Las Hijas de San Pablo: 60 años
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“Las tecnologías de comunicación deben ponerse al
servicio de las personas y de la humanidad”,
Benedicto XVI
La Iglesia Católica experimenta una gran crisis que la estremece.
Reconoce la importancia de los medios de comunicación que hoy son muy poderosos por su influencia y por su alcance masivo. Son determinantes en la transmisión y formación de valores. Construyen y destruyen. Influyen en el crecimiento de la persona, evangelizan o secularizan.
El Papa Benedicto XVI abrió recientemente su cuenta de Twitter.
Algunos poderes fácticos aunque necesarios para la democracia, son antidemocráticos al defender sus propios intereses –económicos sobre todo– y nunca los del pueblo, por su estrecha relación con el poder.
En fin, los medios de comunicación para la Iglesia tienen un gran valor, aun cuando los usa al mínimo. No está a la vanguardia en una sociedad instantánea y global.
Por siglos, la acción de la Iglesia, de la jerarquía, estuvo ligada al status de la civilización occidental: a la educación, a la colonización, a la política, al dinero, al poder…
La Iglesia contribuyó al progreso y al atraso de los pueblos.
Así fue desde el inicio del Cristianismo y hasta la Revolución Francesa, pasando por la Edad Media, por el Renacimiento, por la Reforma de Martín Lutero y por el Enciclopedismo.
Con la Revolución Industrial y el cambio profundo de la sociedad, sobre todo en el campo de la producción, el poder del cristianismo empezó a menguar. Dejó de ser referencia principal para el progreso. Su influencia disminuyó.
En este caminar en la historia, la Iglesia, el clero, se estancó y se hizo a un lado de la modernidad, del campo de la comunicación, de la radio, de las telecomunicaciones, de la televisión y de la Internet.
Ahora, la Iglesia pretende subirse nuevamente al tren de los cambios, del “progreso” que está ligado a los medios de comunicación. El acceso a éstos es indispensable en su misión evangelizadora.
A la Iglesia no le basta tener una organización global que ya no es tan poderosa, aun cuando cuente con una jerarquía, muchos templos, sacerdotes, religiosos y dinero, si no sabe y no puede difundir masivamente los dogmas y valores cristianos.
Esta institución milenaria hace esfuerzos importantes para no quedarse rezagada.
En este contexto, las Hijas de San Pablo, conocidas como Hermanas Paulinas cumplieron 60 años en Puebla, a través de la difusión de libros, revistas, periódicos, CDs, DVDs, etc.
El 17 de junio de 1952, las hermanas Diomira y Blanca Stefanoni, por instrucciones de su superiora general Tecla Merlo, llegaron a Puebla con la autorización del arzobispo Octaviano Márquez y Toriz.
Las religiosas recuerdan que fue muy difícil comenzar, pero jamás se dieron por vencidas. Desde la ciudad de México –donde se encuentra su casa provincial– iban y venían hasta que por fin consiguieron un pequeño local para instalar su librería.
El beato Santiago Alberione (1884-1971) junto con Sor Tecla Merlo fueron sus fundadores.
Comenzaba el Siglo XX cuando este sacerdote italiano, beatificado por Juan Pablo II el 27 de abril de 2003, creó primero la Sociedad de San Pablo en 1914, luego, con un sentido visionario, en Alba, Italia, el 15 de junio de 1915, fundó a las Hijas de San Pablo.
La idea surgió por la necesidad de actualizarse y de estar al día con las nuevas tecnologías para la difusión del Evangelio.
Los religiosos y religiosas paulinas están inspiradas en el apóstol Pablo.
Su lema: difundir la Palabra de Dios con los actuales medios de comunicación.
Una hermana paulina en Puebla cuenta que San Pablo es el verdadero fundador. Su vida y sus enseñanzas forman parte de su espiritualidad.
“De San Pablo aprendemos a vivir en Cristo con actitud de agradecimiento; a estar siempre atentas a evangelizar en todas las culturas”.
“La Palabra y la Eucaristía son la luz y la fuerza de nuestra vocación apostólica. Cristo es para nosotras: Maestro, Camino, Verdad y Vida”.
“Con nuestro apostolado nos servimos de los medios de comunicación para hacer posible que el mensaje de Jesús llegue a todos. María Reina de los Apóstoles es nuestro modelo a seguir. De ella aprendemos a dar a Jesús con nuestra propia vida y misión”.
Las Hermanas Paulinas viven en comunidad y se distinguen por su colaboración y su generosidad. Forman parte de la Familia Paulina, que está integrada por: la Sociedad de San Pablo, las Hijas de San Pablo, las Pías Discípulas del Divino Maestro, las Hermanas de Jesús Buen Pastor y la Asociación de Cooperadores Paulinos.
Están presentes en medio centenar de naciones de los cinco continentes con 260 comunidades y 2 mil 560 integrantes.
La red de librerías paulinas cuenta con 224 centros multimedios.
vivereparvo45@yahoo.com.mx y vivereparvo45@hotmail.com