Exhiben la doble moral de los priístas del estado de Puebla
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La secretaria general del CEN del PRI, Ivonne Ortega Pacheco, debería tomar con reserva lo que ayer le dijeron algunos de los diputados federales de su partido por la entidad.
Y es que muchos prometen una cosa en la sede nacional priísta de Insurgentes, en el Distrito Federal, y otra cosa distinta al Señor de Los Fuertes de Loreto y Guadalupe.
El coordinador de la bancada priísta poblana, Carlos Sánchez Romero, le dijo a Ivonne Ortega que él y sus demás compañeros deben involucrarse como un activo del PRI en la siguiente campana electoral dizque porque tienen el pulso de sus regiones y el mapa de los principales liderazgos.
Pero le ocultó que personalmente opera para que el gobernador panista Rafael Moreno Valle Rosas deje pasar la candidatura de su esposa Angélica Salazar Martínez a la diputación por el distrito 7 de San Martín Texmelucan.
(Su esposa, por cierto, es prima hermana del ex dirigente estatal del PRI, Fernando Morales Martínez, de ingrata memoria).
Tampoco le dijo que su intención de participar como un activo del PRI esconde el inequívoco propósito de obstaculizar al diputado local de su partido Edgar Salomón Escorza en su aspiración de convertirse en presidente municipal de San Martín Texmelucan.
Otro legislador federal que también mantiene un doble discurso es José Luis Márquez Martínez, secretario de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados.
A Ivonne Ortega le presumió que en el distrito de Zacatlán, en la Sierra Norte de Puebla, el PRI ganó de todas todas en las últimas elecciones federales, pero a ciertos funcionarios del gobernador Moreno Valle les escribe que ojalá los Reyes Magos le concedan que uno de ellos gane la presidencia municipal de Puebla.
Y lo mismo pasa con otros diputados federales como Enrique Doger Guerrero y Filiberto Guevara González, cuya lealtad al PRI no es mayor que su miedo al gobernador del estado.
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