Académico alemán participó en el coloquio Cuerpo violentado, entre el fenómeno y el poder en la BUAP
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Hay quienes viven la violencia pero también quienes la piensan, es decir llega un punto donde todos nos vemos en el mismo lugar, por ello tratarla es una situación de emergencia, porque vivir en violencia se convierte en sobrevivir, señaló el maestro Arturo Romero Contreras, académico de la Universidad Libre de Berlín, de Alemania.
Durante su participación en el coloquio Cuerpo violentado, entre el fenómeno y el poder, que llevó a cabo la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la BUAP, expresó que la visualización de las víctimas directas o indirectas de la violencia, le permitió realizar un ejercicio de análisis, junto con el doctor Arturo Aguirre Moreno, académico de la FFyL, sobre lo que significa la violencia desde el punto de vista filosófico.
Este último destacó que entre el fenómeno y el poder no quiere decir que se esté entre la espada y la pared, si no de lo lejano que se está de señalar claramente qué es el cuerpo y cuál es la violencia que se le infringe.
Ante este ejemplo el académico citó a Romero Contreras: “La violencia tiene la impronta del exceso de fuerza, de un daño que sobrepasa toda finalidad practica, aún así lo que hoy arde como violencia en el planeta, se aleja visiblemente tanto del estado como de una función en nombre de todos, quizá entonces el nombre del sustantivo violencia, debería restringirse al punto donde la fuerza es excesiva y la destrucción estén siempre articulada”.
Aguirre Moreno señaló que a la idea de que la violencia se restrinja al punto de fuerza excesiva se añadiría fuerza excesiva física, ya que el acto violento, a diferencia de la agresión, parece necesitar siempre de una justificación para iniciar.
Expresó que siglos atrás, sobre todo por la influencia de la Ilustración, se empezó a comprender la excepcionalidad de la violencia, ya que mas allá de los castigos que pudieron recibir los herejes y criminales, hombres y mujeres que eran quemados, torturados y hervidos en aceite en plazas públicas, un breve repaso por la historia moderna nos permite darnos cuenta del excedente de fuerza en la violencia, que ahora es sistemática.
Por ello dijo, sólo basta un instante para comprender el acontecimiento de la violencia, que no termina porque no hay un contenedor que mantenga el exceso de la fuerza, pero al comprenderlo se puede evitar.