Federalismo a prueba
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De acuerdo a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 40 establece “Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, laica, federal, compuesta de Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior; pero unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental.”
Resaltando “federal” ya que es la organización política que hemos definido, donde los estados comparten responsabilidades con el gobierno federal, sin menoscabo de la autonomía estatal.
Esta semana se reunieron en la Conferencia Nacional de Gobernadores, los mandatarios de cada entidad, con el fin de entregar al Presidente Peña Nieto las propuestas que como CONAGO tienen para el país y que estas se vieran reflejadas en el Plan Nacional de Desarrollo; sin embargo, el programa con el que fue convocada la reunión no se llevó a cabo.
En éste acto oficial, lo destacable es que los gobernadores dieron el espaldarazo a las iniciativas de la nueva administración, resaltando el apoyo total al combate del crimen organizado bajo un mando único regionalizado y a la Cruzada Nacional contra el Hambre así como su adhesión al Pacto por México y apoyar la reforma educativa.
Es de celebrarse que las máximas autoridades del país puedan sostener un dialogo y converjan en ideas en pro del bienestar nacional, sumando esfuerzos para atender los grandes problemas que han afectado al país, como la delincuencia, la violencia, la pobreza, el desempleo y la corrupción.
La estrategia de mando único para combatir al narcotráfico y la delincuencia organizada, deja en manos de la federación toda la responsabilidad, recursos y decisiones en este tema, haciendo a un lado a los mandos policiacos estatales y a la autoridad que en este rubro tienen los gobernadores por mandato constitucional.
Respecto al “nuevo” programa social de la Cruzada Nacional contra el Hambre, el cual comenzará antes de los próximos tiempos electorales en donde catorce estados elegirán a sus representantes, lo que hará que dicho programa como ya está sucediendo, sea vigilado por los partidos de oposición para evitar el clientelismo.
Con éste evento se vislumbra un nuevo paternalismo político, en el que las cúpulas fortalecerán su margen de maniobra dejando de lado la demanda popular y privilegiando los acuerdos de la élite política.