Enrique Peña Nieto vs Rafael Moreno Valle
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El Presidente de la República y el Gobernador de Puebla comparten características similares. Los dos son jóvenes, inteligentes, exitosos, les justa el poder y lo saben ejercer; ambos tienen rasgos narcisistas. La diferencia estriba en que están en partidos políticos antagónicos.
Así que en las próximas elecciones locales se enfrentaran con todas sus capacidades y sus activos políticos. Estoy segura de que ninguno de los dos está dispuesto a negociar o sacrificar posiciones electorales.
Rafael Moreno Valle tiene el control local de casi todos los partidos políticos. Perdió al Partido del Trabajo debido a la influencia de Manuel Bartlett. Y el PRI se le está revelando por las instrucciones del Comité Ejecutivo Nacional. Cuenta con la complacencia del Comisión Estatal Electoral. Controla al Partido Acción Nacional, a pesar de la oposición de los panistas tradicionales. Y se encuentra en posibilidades de imponer a los candidatos que le parezca que servirán a sus intereses y con posibilidades de ganar. Tiene una buena calificación dentro de los electores poblanos que se encuentran seducidos por sus obras impresionantes.
Enrique Peña Nieto, con el Pacto por México ha podido aglutinar a los principales partidos políticos: PAN, PRI, PRD y Verde Ecologista, para apoyar sus propuestas de reformas y lo ha hecho con un éxito. El Tribunal Federal Electoral está de su parte y la calificación que le dan los electores del país es muy positiva, debido a los acuerdos políticos con la oposición y a la acción de la Procuraduría en contra de Elba Esther Gordillo.
El gobernador poblano le está apostando a la misma coalición que lo llevó al triunfo en su elección, sólo que ahora cuenta con opositores internos tanto en el PAN como en el PRD. En la Asamblea Nacional del PAN, los poblanos se insubordinaron y rechazaron ir en alianza con el PRD, por ser partidos con principios ideológicos diferentes y antagónicos, y negaron su apoyo a Gustavo Madero, dirigente muy cercano a Moreno Valle, al solicitar y votar que la dirigencia sea elegida por las bases y no por los consejeros. Esto haría perder influencia al góber y se fortalecerían los liderazgos de Ana Teresa Aranda, de Eduardo Rivera y de los panistas tradicionales.
Por lo que se refiere al PRD, es claro que tiene controlada a la dirigencia local, los que incluso ya firmaron la alianza. Pero no cuenta con la aprobación del Comité Ejecutivo nacional quien es competente para autorizarla en última instancia. Si para el día del registro no se ha confirmado corre el riesgo de que sea impugnada ante el Tribunal Electoral y descalificada como la de Veracruz.
Peña Nieto por su parte cuenta con el apoyo de la dirigencia nacional del PRD, que a pesar de los ataques de Morena a Jesús Zambrano, sigue en los acuerdos políticos dentro del Pacto por México. En esta confrontación estamos a punto de ver quién sale victorioso.
La parte medular de la contienda la constituye la elección de candidatos y por ello están considerándolo con gran cuidado.
¿Cuál estrategia será más conveniente para atraer la simpatía de los ciudadanos? La discusión abierta de los errores de un Partido y de sus divergencias, como lo está haciendo el PAN ha dejado la experiencia de que causa decepción y desánimo entre los seguidores. Por ello el PRI ha optado por aparecer en unidad y armonía en el cambio de los estatutos, aunque en las discusiones internas se hayan dado puntos de vista encontrados. Tenemos el ejemplo del cónclave papal, que encerrados tienen que escoger al Papa, sin que se conozcan las discrepancias, aunque a pesar de la excomunión que pesa sobre los infidentes se filtre la información. Con esta secrecía han prevalecido por más de dos mil años. (Se supo que Francisco fue electo por una abrumadora mayoría que casi alcanzó la aclamación).
En Puebla los candidatos del gobernador están más que vistos, casi todo su gabinete. Pero los priistas caminan con cautela y al parecer no quieren que, como en otras ocasiones ha ocurrido, los partidos antagónicos capten a los despechados para hacerlos candidatos.
Si Peña Nieto conserva su estilo pragmático que le ha funcionado con éxito, escogerá a los candidatos que le garanticen el triunfo aún sobre sus amigos, como fue el caso de su sucesor en el estado de México, donde sacrificó a Alfredo del Mazo para apoyar a Eruviel Avila que tenía mejores posibilidades de ganar la gubernatura. Si el candidato a la alcaldía de Puebla resulta José Chedraui, será porque se siente muy seguro del triunfo con la fuerza del PRI y de su nombre. De lo contrario seguramente será Enrique Agüera, el mejor posicionado y cercano a los electores.
Algunos analistas consideran que Tony Gali y José Chedraui, representarían muy bien a los poblanos, ricos y de la colonia libanesa, y que tendrían las mismas posibilidades de ganar. Pero no toman en cuenta que la mayoría de los electores no pertenecen a esa elite y que necesitarían a candidatos más identificados con ellos para apoyarlos.
En fin poco falta para que conozcamos las estrategias de ambos líderes y que presenciemos la pelea estelar. Hagan sus apuestas ¿A quién le van?
alvarezenriqueta@hotmail.com