del estado quiere evitar que el estado se siga contagiando de la violencia que se vive en entidades vecinas, tiene que investigar a fondo la agresión del lunes en el Centro de Reinserción Social de San Miguel (Cereso), en la cual murió el interno Héctor Antonio Villagrán Ovando, pues todo apunta a que no se trató de un episodio convencional de violencia o abusos como los que ocurren en todas las prisiones del país, sino ha trascendido que se trató de una purga dirigida contra varios miembros de un cártel del crimen organizado.
 
Resulta que en el dormitorio L del penal de San Miguel, que era donde estaba Villagrán Ovando, sirve para recluir a la gente acusada de ser parte del crimen organizado. Y varios de los que ahí están encerrados se ostentan como integrantes de los Zetas, la cual es la organización criminal más sangrienta del país.
 
Al respecto hay dos aspectos que llaman la atención:
 
1. Desde hace varias semanas, en particular los internos de dicha área, ha sufrido un recrudecimiento de una larga lista de vejaciones –ayer narradas en este espacio– que no se dan con el grueso de la población del penal. Los reclusos del dormitorio L no solamente son maltratados, sino están aislados y los custodios siempre están hurgando entre sus pertenencias.
 
En cambio, en el resto del penal ha habido en los últimos meses un notable aumento de tráfico y comercio de diversas mercancías, por lo cual es común que los internos tengan teléfonos móviles. Incluso se sabe que se creó un sistema de financiamiento para que los presos pidan prestado y gasten en las tiendas que hay en el Cereso, y por afuera sus parientes pagan el empréstito, incluida una alta tasa de intereses.
 
Entonces pareciera que hay alguien interesado en torturar y vigilar a la población del dormitorio L, por encima de las reglas de comportamiento que privan en San Miguel.
 
2. La gente que controla el penal, desde inicios del presente sexenio, provienen de Tamaulipas y es en ese estado en donde existe un fuerte enfrentamiento –desde hace cuatro años– entre los Zetas y los miembros del Cártel del Golfo, como resultado de una ruptura entre ambas agrupaciones, después de que en sus inicios eran un solo bloque criminal.
 
Sería muy grave que los malos tratos contra la gente del dormitorio L sea una prolongación del enfrentamiento entre esas dos organizaciones criminales, ya que una guerra de ese tipo es imposible que solamente acontezca dentro de los barrotes de una prisión; además, es importante anotar que Héctor Antonio Villagrán cuando fue detenido tenía entre sus pertenencias armamento de alto poder.
 
Resulta preocupante que el gobierno del estado sostenga que la muerte de Héctor Antonio Villagrán fue sólo porque le falló el corazón; cuando en el penal es un secreto a gritos que el lunes los inquilinos del dormitorio L sufrieron una golpiza por parte de un grupo de custodios del Cereso de San Miguel y después de eso murió Villagrán Ovando, ya que fue de los que salió más lastimado.
Staff Puebla On Line 2009
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