Gobernadores envidian logros de Moreno Valle en Puebla
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Cuentan que el gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, se fue apesadumbrado (afligido, triste, disgustado) de su última visita a Puebla.
Y es que junto a 21 mandatarios estatales se percató de diversas obras de impacto político que ha realizado en la entidad su homólogo Rafael Moreno Valle: tres viaductos (Zaragoza, bulevard 5 de mayo y a la salida de autopista a México), Centro Integral de Servicios, el distribuidor de Santa Ana, el Metrobús, ampliación de vialidades, la imagen urbana de Los Fuertes de Loreto y Guadalupe, la obtención de seis pueblos mágicos, el paseo turístico del Centro Histórico con el proyecto del Teleférico y la planta AUDI, entre otros.
El góber oaxaqueño contó que mientras Moreno Valle -quien también llegó al poder por la vía de una alianza electoral- ha logrado trasformar a Puebla, él no puede construir un viaducto en la capital del estado, ante el abierto rechazo social, encabezado por el artista Francisco Toledo y los intereses culturales de la familia Harp Helú.
“No es posible, no es posible”, dicen que narraba con los puños cerrados de la impotencia.
En el fondo, el problema de Gabino Cué y otros gobernadores es que ya se percataron que su homólogo poblano se les va en la construcción de su proyecto político para el 2018 y ellos han sido incapaces de ejecutar una acción u obra de gobierno que les brinde identidad.
El propio Cué, sorprendido por la obra morenovallista, le preguntó la fórmula a Moreno Valle para haber logrado en dos años lo que él ni en sus sueños planeó.
Dicen que la respuesta fue clara: metiendo a todos en cintura.
En una traducción real de lo que el góber poblano quiso decir es que:
Sometió a los dos poderes: Legislativo y Judicial.
Controló a todos los organismos que gozaban hasta antes de su mandato de cierta autonomía: Comisión Estatal de Derechos Humanos, Comisión de Acceso a la Información Pública y Datos Personales, Instituto Estatal Electoral, Tribunal Estatal Electoral, los partidos políticos opositores y mantiene a raya sindicatos, medios de comunicación, ayuntamientos, organismos empresariales, entre otros.
Así que si Gabino Cué y demás góbers afligidos siguen la receta morenovallista, podrán ejecutar como bien afirma el columnista Valentín Varillas:
“Un salvaje despido de burócratas, las fallas operativas del Metrobús, el inexplicable proyecto de teleférico, el gasto de 200 millones en la monumental noria-parador-.rueda de la fortuna, la obra pública inaugurada y no terminada, la deuda oculta de organismos estatales, la compra de medicamentos a precios exorbitantes, la falta de una auténtica política de desarrollo para el campo, la agobiante centralización del poder económico y político, la cooptación de instituciones, la ausencia absoluta de división y respeto por otros poderes del estado, la opacidad con la que se ejerce el servicio público, la persecución de críticos, los pendientes de una política social que no camina y un larguísimo etcétera”.