Agüera y Doger polarizan puja priísta por la alcaldía de Puebla
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El encuentro privado que el presidente nacional del PRI, César Camacho Quiroz, sostuvo con los cinco priistas que buscan la candidatura a edil de Puebla sirvió para que surgiera la primera fricción entre los dos principales aspirantes de la contienda, Enrique Doger Guerrero y Enrique Agüera Ibáñez, y esa situación dejara en claro que ambos son quienes están polarizando la lucha interna del tricolor.
La reunión que los miembros de la cúpula nacional y local del PRI tuvieron con los cinco aspirantes en nada sirvió para mandar alguna señal indicativa de quién será el candidato por la capital y si esa posición será negociada con el gobernador Rafael Moreno Valle Rosas. Lo cual acrecentó el nerviosismo de los tres priistas que están en la disputa real por la postulación.
Dicha sesión tuvo unos 40 minutos de duración, en un salón privado del Club de Empresarios, y ahí el primero en lanzar un ataque fue Enrique Doger Guerrero, quien pidió a los dirigentes priistas cuidar todos los riesgos que pongan en peligro un posible triunfo del PRI en la próxima elección y recordó su experiencia personal.
Destacó que en 2004 cuando dejó la rectoría de la UAP para poder ser candidato del PRI a edil de la capital perdió 10 puntos de intención del voto, y que en mucho pudo recuperar esa popularidad por que el tricolor no era oposición y no enfrentaba una competencia fuerte; además porque en ese entonces –reconoció– Mario Marín Torres era un aspirante a la gubernatura con mucha fuerza.
Esas palabras de Enrique Doger estuvieron dirigidas contra el rector de la UAP, Enrique Agüera, y para fijar la observación de que la popularidad que tiene el rector de la principal universidad de Puebla no siempre se conserva cuando se traslada al tema de una elección constitucional.
Con ello, Doger buscó sembrar la idea de que no porque su sucesor en la rectoría de la UAP tenga el mayor índice actual de popularidad esas cifras se mantendrán durante el proceso electoral y se trasladarán a los índices reales de intención del voto.
En su turno Agüera –quien llegó 15 minutos retraso al encuentro por la errónea información que le dieron de la hora exacta del inició de la reunión–, enfatizó tres aspectos:
El primero que él siempre ha tenido militancia priista y que en el pasado, en distintos procesos electorales, ayudó a la campaña de un número importante de candidatos. El segundo que él aceptaría y entendería que no le dieran la postulación, siempre y cuando sustenten de por qué el no debe ser el abanderado del tricolor.
Y el tercer aspecto: le pidió al PRI que construya una verdadera unidad, en la cual en la que aquellos priistas que no resulten beneficiados con la candidatura no tomen una actitud de “brazos caídos” en la próxima campaña electoral.
La tercera mención que hizo Enrique Agüera, sin duda, fue una severa crítica contra Enrique Doger, quien ha sido cuestionado que en 2010, luego de declinar a favor de Javier López Zavala en la contienda por la candidatura a la gubernatura, no hizo nada para ayudar a ganar el PRI en el proceso electoral en que perdió la jefatura del Poder Ejecutivo.
Mientras que los dos primeros aspectos sirvieron para contestar, de parte del rector de la UAP, a la guerra sucia que presuntamente ha salido de sus demás contrincantes en el sentido de acusarlo de no ser militante del PRI y no tener identidad con las bases del tricolor.
En su turno el empresario José Chedraui, quien es el tercero en la lucha real por la candidatura, únicamente se limitó a pedir que el PRI defina lo antes posible los plazos y las condiciones en que se definirá al abanderado tricolor, como una manera de evitar más nerviosismo y ataques entre los cinco aspirantes que luchan por la postulación.
Al final del encuentro, Doger y Chedraui salieron juntos y sonrientes. El segundo de ellos no paraba de festejar al primero por su ataque.
“Te viste muy cabrón con lo que dijiste”, decía un Chedraui sonriente, a lo cual Doger le respondió: “Lo tenía que hacer”.
En cambio Enrique Agüera mantuvo una actitud serena, seria, y por momentos molesta, pues en el encuentro no hubo ningún compromiso de frenar la guerra sucia que se ha desatado en su contra.
Y con ello quedó claro que el reto de la dirigencia del PRI es evitar que “el choque de trenes” entre los dos Enriques acabe descarrilando la unidad del partido y el posible triunfo del tricolor en la capital.
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