¿Pacto, para qué?
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Sin duda el “Pacto por México” firmado por Enrique Peña Nieto y los dirigentes del PRI, PAN y PRD da para un análisis muy amplio, no sólo como evento político, sino por las implicaciones derivadas de cada uno de los temas a tratar.
Es el primer acto de gobierno de Peña Nieto, quien jugando a favor de México gana puntos para su gestión. Podríamos decir que anotó su primer gol en un partido que apenas comienza y al que le quedan muchos días y casi seis años de juego político por delante.
Sí partimos de lo que establece el contrato social mexicano que es la Constitución, fundamenta que el pueblo es la base de toda legitimidad del poder público y que éste se instaura para su beneficio, y no vimos en la exposición de motivos de dicho documento esta fundamentación constitucional.
Si lo analizamos desde la perspectiva de la teoría contractualista, sería lo más cercano al modelo de Thomas Hobbes, quien define al pacto social como un acuerdo entre el Leviatán y la sociedad para alcanzar la anhelada paz ante una realidad caótica y que preocupa a los ciudadanos ante la violencia que vive el país.
Lo ideal sería un contrato social como el que define Rousseau, en el que la voluntad general es la base del acuerdo entre quien gobierna y el pueblo, tal como lo establece la Constitución Mexicana, fundamentada en la soberanía popular.
Éste pacto se inserta en lo que establece la teoría de la “public choice” (elección pública), que dice que el Estado es un pacto social entre gobernantes y gobernados en el que ambos, gobierno (políticos y burócratas) y sociedad (partidos políticos) buscan maximizar sus intereses.
Anthony Downs en la teoría de la democracia define que el gobierno desarrolla políticas para ganar elecciones y los partidos buscan entrar al juego político para sumar electores a su causa.
Joseph Schumpeter, en el libro “Capitalismo, Socialismo y Democracia” nos dice: “que toda acción humana está orientada a la maximización de algún tipo de interés asociado al bienestar personal”, así actúan políticos y electores y el interés general es sólo el supuesto de la acción de quienes firman el pacto. De tal manera que un pacto corporativo como éste, está sujeto a condiciones externas como serían, los procesos electorales de 2013 y 2015, esa es su principal debilidad.
Rousseau decía que “la República o cuerpo político denominado Estado se instituye por la unión de todos, lo que a su vez constituye la voluntad general”. Y dice “que los ciudadanos son partícipes de esa autoridad soberana y sólo son súbditos por estar sometidos a las leyes del Estado”.
Hoy más que nunca cobra vigencia la frase de Don Jesús Reyes Heroles, de que “en política la forma es fondo” y la Constitución Mexicana define a México como una República, por lo tanto a éste pacto le falta lo más importante que es la participación ciudadana. Si queremos que funcione para bien de México, éste gobierno y los partidos políticos que lo firmaron deben de aprender a hacer política de abajo hacia arriba y olvidarse de los acuerdos cupulares que siempre han terminado en nada.