lunes, 15 junio 2026
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Joel Arriaga, se cumplen 40 años del asesinato del líder universitario

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STAFF PUEBLA ON LINE 2009 20 de julio de 2012
La única muerte para Joel Arriaga Navarro, el activista universitario asesinado hace 40 años, es el olvido. Mientras no se le olvide su fortaleza por querer hacer una mejor universidad continuará presente en nosotros, coincidieron los compañeros del finado Jaime García y Jaime Ornelas Delgado, quienes compartieron con Arriaga los últimos momentos de su agitada vida.
En una entrevista telefónica, Jaime García, uno de los amigos más cercanos a Joel Arriaga, lamentó que hasta el momento la presencia y liderazgo del activista sean poco valoradas y reconocidas por la propia Universidad Autónoma de Puebla (UAP), ya que él fue –junto a Enrique Cabrera Barroso– uno de los pilares más importantes en la consolidación de la Reforma Universitaria.
Joel Arriaga Navarro, señala su amigo Jaime García, se ha convertido en un símbolo de la lucha universitaria, que a pesar de su desvanecimiento, aún continúa vigente en las consignas y las luchas sociales, que buscan mejorar el estatus de la institución de enseñanza pública más importante del estado.
“Los recuerdos que uno tiene son la impunidad y la manera en cómo actuaba la derecha, aliada y protegida por el estado, por ‘un gobernador ojete’ (sic), como Gonzalo Bautista Ofarril, que sabían hacia donde lastimar al movimiento estudiantil de esa época”, relató vía telefónica.
Jaime García indicó que el asesinato, que ha permanecido impune, fue perpetrado por los personajes más cercanos a la iglesia católica y al Partido Revolucionario Institucional (PRI), que encontraron en el ex gobernador a un aliado para tolerar las tropelías contra los universitarios que exigían el establecimiento de una universidad libre, laica y gratuita para los miles de poblanos.
“Mataron a Joel porque él era la clave en el movimiento. En todas las marchas y movimientos universitarios el gobierno siempre buscó inculparlo. Le fabricó delitos y lo metieron a la cárcel en 1968; después fue liberado en 1971 y desde ahí empezó la cacería en contra de los jóvenes. Ya se tenía un expediente totalmente armado, y es una desgracia que a 40 años su muerte permanezca impune”, apuntó.
MINUTOS ANTES, HACE 40 AÑOS
En una entrevista por separado, Jaime Ornelas Delgado recordó que el 20 de julio de 1972 el activista Joel Arriega, junto a su esposa Judith, se reunían con sus compañeros del movimiento universitario de la UAP en el café Ritz que estaba ubicado en la esquina de la ahora calle Juan de Palafox y Mendoza y la calle 2 Sur.
Los universitarios, entre los que se encontraban Sergio Flores y Alfonso Vélez, discutían cuál debía ser el formato para un nuevo periódico universitario, con la intención de contrarrestar las críticas que El Sol de Puebla y más prensa de ese entonces hacían al movimiento estudiantil.
“Joel y Judith, después de comerse una torta y tomarse un café, se despidieron de todos nosotros de manera normal. Sin imaginar lo que acontecería. Unos 30 minutos más tarde le llamaron al arquitecto Ambrosio Guzmán y él nos dijo que habían lastimado a Joel y que estaba internado en el Hospital Latinoamericano, en la zona del Paseo Bravo”, afirmó.
Nosotros, que nos habíamos quedado para diseñar las noticias y difundir las acciones del movimiento, nos trasladamos para el hospital. Ahí, el doctor nos informó que Joel había fallecido y nos indicó algo que nunca se me olvidará: ‘la fortaleza de Joel es tan grande que aún mantiene a raya a los signos vitales, pero acaba de fallecer”.
Desde entonces, el movimiento universitario se transformó en algo que nunca quisimos que así sucediera: en hechos violentos y vandálicos, de agresiones del mismo gobierno del estado contra los estudiantes. “Fue muy dramático estar con él los últimos minutos de su vida, pero al mismo tiempo de gran valor, porque eso se transformó en un espíritu de lucha que aún conservamos”.
Tras la muerte de Arriaga Navarro, recordó Jaime García, el presidente Luis Echeverría Álvarez nombró un fiscal especial para investigar la muerte del universitario; sin embargo, “fue pura faramalla”, ya que desde el gobierno federal y estatal nunca se informaron los avances en las investigaciones.
“La vida que le fue arrebatada a Joel no va a recuperarse; por eso los estudiantes de ahora tienen que conocer su pasado, saber que Joel Arriaga fue uno de los más importantes universitarios, junto a Enrique Cabrera, para lo que hoy tienen: una universidad con calidad, con certeza y moral reconocida, libre y laica”, finalizó Jaime García.
Staff Puebla On Line 2009
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