Procurador vs división de poderes
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Incuestionablemente que el Procurador General de Justicia en el estado Víctor Carranca Bourget ha mostrado músculo al Poder Judicial, lo anterior como si la institución denominada Ministerio Público estuviera libre de culpa. En efecto frente a un Tribunal Superior de Justicia endeble, es posible que por la aplicación de criterios se ejercite Acción Penal en contra de Alejandro Ramírez Cano, ex juez de lo penal de Huejotzingo, que fuera suspendido de su encargo por órdenes de Carranca Bourget al Presidente del Tribunal Superior de Justicia.
A la Procuraduría General de justicia no le importa la corrupción que corroe al Ministerio Publico, menos aún le interesa el enriquecimiento inexplicable de Jueces y Magistrados del Poder Judicial, le importa básicamente al Procurador como una actitud caprichosa y soberbia que no se evidencie el deficiente actuar del Ministerio Público, al consignar averiguaciones fuera del marco legal.
Ciertamente, en días pasados Alejandro Ramírez Cano negó la ratificación de la detención que Agentes Ministeriales realizaron a presuntos delincuentes en la región de Huejotzingo. Como es costumbre la prensa maiceada por la Procuraduría General de Justicia dio cuenta de un fuerte golpe a la delincuencia organizada, sin embargo, del dominio público es que la Policía Ministerial continua siendo un órgano hacedor de delitos y delincuentes, pero más aún, que sus conocimientos técnicos de investigación son del Paleolítico (si es que en esa era se investigaban delitos), y el Ministerio Público sigue siendo (salvo honrosas excepciones) una institución deficiente, desconocedora en absoluto de la ley, carente de criterio, credibilidad social y el más elemental sentido común.
El deficiente actuar del Ministerio Público ha generado de tiempo atrás que la autoridad judicial se presente, siempre como órgano reparador de sus negligencias y torpezas técnicas, lo que ha empobrecido la administración de justicia, pues en la Procuraduría confunde la consabida colaboración que debe existir entre dos instituciones que se encuentran inmersas en la división de poderes con el quehacer que constitucionalmente se ha entregado a cada órgano, de tal suerte que cuando un juez de lo penal no actúa a capricho de la Procuraduría General de Justicia debe ser sometido a procedimiento judicial, por lo menos a este son está bailando el Poder Judicial, una institución que va de mal en peor, donde las supuestas visitas de inspección la realizan secretarios encargados de llevar hasta el escritorio del magistrado visitador el acta pre elaborada para firma, no obstante las colas de litigantes en espera de ser escuchados por José Saúl Gutiérrez Villareal, como así aconteció el jueves pasado en el juzgado tercero familiar.
Muchos jueces dan testimonio al autor de estas líneas sobre lo acontecido hace unos días en el restaurant “El Sindicato”, donde Helmo Mayoral Bello, flamante presidente del Colegio de Jueces, organizó gran comilonga al titular del Tribunal Superior de Justicia Roberto Flores Toledano, al acto sólo dejaron de asistir dos jueces, uno de ellos evidentemente por el grave problema de salud que padece presa del alcoholismo, es decir, el juez de Huauchinango Puebla, en tanto que otra jueza evitó tal reunión sabedora prácticamente que en nada enriquece al Poder Judicial comer y tenderse como tapete al paso del nuevo Presidente del Tribunal Superior de Justicia. No obstante, los habidos de la tutela de Flores Toledano se esmeraron porque este los conociera y saludara por su nombre; claro está es menester para muchos jueces y juezas preservar sus innumerables propiedades obtenidas acosta de la “administración de Justicia”, como aquella que Helmo Mayoral Bello obtuviera en un procedimiento Hipotecario donde fue el mejor postor en el remate aun siendo titular del juzgado donde se ventiló el juicio.
Como estas historias debidamente documentadas hay muchas y los partícipes son jueces que gozan de tutela y protección siempre del presidente en turno en el Poder Judicial. Hoy se dice que la clave para mantenerse en poder judicial es mantener acercamiento y congratularse con Guillermo Morales Rodríguez, miembro de la dinastía de los Morales, con quien por cierto el juez Penal de Atlixco, presume total amistad.
Así las cosas es claro que existe un Tribunal Superior de Justicia sometido a la Procuraduría, pero donde es factor primordial la inexistencia de un Pleno fortalecido, sino más bien, con magistrados y jueces temerosos por la cola que les impide cerrar la puerta y en escasas excepciones por que se les impide actuar con criterio y determinación, situación que empobrece aún más la administración de justicia. Por si todo lo anterior fuera poco hay ahora jueces y magistrados que se disponen a salir nuevamente de las madrigueras donde temporalmente se mantenían ocultos, esta salida se da bajo el sólido argumento de que los “amigos priistas retomaran el control en el estado”.