lunes, 15 junio 2026
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Siete puntos sobre Monex

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Siete puntos sobre Monex
STAFF PUEBLA ON LINE 2009 23 de julio de 2012
1. Luis Videgaray, coordinador de campaña de Enrique Peña Nieto, afirmó que el PRI no tenía ningún vínculo con el banco MONEX, lo que hizo justo al destaparse la cloaca en que se ha convertido la piedra angular de la suciedad de las pasadas elecciones. Jesús Murillo Karam contradijo a Videgaray y señaló que, efectivamente, no tenían un vínculo directo con Monex, sino con un tercero que contrató a Monex para “mover” su estructura, esto es, finalmente, a través de un tercero, sí lo tenían.
2. Nadie ha podido evidenciar un vínculo directo de MONEX y el PRI, pero sí el indirecto. En otras palabras, el PRI le encargó a un tercero gestionar la nada despreciable cantidad de 66 millones de pesos.
3. ¿Para qué necesitaba el PRI gestionar 66 millones de pesos? La respuesta de Murillo Karam es que eran necesarios para “mover” su estructura, lo que significa que fueron utilizados para “mover” a su gente en los 300 distritos electorales en los que se divide el país, pero sin que fuese un gasto de campaña. 
4. La cantidad no parece estratosférica si se considera que es el único contrato de este tipo celebrado por el Revolucionario Institucional. El punto es que Murillo y compañía aún no han aclarado si, efectivamente, sólo celebraron este contrato. La respuesta no es sencilla: si la respuesta es positiva, tendrán que decir con quién y por cuánto dinero celebraron contratos como los que, indirectamente, tienen con Monex. Si su respuesta fuera negativa, el riesgo que corren es que se encuentren más contratos y que tengan que salir y decir, como en este caso, que su primera declaración fue errónea, es decir, que mintieron, como lo hizo Luis Videgaray.
5. Dice Murillo que ese dinero pertenece al gasto corriente del partido y que sólo se han pagado parte de esos 66 millones, además que la empresa consiente que el PRI los pague con posterioridad con el interés debido. En otras palabras, el PRI obtuvo un crédito por el cual pagará intereses. La pregunta mata: ¿el financiamiento público obtenido por el PRI fue insuficiente para su gasto ordinario? ¿Por qué?
6. La cuestión ahora es más sencilla para quien quiera indagar sobre la veracidad de lo dicho por Murillo Karam y contradecirlo: encontrar que las tarjetas de Monex fueron utilizadas para gasto de campaña. Lo más lógico sería que el PRI hubiese utilizado las tarjetas para gastos de campaña en un proceso electoral, pero habrá que buscar pruebas. 
7. El equipo jurídico del PRI ha optado por la versión mas complicada: que el gasto hecho con las tarjetas fue destinado para su gasto ordinario; y es doblemente complicado, porque: 1) tendrá que probar que no fue usado para la campaña; 2) porque abre una duda: ¿cuánto, y desde cuándo, los partidos políticos están autorizados para pedir empréstitos para cubrir sus gastos ordinarios, para los que obtienen ya un significativo financiamiento público? La cuestión no es de fácil respuesta, sobre todo si pensamos que, con toda seguridad, esos empréstitos serán cubiertos con recursos públicos. Esta última cuestión es la más delicada para el PRI, pero también para el IFE a quien se le ha abierto un boquete que no se ve cómo pueda cerrar y que la sentencia del Tribunal Eectoral no resolverá, porque ahora resulta que el dinero público también se destinará a pagar intereses de contratos de crédito de los que no tenemos un pleno conocimiento. Esto es, la opacidad total y quien paga totalmente definido: el contribuyente mexicano.
Staff Puebla On Line 2009
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